SEGUNDO ATAQUE

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Thomas me dejo sola en casa porque tenía que salir a la universidad y mi madre aun no había llegado…así que estoy sola con miedo pero sin hambre, tuve que aprender a cocinar hace unos años por dos motivos: Luke y sus padres venían a cenar con nosotros todos los domingos y sabía que a Luke le gustaba la comida casera. Y cuando me quedaba sola con Thomas a él se le quema hasta el agua…y yo no quería morir de inanición.
Pero aquí sola, en la sala, haciendo las tareas (sí, hago tareas, esa es la única razón por la cual no me habían expulsado, mi promedio era sobresaliente) el caso es que no evitaba sentir un poco de miedo por todo lo que había estado pasando. ¿Por qué querían llevarse a Luke? ¿Por qué Michael me atacó? ¿Por qué encontré a Michael golpeado? ¿Qué tiene que ver él con el reclutamiento de Luke? ¿Qué puedo hacer yo para evitarlo? ¿Cómo puedo tener a Luke junto a mí? Y que tal vez Luke si me guste más de lo que me temo.

Suelto un largo suspiro y me dirijo a la cocina por un vaso de jugo, voy a paso de tortuga y mis acciones también pero cuando cierro la puerta del refrigerador me encuentro con un hombre de casi dos metros, lleva un traje negro y una corbata de color azul rey…lo más extraño es que no lleva nada que cubra su cara, es pálido y de cabello rubio, de no ser porque tengo miedo diría que me encantan sus ojos, que por cierto son grises.

-¿Quién es usted?- pregunto tratando que mi voz suene tranquila pero el tipo no contesta, solo mira hacia la ventana, detrás del lavaplatos. Esto no está bien. Camino a la sala como si no me importara que hay un desconocido en mi casa, dejo el vaso en la mesa del comedor cuando oigo los pasos del tipo siguiéndome y corro hacia el teléfono que está en el otro el extremo de la casa.
Pero el tipo ha estado en entrenamiento y yo soy muy débil que con una pequeña patada dirigida a mi pantorrilla me ha derribado y mi cara se estampa contra la alfombra verde que hay frente al sofá y junto a él está la pequeña mesa sobre la que está el teléfono. ¿Dónde está todo el mundo cuando los necesitas? Y con todo el mundo me refiero a mi madre, a Thomas, Milena y Luke.
Trato de arrastrarme disimuladamente para llegar a mi última esperanza, el tipo me da la vuelta y se sienta a horcadas sobre mí, estira el brazo y coge el teléfono para después marcar un número y llevárselo al oído.

-Tengo a la chica- ríe –Fue más fácil de lo que esperaba…sí…no hay problema, me encargare de ella-

En momentos como este es donde le agradezco a mi padre donde quiera que esté por haberme arrastrado todos los sábados a las seis de la mañana hasta esa academia. Uso la típica estrategia femenina, un golpe ahí abajo. El tipo se retuerce y no sé en qué momento saco una navaja de su pantalón, yo también tengo una de no ser porque justo hoy me había puesto un vestido. ¿Qué por qué ando con una navaja? Lo aprendí en las clases de defensa personal, si llegaban a atarme… ¿Me creían una sicópata?
El hombre tomo mi muñeca izquierda y con la navaja hizo un corte profundo; suelto un grito agudo a lo que el hombre responde dándome un golpe en la cadera.
Cuando termina el corte y suelta mi mano ve el anillo que adorna mi dedo y su cara se torna pálida, parece que lo horrorizara ver aquel simple anillo de dragón. La sangre comenzaba a salir y no podía escapar del agarre de ese extraño hombre y era inevitable que comenzara a sentir que se me escapaban mis últimos alientos, pero no podía terminar así.

-La mujer del dragón- murmura y sale corriendo hacia la puerta.

Me impulso con mi brazo libre hasta el sofá donde el hombre ha dejado el teléfono, con esfuerzo y rapidez me desplomo en el sofá, tomo el teléfono y marco a Luke…se preguntarán ¿Por qué no llama a su mejor amiga? Sencillo, Milena ha salido con Michael, y llamar a mamá o a Thomas no es una buena opción, podrían pensar que he tratado de suicidarme…cosa que pensé hace mucho, pero luego lo descarte, hay más soluciones para todos los problemas de la vida.

-Mierda, Luke- digo cuando el no contesta. Suspiro, sintiendo que ya me pesa todo el cuerpo y que necesito cerrar los ojos… ¡No! Tengo que seguir despierta.

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