Pasaban los minutos y aun no llegaba, con un leve toque en la pequeña cuchara le di otra vuelta en la taza de té frente a mí, el contenido de esta seguramente debía estar frio. Un mozo se me acerco con una sonrisa que dejaba ver todos sus dientes blancos y derechos debido seguramente al uso de ortodoncia.
-¿todo en orden señorita?-dijo amablemente, observe con detenimiento el contenido de mi taza, era té de rosas y aun sabiendo que el sabor debía haber cambiado y en consecuencia no era tan agradable como antes, tome un pequeño sorbo, en definitiva estaba frio. Fingiendo una sonrisa me voltee hacia el mozo el cual me miraba expectante.
-Si, muchas gracias- el muchacho se volteo para atender una mesa en la cual había una pareja de chicos, un poco mas jóvenes que yo, los cuales le hicieron un modesto gesto para que se acercara a ellos y tomara su orden. Desdibuje mi sonrisa y observe el móvil, ninguna novedad, hacia una hora que estaba sentada en aquel café, mi favorito he de aclarar, lucía salido de una revista italiana y era digno de estar en una esquina de una calle romana.
Supuse en ese momento que el ya no vendría, Probablemente le habría surgido algún inconveniente ya que no era una persona que llegara generalmente tarde.
Deje la taza de té con su contenido casi intacto, a excepción del sorbo que había tomado antes, acomodé mis cosas en mi bolso y después de dejar propina en la mesa, me acerque al mostrador para pagar, la mujer castaña me sonrió y yo le devolví el gesto. Comencé a caminar, observando cada detalle del camino, contando los arboles en cada cuadra, o saludando a los empleados de las tiendas, siempre tenía el mismo recorrido, aparte de contar los arboles y saludar a las personas, siempre encontraba algún animalito que quisiera ser acariciado y el caballero mayor de la florería me regalaba una rosa amarilla o blanca.
Me detuve en la puerta de mi edificio, y en cuanto atravesé el arco, me recibió la encargada, una señora de mediana edad, con cabello canoso recogido en un ajustado moño, unas gafas de media luna que adornaban sus ojos azules los cuales eran acompañados por unas pequeñas arrugas que denotaban un poco de su edad, todo en conjunto con una cara redondeada que mostraba amabilidad. Me saludo como siempre un movimiento de mano y una sonrisa servicial, la misma que tenía el mozo de la cafetería.
Me adentre en el ascensor hasta el decimo piso, en el trascurso fui acomodando mi ropa y cabello, al estar conforme con mi aspecto di justo con el momento de arribo del ascensor al piso indicado. Camine hacia la puerta del "B" y la abrí, pude notar el agua de la ducha del departamento correr mientras me sacaba los zapatos de tacón y sacaba un poco de jugo de naranja de la heladera. Mientras lo bebía escuche la ducha detenerse y después de unos minutos apareció él desde la puerta de la habitación con una toalla amarrada perfectamente a su cintura y con gotas esparcidas al azar sobre su torso, las cuales caían desde su cabello dorado el cual estaba completamente empapado. Me miro con sus grandes ojos verdes los cuales me traían como loca y paso una mano por su cabello enredando sus dedos en el.
-Buenas tardes bebe- dijo guiñándome el ojo- Pensé que estarías con el planificador para la boda- se acerco a mi depositando un húmedo beso en mi mejilla, para luego apoyarse en la isla de la cocina mientras tomaba del mismo vaso de jugo que me había servido yo anteriormente.
-Si también lo pensé, pero el señor Thompson no ha podido finalmente presentarse a nuestra reunión, lo llame hasta el cansancio en esa hora que estuve esperándolo y no contesto ni una sola vez. Pero en el camino me llego un mensaje suyo explicando que su ausencia se debía a que su hijo había tenido un accidente bastante grave y lo hemos reprogramado para el próximo sábado y de paso tu puedes estar presente- me acerque a él sentándome sobre la mesada que se encontraba en frente de donde él estaba apoyado.
- No lo sé, ya sabes que no sirvo para eso Frey-dijo despreocupado sirviéndose un poco mas de jugo y cruzó sus brazos torneados sobre su pecho y añadió- A parte confió en tu buen gusto para hacer que todo sea magnifico- dijo con una de sus sonrisas clásicas.
-Pero no soy la única que se va a casar y es tu obligación como novio elegir por lo menos una cosa con respecto a nuestra boda- Imite su acción pero yo lo mire de manera desafiante a diferencia de el-
-Tienes razón debo implicarme más en el tema- dijo colocándose entre mis piernas y se acerco a besarme- El sábado estaré ahí y llegare antes que tu- dijo bromeando a lo que yo reí y enrede mis brazos en su cuello, dejando que volviera a besarme-
-¿Cómo estuvo tu día?- dije sonriendo mientras él me ayudaba a bajarme de la mesada y nos íbamos a sentar en el sofá-
-Muy bien en la mañana jugué al tenis con mi hermano, a su compañero de dobles se le quebró el brazo y no podrá jugar por un tiempo, lo bueno es que ganamos por lo tanto pasamos a la siguiente etapa, y después de almorzar juntos salí a correr hasta hace un rato- dijo mientras yo lo escuchaba atentamente y jugueteaba con nuestros dedos entrelazados- ¿Y a ti? ¿Cómo te fue en el trabajo?- dijo sonriendo y prendiendo la televisión buscando seguramente alguna película para ver juntos-
-Fatal, hubo mucho trabajo y con el ascenso del otro día ahora me encargo de mis tareas y de verificar que las de otras cinco personas estén en forma- dije soltando un suspiro de agotamiento, vi como se detuvo en el canal Warner y estaban pasando la cuarta entrega de la saga de Harry Potter, mi saga favorita y la dejo. Me relaje y apoyada en su pecho aun desnudo y ya casi seco me dispuse a ver el largometraje sin dejar de jugar con sus dedos y mientras él me acariciaba el cabello, me sentía completamente relajada.
Continuamos en esa posición hasta que el sol ya había descendido, tiñendo toda la sala de estar del departamento de una tonalidad naranja completamente hermosa gracias a la luz que se colaba por los enormes ventanales que había en aquel espacio. Las películas siguieron pasando en el orden cronológico de la saga y para cuando nos dimos cuenta ya era de noche, el me miro a los ojos y estuvimos de acuerdo en pedir comida china. Comimos entre risas y recuerdos de los viejos tiempos, con algún que otro detalle o comentario sobre la película y luego fuimos a la cama.
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Ella es como Roma
Romance"Eres como Roma" me dijo y yo lo mire sin entender, hasta que me explico todo y entendí que si yo era como Roma esta persona enfrente mio sería mi Eneas. Y lo callé besándolo cuando empezó a hablar demasiado desviándose del tema, luego se lo conté t...
