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Hacía horas que la pista había cerrado al público, sin embargo, en medio de aquella fría y solitaria pista, se encontraba un joven de cabellos castaños intentando sin parar conseguir ejecutar un lutz*, un salto algo complejo pero bastante aclamado en el patinaje artístico.

Kim Taehyung, se había pasado aquel día enfundado en sus patines e intentando una y otra vez conseguir ese salto, era lo único que le fallaba en todo el programa trazado y estaba de los nervios pues las competencias regionales estaban a la vuelta de la esquina.

"Un último intento", se repitió a si mismo para después impulsarse con bastante ímpetu en un pie e intentar aterrizar en el contrario pero fallando en el último segundo.

— ¡Maldita sea! —gritó frustrado Taehyung para después dejar su espalda caer sobre el hielo.

Sus piernas y pies le temblaban de cansancio, su cuerpo entero le estaba exigiendo parar y descansar pero Taehyung se negaba, solo debía intentar un poco más.

Exhausto pero sin ganas de ceder ante su adolorido cuerpo, Taehyung consiguió reunir fuerzas para ponerse en pie.

Tomó una respiración profunda a la par que cerraba sus ojos y se visualizó logrando ese salto. Acto seguido y con renovada determinación, se impulsó hacia delante, para segundos después, despegar sus patines del hielo desde el borde exterior de un pie y logrando aterrizar en el borde exterior del pie opuesto.

Lo había logrado.

Taehyung se sentía eufórico a la vez que intentaba recobrar la respiración, y una brillante sonrisa adornaba su rostro empapado en sudor, para segundos después, girarse en dirección contraria, sorprendido por aquel repentino sonido de aplausos, ¿quién era esa persona y por qué estaba en la pista a media noche?

— Eso estuvo increíble, de verdad —elogiaba aquel pelinegro del otro lado de la pista a la vez que dejaba de aplaudir.

— Muchas gracias —agradeció un repentinamente tímido Taehyung. —¿Quién eres y qué haces aquí tan tarde?

— Eso debería preguntarte, porque yo, soy el cuidador de la pista —respondió el chico mientras sonreía.

— ¡Oh, ya veo! Soy Taehyung, Kim Taehyung y estoy ensayando mi programa para las regionales. —decía el castañito, mientras se acercaba al chico pelinegro y le tendía una mano a manera de saludo.

— Jeon Jungkook —contestó el chico al mismo tiempo que estrechaba la mano de Taehyung con una sonrisa, "¿habrá sentido aquella corriente?", se preguntó Taehyung. —Bueno, no me sorprende saber que irás a las regionales, ese salto estuvo fantástico.

— ¿Eso crees? Tardé el día entero en lograrlo.

— Eso creo, pero, ¡hey! no hay esfuerzo que no valga la pena.

— Tienes razón —dijo Taehyung sin dejar de sonreírle a Jungkook.

— La tengo —Jungkook le devolvía la sonrisa sin romper el contacto visual que, sin ambos darse cuenta, habían creado. —Pero, lamento decirte que debes irte, mi jefe se enojará si se entera que sigues aquí. -dijo el pelinegro mientras se pasaba una mano por sus cabellos.

— De acuerdo, no te preocupes, ya conseguí lo que quería —respondía Taehyung mientras se dirigía a la salida de la pista y se disponía a ir a los vestidores.

Un rato después y ya listo para irse, Taehyung se acerca a la pista donde encuentra a Jungkook maniobrando una pulidora de hielo y quien lo mira de regreso casi de manera inmediata, regalándole una sonrisa.

— ¿Te vas a casa? —preguntó el pelinegro.

— Sí, solo pasaba a despedirme y darte las gracias por haber sido tan amable —respondió tímido el castañito.

— No fue nada, pero, antes de que te vayas...

— ¿Sí? —instó Taehyung, ¿por qué se sentía nervioso tan repentinamente?

— ¿Sería posible conseguir tu número? —soltó sin más Jungkook junto con el aire que sin querer había retenido.

— C-claro —respondía Taehyung sonriente, para después dictarle su número a aquel bonito pelinegro.

— Listo, lo tengo, gracias, prometo escribirte —juraba un coqueto Jungkook al mismo tiempo que guiñaba un ojo hacia Taehyung.

— Estaré esperando tu mensaje, entonces —contestaba un ruborizado Taehyung. —Ahora sí me voy, espero verte pronto Jungkook.

— Lo mismo digo, Taehyung —pronunciaba Jungkook sonriendo mientras observaba cómo aquel bonito castaño se giraba y dirigía hacia la salida.

Por otro lado, un sonrojado y agitado Taehyung subía al auto que había pasado a recogerlo, mientras se preguntaba, si aquel sentimiento recién albergado en su pecho, se debía a por fin haber logrado ejecutar un lutz, o, a aquel chico de cabellos oscuros y bonita sonrisa que acababa de conocer y, a quién sin dudar le había dado su número.

Definitivamente, ambos chicos no sabían de la montaña rusa en la que acababan de subirse.

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muchas gracias por leer, espero sea de su agrado.

- con cariño, p.

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esto, es un lutz:

esto, es un lutz:

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