Shirazu Hikigaya es un hombre atípicamente típico, es tan cliché que ya deja de serlo, y a veces tan poco común que parece un cliché. Íbamos camino a su Nissan negro cuando le llega una llamada, al mirar su teléfono chasquea su lengua y me lo entrega, yo ya conocía este número, era un número que indicaba que había que movernos, porque otra vez algún descerebrado cometió un delito. Y si llamaban a Hikigaya directamente, es porque no era un crimen común.
Camino a nuestro destino le conté a Hikigaya algunos detalles que se nos dieron. Un hombre inglés, de unos treinta años, identificado como Thomas E. fue asesinado a puñaladas en su habitación mientras su esposa se ausentaba, estaba atado de pies y manos a una cama, con los ojos vendados y una marca en el abdomen. No tenía idea de por qué no se nos especificó nada sobre la dichosa marca, pero supuse que lo sabríamos al llegar.
Hikigaya se pasó todo el viaje en silencio escuchando mis explicaciones, y terminó haciéndonos llegar muchísimo más rápido de lo que esperaba, posiblemente porque rompió más de una ley de tránsito, pero eso ya no nos importa demasiado realmente, este hombre los convenció a todos en la estación de policías de que lo más importante era llegar a la escena del crimen y resolver el caso lo antes posible, por lo tanto le perdonarían algunos semáforos en rojo y varios límites de velocidad.
Al llegar a la ubicación designada, nos pusimos nuestros abrigos y pasamos la cinta policial. Como siempre la escena del crimen estaba intacta, y no se habían tomado más que algunas fotos del panorama extraño que nos presentaba la habitación.
Hikigaya y yo pasamos directamente a la acción después de ponernos nuestros guantes blancos, y como unos mapaches en un basurero empezamos a husmear por todo el departamento. Estanterías, baño, cocina, sala de estar, y por supuesto la única habitación del lugar, en donde se hallaba el cuerpo maniatado y cegado del señor Thomas, con las 7 puñaladas en su pecho y la dichosa marca en su abdomen, la cual ciertamente nos hizo reconocer la razón por la cual fuimos solicitados en este caso. Un corazón manuscrito como una tipografía gótica, y en su interior una sucesión de letras que llamaban "Your deserved", lo que se intentaría traducir como "Tu merecido". Ciertamente parecía algo sacado de una película, pero a simple vista se veía como una venganza pasional hacia Thomas o su esposa, quien se encontraba con asistencia médica por el estado de shock que padecía hace ya un tiempo.
Tomamos personalmente algunas fotografías, escribimos muchas palabras en nuestras libretas y les dejamos al cuerpo policial el resto, con el aviso de que esperaríamos un diagnostico detallado de la futura autopsia. Teníamos realmente un caso donde debíamos saber las cinco "W" y la "H" de la situación entera. Debíamos sentarnos en algún lugar a planificar nuestro siguiente paso, así que buscamos una cafetería cercana, entramos silenciosamente e hicimos nuestra orden, yo me pedí un café negro sin azúcar, Hikigaya ordenó un café con leche y mucha azúcar, a este hombre sí que le gustaba lo dulce.
Al leer un informe de la víctima, nos pusimos al tanto de algunos hechos: Thomas E. era un hombre de clase media oriundo de Liverpool, traductor del inglés al japonés, el cual se mudó a Japón con su hermano y su hermana hace 7 años, hace 5 años conoció a su actual esposa con la que se casó meses después. Al casarse, comenzó a convivir con su esposa Yui, separándose de sus hermanos.
Parecía poco lo que podíamos sacar de ese informe, así que nuestro siguiente movimiento fue decidido, el interrogatorio, o como a H. le gustaba llamarlo, la "entrevista forzada".
Nosotros no jugábamos al policía bueno y el policía malo, uno preguntaba y escuchaba la respuesta mientras el otro observaba los detalles del "entrevistado", así analizaríamos una posible mentira o flaqueo en las respuestas que obtuviéramos.
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Un asesinato de fantasía
Short StoryUna historia de misterio, en donde nada es lo que pensabas en un principio, llena de referencias y pistas, incluso en lo tácito. A resolver
