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El sonido de las cigarras siempre fue molesto, el sonido metálico, estridente y monótono me hacía sentir los rayos del solsticio de verano. Papá decía que si escuchabas con atención, te podías dar cuenta que ellas tenían mucho que decir. Aquellas palabras siempre fueron un misterio para mí. Tal vez él le daba su propio sentido.

Cuando una hoja verde del roble en el que estaba sentado cayó sobre mi cabeza por el movimiento de un pájaro, fui consciente de la hora. Debía ir por Haneul, la señora Choi la cuidaba mientras mamá trabajaba. Ciertamente este tema me molestaba un poco. Teniendóme a mí, ¿por qué mamá dejaba a Haneul con otros? Ella replicaba que mi responsabilidad no era la suficiente como para cuidar a una niña de dos años. Y bueno, no podía argumentar ante esa lógica.

—Se ha portado muy bien—informó la señora Choi con una sonrisa anciana.

—Eres muy buena en todo, ¿eh?—pinché su regordeta mejilla—. Gracias, tenga una linda tarde—me despedí y subí a Haneul a su pequeño triciclo y empecé a empujarla. Antes de ir a casa di un pequeño paseo con ella por la banqueta.

Escuché el motor de un auto acercándose. Cuando levanté la vista me quedé embobado por unos segundos. Parecía ser un auto muy lujoso para ser de alguien de aquí. Lo más seguro es que fuera de la ciudad. Bajé la mirada y seguí jugando con Haneul.

•••

—¿Cuánta es la probabilidad de que un meteorito caiga ahora?—la voz de Yoongi se escuchó amortiguada contra la mesa. Todos hicieron sonidos pensativos. Lo único que se escuchaba en el seco ambiente eran los dedos de Taehyung golpeando rítmicamente la mesa bajo él.

—Espero que mucha. Con tal de que pase algo en este jodido lugar—todos asintieron dándole la razón a Hoseok.

Los cuatro estábamos sentados en una de las mesas de la cafetería de los padres de Yoongi. Mirábamos con escaso interés el cristal frente a nosotros, como si esperamos pacientemente a que algo genial pasara. Sin embargo, sabíamos que eso no sucedería.

El calor servía como un potenciador de nuestro aburrimiento. Simplemente sentías que te evaporaba el cuerpo hasta dejarte sin energías. Las malditas cigarras estaban ahí nuevamente, extendiendo una larga manta árida sobre la atmósfera. Todo dejaba una soporífera aura sobre nosotros. Quedando en claro que el caliente clima era el protagonista de nuestro verano.

—Si viviera en Canadá no tendría que pasar por esto—Taehyung gruñó molesto con la vida. Lo único que sabía hacer era quejarse.

—Yo me conformaría con cualquier lugar que tuviera más de diez mil habitantes—esta vez Yoongi se unió a despotricar con flaqueza el lugar donde vivíamos. Yo me reí por lo bajo. Concordaba con él.

—Estoy seguro que conozco a cada persona de este pueblo. Hasta podría describir lo que hacen cada día—dije con lentitud, a punto de cerrar los ojos.

—Ni que lo digas.

—Ánimo chicos, algún día saldremos de este agujero—exclamó Hoseok. Alzamos el puño con falsa motivación y dejamos caer nuestras cabezas sobre la mesa.

Entonces Seulgi apareció frente al cristal, nos vió y vino corriendo hacia nosotros. La pequeña campana sobre la puerta sonó al ser abierta y giramos nuestras cabezas hacia ella.

—¿Qué tal?—saludó Taehyung.

—No me lo van a creer—exclamó ella con tanta emoción en su voz.

—¿Cayó un meteorito en tu casa?—preguntó Yoongi sin mucha emoción a diferencia de la contraria.

—¿Qué? No—lo miró extraño y siguió sentándose a mí lado, prácticamente echándome de mi lugar—. Estaba hablando con Taemin, y dice que un chico llegó a la casa de la señora Jeon, dijo que era de la ciudad y venía en un carro futurista. Obviamente no le creí así que fui a verlo por mí misma. Y, ¡Es verdad! Es el nieto de la señora Jeon, es de la capital y luce muy moderno—finalizó extasiada.

Yo bufé mirándola, preguntándome qué tenía de emocionante eso. Pero cuando regresé a mirar a mis demás amigos, mi boca se abrió levemente con incredulidad. Ellos lucían igual, o incluso más entusiasmados que Seulgi.

—¿De la capital dices?—inquirió Taehyung con los ojos bien abiertos. Seulgi asintió varias veces.

—¿Y qué mierda andará haciendo en este pueblo cutre? ¡Vive en la ciudad! No debería estar desperdiciando su tiempo en este triángulo de las bermudas—señaló Hoseok. Esto me estaba causando mucha gracia a decir verdad. Era gracioso ver lo mucho que todos odiaban vivir en este lugar. Y no podía culparlos. Lo más interesante que había aquí era que podías encontrarte serpientes en alguna parte de tu casa. Parecía que el tiempo pasaba en el resto del mundo, excepto aquí. Podría asegurar que cada maldito día era el mismo. Transcurría en la misma línea recta de tiempo que simplemente no parecía avanzar. Cada persona tenía su propia rutina, sabías lo que pasaría al día siguiente, creando una repetición colectiva. A veces era agotador.

—¿Podemos ir nosotros también a verlo? Tengo muchas cosas que preguntarle—dijo Taehyung.

Yo negué para mí mismo. No podía creer lo fácil de impresionar que eran mis amigos. Eran tan simples.

—¡Claro! Le diremos a la señora Jeon que le mostraremos el pueblo—expuso con una sonrisa. Como si su idea fuera la más brillante.

—Gracias, Dios. Finalmente algo interesante está pasando—Yoongi miró al cielo y los demás se rieron.

—Chicos, ustedes son tan... pueblerinos—dije algo avergonzado por ellos. ¿Que pensaría aquel chico de nosotros, al verlos tan emocionados por algo tan estúpido? Seguramente que somos alguna especie de civilización atrasada.

—Cállate, Jimin. Tú no nos entiendes—musitó indignado Hoseok.

—Como sea, ¿no vas?—me preguntó Taehyung.

—Nah. Estoy seguro que es un niño pijo más.

—Tú te lo pierdes—Seulgi me sacó la lengua y todos se levantaron—Vamos.

—¡Después me cuentan si su auto puede volar o algo!—les grité al final.

Suspiré y me eché en mi lugar. Escuchando nuevamente a las cigarras.

•••
























aaaaa q emoción otro minific A q tengo otros 82838, fanfics q terminar pero empiezo uno nuevo cada segundo 😩😩

cigarras • jm + jk Stories to obsess over. Discover now