Te estuve esperando toda la noche

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—Eres lo más hermoso que pude haber visto jamás.— Susurró, luego de recorrer ese camino invisible en su abdomen con besos lentos. Se acercó a sus labios con una necesidad ridícula, simplemente no estaba preparado para pasar más de tres segundos sin besarlo. Apretó con sus dos manos aquellos glúteos que delineaban una curva perfecta. LuHan soltó un resoplido caliente y denso, el jugueteo entre sus lenguas le estaba volviendo loco.

A LuHan le encantaba la adrenalina que su novio le daba a su vida; en cualquier momento podría entrar la madre superior del convento en el que estudiaba para supervisar que estuviera dormido, y obviamente no era así, pues estaba desnudo, enredándose de la forma más vulgar con "el vagabundo que sólo quería llevarlo por el camino de los pecados".

Ya habían descubierto una vez a SeHun saltando por su ventana y había sido terrible. Jamás olvidaría esos días de invierno en el "cuarto de los pecados", lleno de insectos, humedad y clavos que le perforaban los pies si no se movía con cautela. Estaba seguro que sí hubiera estado media hora más en ese lugar, hubiera muerto de hambre o de una buena neumonía.

Era comprensible el castigo, prácticamente, había violado todas las reglas del convento a sus espaldas. Y no era de enorgullecerse, pero qué fácil había sido burlarse de ellos, nadie esperaba que él, siendo uno de los estudiantes más comprometidos con la religión, el niñato reservado y tímido, pudiera mantener una aventura sexual con el hijo del fracasado mecánico y la prostituta sin moral, un joven delincuente sin futuro.

—Solamente me adulas porque te gusto.

—Pero qué voy a hacer si estoy obsesionado contigo, eres mi experiencia vívida más erotica.— Con delicadeza, pasó la yema de sus dedos por todo el largo de su columna vertebral, haciendo presión sobre los lunares que tropezaban en su camino.

—SeHun, ya, enserio debes dejarme ir en algún momento, no puedo simplemente pasarme toda la vida acostado aquí contigo. Ahora mismo tengo muchas cosas que hacer, como rezar, trapear la banqueta que orinaste, borrar el estúpido graffiti que hiciste en la fachada, regresar las limosnas que robaste, también...– LuHan carcajeó de un segundo a otro, el contacto tan pícaro en su cintura le hizo cosquillas. Comenzó a retorcerse como lombriz, siendo un intento inútil para liberarse.

—Te amo.— El rubio guardó total silencio tras haber sido interrumpido con semejante confesión, las cosquillas fueron mitigadas por el agonizante golpeteo de su corazón. Era la primera vez que SeHun le decía algo así.

Lo único que pudo hacer por el shock del momento, fue esconder su rostro entre la curva del cuello ajeno, luego, depositó un beso profundo y húmedo porque el caer de sus lágrimas fue inevitable.

—Yo también te amo SeHun...— Quiso tomar las mejillas de su novio para besarle, pero el temblar de sus manos por la emoción del momento se lo impidió. SeHun lo notó, así que tomó la iniciativa, arrebatando un beso apasionado y duro de sus labios palpitantes.


...

Definitivamente era un masoquista, no había razón para recordar eso, sólo se estaba lastimando. Eran las cuatro de la mañana y él seguía ahí, como un tonto esperando algo que no sucedería.

Por milésima vez se levantó del sillón, tratando de calmar el temblar de su cuerpo y el caer silencioso de sus lágrimas. Abrazándose para tratar de generar alguna calidez, ni siquiera había tenido las fuerzas de ir por un suéter.

Sólo quería verlo, saber de él.

Tomó su celular para mandarle un mensaje; sabía que lo estaba hostigando, las llamadas que había hecho durante los días de su ausencia ya ni se podían contar, pero la angustia le estaba asfixiando en ese punto de la espera.

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