—Akira... ¿Estás seguro de esto? —preguntó Kouyou algo preocupado—. Si no vamos ahora a casa, nuestras madres nos castigarán.
—¡Shhh! No pasará nada Shima, sólo es un momento, quiero darte algo. —desde la entrada de la escuela, miró hacia todos lados confirmando que no hubiera nadie que los siguiera—. Ven, sígueme.
Tomó al menor de la mano para comenzar a correr hacia el patio trasero de la escuela; quería mostrarle su lugar secreto, aquel que nadie más que Akira conocía.
—¡Espera Akira! —gritó al ser casi arrastrado por el contrario, comenzando a correr con él mientras imaginaba a donde querría llevarlo: ¿Por que volvería a la escuela cuando ya habían terminado sus clases?
Luego de correr por unos momentos, llegaron a unas cercas que separaban los terrenos dejando ver al otro lado algo que parecía un invernadero, pero estaba abandonado.
—Ven Kou, tenemos que pasar al otro lado. —se colocó de espaldas a la cerca, llamando con gestos al contrario para ayudarlo a trepar—. Tú primero, yo puedo subir solo.
Kouyou lo pensó por un momento para luego asentir, acercándose al mayor para así agarrarse de las cercas, impulsándose desde abajo gracias a Akira. Con cuidado, pasó hacia el otro lado, tambaleándose al caer al piso ya que no controló la caída.
—Ten cuidado pequeño Shima, no quiero que te lastimes. —sonrió burlón mientras se tiraba al piso, quedando ambos del otro lado.
Kouyou solo lo miró molesto, mostrándole el dedo del medio, gesto que hizo soltar una pequeña risa al rubio.
—¿Sabes? Sólo yo conozco este lugar, era mi lugar secreto. —Akira comenzó a caminar hacia el invernadero, haciendo que Kouyou comenzara a seguirlo—. Pero ahora será nuestro lugar.
Ante sus últimas palabras, algo se sintió raro dentro de Kouyou, pero no sabía que era; seguramente sería hambre, pensaba.
Una vez dentro de este, Akira le señaló un banco, el cual estaba frente a un árbol de cerezo, que estaba en su máximo esplendor. Agarró la mano del castaño nuevamente, guiándolo hasta allí para que ambos se sentasen.
—¡Este lugar es muy genial! ¿Por qué no me lo mostraste antes? Siempre te guardas las cosas para...
Kouyou fue callado por los labios de Akira, el cuál vió el momento perfecto para besar al contrario.
Kou no reaccionaba; su primer beso había sido robado. Robado por un hombre. Por su mejor amigo, aquel chico rubio e idiota que siempre usaba una bandita en su nariz porque decía que la odiaba.
Se sentía raro, sentía como todo se revolvía en su interior, pero estaba feliz; nunca creyó estar en aquella situación, y le agradaba mucho. Estar en contacto con los labios ajenos, aquellos que inconscientemente había deseado por un tiempo.
Nervioso, Kouyou comenzó a mover sus labios con los ajenos sin saber qué hacer mientras cerraba sus ojos con fuerza.
Al ver una reacción por parte del contrario, Akira sonrió levemente en medio del beso, tomando el rostro ajeno con ambas manos.
—Shima, me gustas. —se separó unos pocos centímetros del menor, mirándolo fijamente a los ojos con una sonrisa.
— ¿Y-yo? ¿De verdad? ¿Por qué? Sí s-solo soy un chico común, normal y... —fue callado nuevamente, aunque ésta vez por un piquito—. Idiota...
—Tienes razón, estoy completamente idiota por ti. —observó con ternura cómo las mejillas de Kouyou se tornaban de un color rojizo debido a la vergüenza—. ¿Y yo? ¿Te gusto? —preguntó curioso ante la respuesta ajena.—
— E-eh... No... ¡Digo, sí! Creo... —murmuró avergonzado, bajando la vista a sus manos mientras apretaba sus pantalones; sentía que iba a morir de la vergüenza y la emoción.
Akira soltó una gran carcajada, le encantaba aquel chico de pelo largo, estaba feliz de saber que era correspondido, aunque ahora el menor no estuviera completamente seguro.
—Tranquilo Shima, no hace falta que respondas ahora. —tomó el mentón del castaño, haciendo que ambos se miraran a los ojos—. Te esperaré el tiempo que haga falta.
Se acercó nuevamente al rostro ajeno, uniendo nuevamente sus labios en un lento y tierno beso. Un beso de dos adolescentes inexpertos que se querían inocentemente.
—Creo que ya deberíamos irnos, nuestras madres van a matarnos... ¿No lo crees? —preguntó terminando con aquel beso, observando con ternura al menor que parecía un tomate de lo rojo que estaba su rostro.
—¡Es cierto, ya es muy tarde! —gritó Kouyou preocupado, levantándose rápidamente de aquel banco—. ¡Vamos Akira, corre!
Kouyou agarró del brazo a Akira para arrastrarlo y comenzar a correr, pensando en lo que su madre podría hacerle cuando llegase.
—¡Espera Shima, vas a tirarme! —exclamó Akira siguiéndole el paso mientras reía.
Estaba tan feliz que no le importaba si su madre lo castigaba o no. Era el mejor puto día de su vida.
Había dado su primer beso. Su primer beso con aquel chico de cabello largo.
Aquel chico que soñaba con ser guitarrista y estar en una banda junto a él.
Aquel chico que sabía que sería el amor de su vida.
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love week ⸙ the gazette.
Short StoryDiferentes historias por capítulo hasta completar el #LoveWeek, organizado en la página de fb Sixth Guns World. ♡ 001: primer beso | reituha. 002: no correspondido | aoiha/kaiha. 003: rival en el amor | reituki/aoiki 004: fetiche | kairu. 005: cita...
