Capítulo 37 "Hermanos"

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—Hola...—susurró una voz que conocía perfectamente.

Una voz que aparecía en mis pesadillas. Una voz aguda y cargada de sufrimiento y odio que ahora buscaba venganza.

Me di la vuelta alarmada, pero no vi nada, tan sólo el sol desapareciendo por el horizonte, el cual parecía estar lleno de manchas negras y cuadradas, las cuales eran los edificios de Madrid.

Escuché un crujido y me tensé. Me puse en posición de defensa y fui rotando poco a poco en el mismo sitio. No había nadie en la calle, tan sólo podía escuchar unos pájaros piar y el ruido de un motor a lo lejos. La verdad es que el barrio de Mangel era bastante tranquilo.

Estuve unos minutos más así, pero al ver que nada más pasaba y que no había nadie, salvo una pareja de adolescentes que había pasado, me relajé un poco, aunque no mucho.

Me dirigí a paso rápido a la parada de  autobús. Por suerte, este llegó en seguida y no tuve que pasar más tiempo en ese escalofriante barrio.

Por un momento... Me había parecido la voz de Yanara. Pero no podía ser, ella estaba en Nueva Zelanda... ¿no?

Decidí revisar en mi móvil dónde estaba actualmente. De los nervios apenas podía escribir, pero al final logré dar con su Twitter. Suspiré aliviada al leer que estaba en una reunión de no se qué en Australia.

Guardé el móvil y apoyé mi cabeza en el cristal.

Demasiadas emociones en un verano.

Mangel P.Q.V

—Adiós, Rubiuh.—me despedí de mi amigo.

Me dirigí al salón y me dejé caer cansado en el sofá.

Suspiré.

¿Pero cómo es que no se daban cuenta? Por dios, cualquiera diría que se gustaban. Si vieseis cómo Rubén miraba a Andrea lo entenderíais... Hay un brillo en sus ojos y siempre una sonrisa en su cara. No se da cuenta, pero sonríe sin saberlo.

Lo mismo con ella, siempre está intentando ponerse al lado de Rubius... ¿Cuándo van a admitir que se gustan?

Los dos son igual de cabezotas, y no quieren saber nada del amor. Pero es que los sentimientos no se pueden reprimir, aún menos cuando son verdaderos. Aunque trates de taparlos con otros sentimientos, siempre van a estar ahí, enterrados pero escarbando para salir a luz. Si lo ocultan, sufrirán mucho. Y yo no quiero que sufran, son mis mejores amigos.

Sin embargo, a la vez algo me decía que no quería que estuviesen juntos. Muy, muy en el fondo, una voz me gritaba que era mejor que fuesen amigos.

No sabía por qué...

***

Andrea P.Q.V

El viaje se me había hecho corto, pues me lo pasé viendo vídeos de los youtubers y hablando con Rubius, Mangel y Alexby, quien había creado un grupo para chatear.

Me bajé del coche y cogí las maletas para llevarlas a la habitación. El hotel era muy moderno, de colores metálicos y corales. En el centro de la entrada había una fuente de mármol con las figuras de unas sirenas.

Subimos en el ascensor de cristal, pues nos tocaba dormir en el piso 7, y llegamos a nuestra estancia.

Era preciosa. Un salón alargado era lo primero que veías, con el suelo de baldosas claras y un sofá azul cielo en frente de una televisión plana. Por una puerta entrabas a un pequeño pasillo que llevaba a un baño decorado en blanco y negro, y a una habitación, con una cama matrimonial y otra individual.

La revolución (ElRubiusOMG)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora