Capítulo 1: "Lienzo"

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Nuevamente, las pinturas a su mando, eran empleadas con suma pasión, delicadeza y talento indudable inyectando en cada una de sus delgadas manos. Bajo aquel fino pincel en la posesión de su diestra y la paleta de mezclas sobre su izquierda, él pintaba el retrato perfecto de una de sus hermosas flores, alejándose considerablemente del lienzo, para hacer un minucioso análisis de su pintura, hundiéndose dentro del sabor de la satisfacción que la culminación de su última obra provocaba dentro de él.

Amaba admirar los colores y formas acertadas incrustadas en cada una de sus pinturas, así como el aroma de las flores mismas, hacia alejar de forma pasajera, todas aquellas ideas de inseguridad en sí mismo, todo pensamiento negativo que su mente pudiese generar en su propia contra, era esfumado casi completamente con tan solo mirar detenidamente aquel bellísimo jardín, del que era poseedor.

El príncipe soltó un suspiro, cargado de agotamiento, por lo que aún portando la ropa que utilizaba para pintar, se dejó caer con total libertad en la comodidad de su cama, tomando una de sus almohadas para rodearla con sus brazos y piernas, aferrándose a ella; sus ojos se cerraban casi involuntariamente, sus párpados pesaban y la tranquilidad lo había acogido bajo su ala, permitiendo que TaeHyung encontrará la necesidad de una profunda siesta aún cuando el sol que por su ventana se colaba, demandaba que no era momento para ello. Su respiración era más lenta y pausada; sin embargo, unos golpes a través de su puerta se hicieron escuchar, concentrados en arrebatar toda oportunidad de descanso del pintor, provocando que el castaño realizará una expresión de disgusto, proponiéndose ignorar a quienquiera que se hallase tras la puerta.

Los golpes comenzaban a hacerse más impacientes, debido a la indisposición del chico sobre la cama, haciendo que el susodicho dejara de lado su descanso, poniéndose de pie con molestia impuesta en sus pasos marcados hacía la puerta de su habitación debido a lo anterior.

— ¿Qué demonios quie... — Sus palabras fueron consumidas y ahogadas dentro de su garganta, al notar que la figura frente a él, era nadie más que su mejor amigo. Min YoonGi.

— ¿A quién le hablas así, niño mal criado? — Hablo el azabache, apoyando uno de sus hombros en el marco de la puerta del menor, mientras mantenía ambos brazos cruzados a la altura de su pecho, acompañando su postura con una mirada burlesca.

— ¿Qué demonios haces aquí? — Rodó los ojos el menor, dándose media vuelta con desdén, abandonado la puerta abierta tras él, para que de este modo YoonGi entrase a la habitación, mientras él se concentraba en volver a su cama.

El azabache lo entendió, por lo que al entrar, cerro nuevamente la puerta, siguiendo los pasos de TaeHyung hasta tomar asiento en uno de los sofás que se hallaban dentro de la habitación del nombrado.

— Sí, sí, yo también me alegro tanto de verte, cariño y también estoy muy bien gracias. Ay mi Taetae, siempre tan considerado y preocupado por su adorado hyung, ¿qué haría yo sin ti?. — Canturreo el mayor con evidente burla "escondida" tras sus palabras, mirando con atención aquel ceño fruncido que comenzaba a formarse en el bello rostro de TaeHyung.

— ¡Yah!, hyung.

— Oh, he vuelto a ser "hyung", es un alivio.

El castaño rodó nuevamente los ojos, dejándose caer derrotado por el sarcasmo de su mayor. YoonGi pensaba que TaeHyung era un dramático sin remedio. TaeHyung pensaba lo mismo de YoonGi.

El mayor comenzó a observar la habitación, encontrando pinturas nuevas, algunas archivadas en una de las esquinas de la pieza y otras colgadas alrededor de la misma. El caballete que el menor utilizaba, estaba justo a un costado de su armario, a una reducida distancia de la cama, la paleta se hallaba sobre una pequeña mesa de cristal y sobre el mismo caballete, se podía ver un lienzo con la imagen de una rosa retratada en él. YoonGi sonrió instintivamente, TaeHyung estaba pintando antes de que él llegara.

— Hyung, estoy cansado. — Habló de la nada el chico sobre la cama, sacando a YoonGi de sus pensamientos en un instante.

— Debes estarlo pequeño, has trabajado duro. — Artículo con un derroche de orgullo en cada una de las palabras de la oración dicha, acercándose a la cama y sentándose en ella en cuanto estuvo cerca. Repartió nobles caricias en la cabellera castaña, con una sonrisa en los labios, admirando la belleza del arte que creaba su mejor amigo.

— Descansa un poco, estaré aquí cuando despiertes, Tae. — Aseguró el mayor, recibiendo un asentimiento por parte de TaeHyung, quien se dispuso a acatar aquella orden, facilitando su tarea al tener las persistentes caricias de YoonGi por su cabeza. TaeHyung había cedido al cansancio en apenas unos escasos minutos.

YoonGi miro el rostro dormido de su menor, sonriendo con cierto grado de melancolía. Él conocía perfectamente a TaeHyung, sabía del rechazo que él generaba hacía sí mismo, también conocía el hecho de que TaeHyung hallase un consuelo tras retratar su única fuente de inspiración y sobre todo la inseguridad que le generaba el tan solo exponerse ante la mirada de gente que no conocía, pues según sus propias palabras, él no era digno de la belleza que el mundo poseía, debido a que él, no contaba con ella. A YoonGi, le quebraba conocer aquella faceta del menor, pero sobre todo, lo que más le dolía, es que él no pudiese hacer cambiar la idea que TaeHyung poseía sobre su propia persona.

TaeHyung era capaz de apreciar la belleza en el mundo, pero incapaz de admirarla en él mismo y YoonGi, tan solo quería rescatarle de su propio yo.

El mayor depósito un suave beso en la frente de su mejor amigo, levantándose de la cama para así dejar al castaño descansar plácidamente. Se acerco al lienzo posado sobre el caballete, siguiendo cada una de las finas líneas que recorrían todo el contorno de la rosa, apresando las sombras certeramente colocadas y las diversas mezclas de colores que TaeHyung había utilizado para darle vida a aquella flor, reconociendo que el menor conocía perfectamente el cómo otorgar aquel realismo, el cual amaba dedicarle a cada de sus fascinantes pinturas.

Sin duda alguna, TaeHyung dejaba en cada una de sus obras un poco de él entre las pinceladas plasmadas en muchos de los lienzos dentro de la habitación. Podías leer cada una de las cosas que el castaño sentía al pintarlas. Entre las mezclas, entre las curvas y líneas, entre los contornos ligeramente resaltados, podías encontrar a TaeHyung entre todas esas cosas si mirabas con cuidado.

Se plasmaba a sí mismo, aún sin saberlo y YoonGi amaba conocer ese detalle.

park leaves





Sé que es bastante malo y que posiblemente esté muy aburrido, pero prometo compensarlo. :c

Perdonen la mala redacción y ortografía, merecen algo más bonito. Si es que existe alguien leyendo esto.

Bais. ♡

the truth untold | kth & pjmDonde viven las historias. Descúbrelo ahora