D0 - Putas hormonas.

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—Apenas se te nota —dijo Luna, apoyando la mano sobre su vientre y sonriendo al instante, porque quizás entonces sí lo notó—. Jamás habría dicho que ibas a quedarte embarazada.

—Le queda bien —opinó Raven, que sonrió antes de atrapar la pajita con los labios.

—A ver si opinas lo mismo cuando esté de nueve meses.

—Entonces sabrás si es amor verdadero o no —se metió Luna con ella.

—Lo sé ya —afirmó y Raven y ella se sonrieron.

Luna protestó al ver la escena y se levantó a por más bebidas. Odiaba muchísimo no poder beber cuando salían con su amiga, pero confesaba que a veces le resultaba divertido ver cómo Luna y su novia se emborrachaban, porque era raro ver a Raven en ese estado, pero cuando salían con Luna se dejaban llevar. Raven también se levantó y recogió las copas vacías que había sobre la mesa antes de mirarla con diversión.

—¿Te has acabado el zumito?

—Sí, ¿me traes otro?

—Lo que sea por mi chica.

Puf, ¿era normal seguir así por ella?

Elevó el rostro para recibir aquellos labios tan increíbles, y suspiró porque sabían muy bien a vino tinto. ¿Sería ese su secreto y por eso se mantenía tan bien? ¿Raven Reyes sería como Jennifer López y nunca envejecería? Joder, qué calor hacía en aquel bar, ¿no?

Observó a Raven y a Luna interactuar desde la mesa, y sintió que se le atascaba la respiración al ver a Luna apoyar la mano en la baja espalda de su novia mientras se inclinaba a besarla en la mejilla. Y no eran celos, de verdad. No, no, Alex, por Dios, no fantasees con ellas. Putas hormonas.

Se mordió el labio antes de mirarlas otra vez, Raven en esos momentos le acariciaba el pelo mientras esperaban a que la camarera sirviera las bebidas que habían pedido y su mente imaginó cómo sería que se besaran en los labios, pero no con esos picos que había visto alguna vez, no. Un beso en condiciones, con Raven agarrándole la cara como le hacía a ella y gimiéndole en la boca porque Luna consiguiera darle el placer que necesitaba. ¿Cuántas veces habrían follado en el pasado? ¿Cómo de satisfecha se quedó Raven aquellas veces?

Joder, si es que le habían advertido que el quinto mes de embarazo iba a estar necesitada sexualmente y antes de salir a encontrarse con su amiga había suplicado a Raven que hiciera de su magia con la lengua entre sus piernas, porque estaba tan cachonda que era insoportable. Y otra vez lo estaba, imaginándose cómo sería verlas follar. ¡Joder!

Volvieron a la mesa y vio que Raven adoptaba aquella expresión que ya conocía y sabía leer, un «¿por qué estás cachonda ahora?», porque de verdad que el quinto mes se le estaba haciendo cuesta arriba e incluso pensó en darse de baja para poder tocarse todas las veces que necesitaba, pero cómo iba a salir Dahlia si seguía teniendo un orgasmo tras otro. Miró su zumo una vez lo tuvo delante, y dio un largo trago para intentar refrescarse.

—¿Te encuentras bien?

Miró a Luna, que la observó confundida por el gesto.

—Podríamos ir a casa tras esta ronda, ya sabéis que me canso rápido estos días —mintió, pero es que de repente quería hacer realidad su fantasía.

* * *

Había leído en miles de páginas web que el quinto mes iba a ser satisfactorio sexualmente, pero se estaba encontrando con que no lo pasaba del todo bien por ese deseo que le provocaba las hormonas del embarazo. Raven y ella lo hacían varias veces al día y siempre quería más, casi siempre adoptando un papel muy pasivo, porque quedaba agotada en varios minutos. Aun así, continuaban haciéndolo porque sabían que iban a practicarlo poco una vez Dahlia estuviera en sus vidas.

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