缘份

500 32 8
                                        

Antes de leer: si hay algún error perdonen ): también cometo errores </3

[...]



La vida parece odiarme. Dios me ha abandonado.

Pero antes de dar el cierre de mi patética vida vengo aquí, al parque donde mamá me traía todas las tardes a jugar, al parque donde papá me compraba helados, al parque donde mis padres se conocieron en su juventud, al parque donde dejé mi felicidad.

Este lugar tiene algo especial para mí. Hace tiempo que dejé de visitar este sitio. Desde que él murió. Al ver los árboles con pequeñas flores brotando de las ramas me hacen regresar en el tiempo, cuando tenía 8 años y papá me trajo con mamá cómo todas las tardes, fuimos con el heladero donde era costumbre que se ponía con su carrito a vender su mercancía. Mamá escogió nieve de chocolate con bombones, papá escogió la nieve de fresa con queso y yo pedí mi paleta de leche a sabor mango; ese recuerdo es simple y hermoso. Es valioso como todos los demás.

Veo los columpios donde jugaba, están recién pintados y cuidados. El parque está lejos de donde vivo actualmente, pero vale la pena llegar hasta aquí para ser la última vez que veré lo maravilloso que fue mi pasado a través de la naturaleza, el ambiente y armonía que emana este lugar.

Me acerco a la esquina donde veo a una joven recargada en un carrito de helados. Lleva unos shorts, botines y un ligero suéter, tiene agarrado su cabello y una gorra cubre parte de su rostro, mira distraída su móvil a través de sus lentes de sol. Esta totalmente ida. Ella se percata de mi llegada y veo un leve salto ¿le asusté?

Me mira y sonríe.

—Hola, ¿qué sabor quieres? —dice abriendo su carrito. Supongo que con eso trató de disimular que no le sorprendí.

—Mmh... ¿hoy no está el señor que vende helado? —digo como respuesta.

Ella eleva la mirada y frunce el ceño, se quita los lentes y me mira a los ojos.

—¿Le conoces? Mi padre ya no vende, en su lugar lo hago yo, ¿por qué, uh?

Veo que movió demasiado rápido los labios, parece curiosa, pero a la vez ansiosa.

—Eh... de niño mis padres me traían aquí y siempre comprábamos helado, por eso pregunto. ¿Es tu padre, entonces?

—Si —se pasa un cabello por detrás de su oreja derecha, hay algo de viento por lo cual le hizo despeinar cuando una ráfaga de aire pasó— lamento la brusquedad, es solo que no es común que pregunten por él. Como sea —sonríe un poco— ¿de qué sabor quieres tu helado?

Bueno, al parecer no tendré mis recuerdos revividos como quería, pero es esto o nada. Sonrió de igual manera.

—Quiero una paleta de leche sabor a mango.

Ella asiente y me la entrega, pago y antes de irme digo:

—¿Puedo saber que fue de tu padre?

Ella me mira, supongo que pensaba que ya me marcharía, pero suspira y parece pensarlo un momento.

—Tiene cáncer —supongo que puse cara de horror por lo que ella rápido aclaró— ¡descuida! es primera etapa o algo así, lo detectaron a tiempo. Decidí cuidar de él, ya es momento de que él descanse, ahora hago mi trabajo como hija —sonríe y se pone sus lentes de nuevo— ahora me toca ver por él como lo hizo por mí de pequeña. Este no es mi empleo, pero su deseo es que mientras él siga vivo su carreta de helados no debe abandonar este parque.

YUANFEN • KOOKMINStories to obsess over. Discover now