Capítulo 33 | Corazones tranquilos

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Dedicado a cony_18_05 Gracias por ser una gran lectora.

—¿Dónde estamos?¿Cómo llegamos a estar aquí?—Noah aún se veía desorientado y nervioso—

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—¿Dónde estamos?¿Cómo llegamos a estar aquí?—Noah aún se veía desorientado y nervioso—. Necesito explicaciones. Irina, también me tienes que decir...

—Noah—le paró ella—, necesito mirarte. ¿De acuerdo? Luego te explico todo. Pero estás a salvo, tenlo por seguro.

El castaño asintió rendido y se quedó callado. Cada minuto que pasaba no dejaba de moverme y de morderme las uñas con nerviosismo. Miraba a Irina una y otra vez inspeccionar a Noah, pero ella aún no decía nada.

El resto, al enterarse de lo ocurrido con Noah, se pusieron histéricamente felices. Sí, en ese orden. Después de quince minutos, Irina tuvo que obligarles para que se vayan de la habitación. Noah se mantuvo callado y con la expresión seria todo el tiempo, y eso me preocupó aún más.

Irina le hizo un chequeo a lo antiguo, uno simple, sin artefactos tecnológicos ni nada. Por lo que, su forma de analizarle, fue más mirando sus ojos los cuales seguían cambiando de color cada vez. En ese momento no era azul y castaño, sino azul, castaño y amarillo. Los tres parpadeos insistentes.

—Noah yo...no sé con certeza lo que te pasa. Es extraño, en las pruebas no hubo nada nuevo que nos dijera algo sobre tí.

—¿Y si es otra persona x?—solté de repente mirando de Irina a Noah.

Éste me miró fijamente sin articular palabra alguna.

—No creo, Reese. En los análisis no salió nada raro. Su tipo de sangre es el normal, no el C1. April y tú, tenéis el C1. Tú desde el principio, y April se le fue cambiando el tipo de sangre a medida que evolucionaba con el tiempo—explicó.

—Pero hay algo que no vistéis—murmuró Noah centrando su mirada en ella—, la última prueba. No se pudo realizar.

—Ya pero...

—Antes de esa prueba comencé a tener la telepatía sin usar la fenilamine. Me salió sólo—continuó interrumpiéndola con la voz débil—, eso no es normal. Y ahora, me duele todo el cuerpo y a la vez me da una sensación placentera, como si...las corrientes formaran parte de mí.

Irina se quedó callada con los labios entreabiertos, totalmente sorprendida.

—Irina, creo que él si lo es—dije de brazos cruzados.

—Lo soy—afirmó Noah mirándonos a ambas—, con lo que vi en April y Reese... No lo tengo tan fuerte, porque mi porcentaje cerebral está subiendo.

—Lo último que registramos de tu porcentaje cerebral fue un 74%—Irina relamió sus labios—, quizás sea verdad. La última vez que lo confirmamos fue hace meses. Y en la última prueba no se pudo con el fallo técnico...

INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora