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Me miro los zapatos, veo como una fina capa de cenizas se deposita sobre el cuero gastado, aquí es donde estaba la cama que compartía con mi hermano Taehyung, allí estaba la mesa de la cocina, los ladrillos de la chimenea, que se derrumbaron formando una pila achicharrada, sirven de punto referente para moverme por la casa, ¿Como si no iba a orientarme en este mar de color gris?.

No queda casi nada del Distrito 12.

Hace un mes, las bombas del capitolio arrasaron las casas de los humildes mineros, las tiendas de la ciudad e incluso el Edificio de Justicia, la única zona que se libró de la incineración fue la Aldea de los Vencedores, aunque no se bien por qué, quizá para qué los visitantes del Capitolio que tuvieran que pasar por aquí sin más remedio contaran con un sitio agradable en el que alojarse: Algún que otro periodista; un comité que evaluará las condiciones de las minas; una patrulla de agentes de la paz encargada de atrapar a los refugiados que volvieran a casa.

Pero yo soy el único que ha vuelto, y sólo para una breve visita, las autoridades del Distrito 13 estaban en contra de que lo hiciera, lo veían como una empresa costosa y sin sentido, teniendo en cuenta que en estos momentos hay unos doce aerodeslizadores sobre mí, protegiéndome, y ninguna información valiosa que obtener, sin embargo, tenía que verlo, tanto que lo convertí en una condición indispensable para aceptar colaborar con ellos.

Finalmente, "Tao" el Vigilante Jefe que había organizado a lo rebeldes en el capitolio, alzó los brazos al cielo y dijo: «Déjenlo ir, mejor perder un día que perder otro mes, quizá un recorrido por el 12 es lo que necesita para convencerse de que estamos en el mismo bando».

El mismo bando.

Noto un piquete en la sien izquierda y me la aprieto con la mano; es justo donde otro de los vencedores me dio con un rollo de alambre, los recuerdos giran como un torbellino mientras intento dilucidar qué es cierto y qué no, ¿cuál ha sido la sucesión de acontecimientos que me ha llevado hasta las ruinas de mi ciudad?, es difícil porque todavía no me he recuperado de los efectos de las conmoción cerebral y mis pensamiento tienden a liarse, además, los medicamentos que me dan para controlar el dolor y el estado de ánimo a veces me hacen ver cosas, supongo.

Aún no estoy del todo convencido de que alucinara la noche que vi el suelo de la habitación del hospital convertido en una alfombra de serpientes en movimiento.

Utilizo una técnica que me sugirió uno de los médicos: empiezo con las cosas mas simples de las que estoy seguro y voy avanzando hacia las más complicadas, la lista empieza a darme vueltas en la cabeza:
«Me llamo Jung Hoseok, tengo diecinueve años, mi casa esta en el distrito 12, estuve en los juegos del hambre, escapé, el capitolio me odia, capturaron a Jungkook, lo creen muerto, probablemente sea mejor que esté muerto...».

¿Como están?, esperó que bien hice esta historia por que me encanta la saga de los juegos del hambre y me encanta el hopekook "puff" combinación perfecta, los capítulos no serán muy largos pero puede que de vez en cuando haga un excepción, gracias por leer.

~Sarahy👑

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