Prólogo

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  ¿Por qué se resistían tanto si caer muertos a mis pies? Ese instinto de salir corriendo cuando te sentías en peligro era uno de los más estúpidos que el ser humano tenía. Por suerte, yo lo deseché hace muchos años, juntos a otros que eran completamente inservibles.

Qué pereza tener que salir corriendo tras un inútil empresario que pensaba que si se deshacía de la gente de su alrededor, se haría más rico ¿Quién podía creerse esas cosas? Esa mentalidad de monos me atacaba los nervios.

No era muy difícil saber a dónde se dirigía. A la salida de emergencia. Desenfundé mi pistola de platino y caminé tranquilamente hasta el ascensor. Pulsé la última planta ¿De verdad que allí se creía a salvo de mí? Qué ingenuo si pensaba que podría burlar a la Guardiana mejor adiestrada.

Me tomé todo la tranquilidad del mundo mientras bajaba del ascensor en la planta más alta. Caminé hasta salir a la azotea donde un helicóptero comenzaba a encender motores y un tipejo corría hacia el aparato volador desesperado. Ese era mi tipejo.

Me bastó una sola bala, que atravesó su cráneo hasta salir por su frente. El cuerpo cayó al suelo, formando al instante a su alrededor un charco de espesa sangre. Misión cumplida.

Allí no pintaba nada ya, así que desaparecí. Había cumplido la orden que se me había encomendado, por lo que estaba libre para hacer lo que quisiera ¿pero había algo más delicioso que ver como un cuerpo perdía la vida ante tus propios ojos? Creo que no. Pero no podía matar si no es una orden o sería sancionada con la muerte por ser la enemiga de La Guardia, a quien le debía todo.

Mi sonrisa de triunfo brilló en el reflejo de uno de los cristales que me crucé ya estando en la calle. Aquella era mi vida. Nací para esto. Era lo que realmente me llenaba y nada ni nadie podrían impedirlo.


The Guardian [YeLu] [FIESTAR]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora