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Fade Away

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Habían sido tres años de relación, tres largos años para Jaebum.

Diría que había sido la relación más hermosa de su vida, si no fuera tal vez por la manera en que acabó. Y es que estaba cansado, bastante cansado en realidad. ¿Realmente todo había sido culpa suya?

Aún recordaba el día en que conoció a Jinyoung. Ambos en aquel café alejado de la ciudad, Jaebum por error había tomado la orden de contrario sin darse cuenta de ello hasta que el menor le reclamó, alegando que su nombre estaba escrito en el vaso.

La torpeza del mayor le había parecido adorable a Jinyoung, y sin poder evitarlo luego de una larga disculpa del más alto, entablaron conversación. No se dieron cuenta en qué momento, pero aquella tarde la terminaron pasando juntos.

E intercambiaron números.

Un frío día de otoño se habían conocido, y un frío día de otoño se estaban separando.

Todo había iniciado hermoso, como siempre suele suceder en las relaciones. La ilusión y felicidad estaban siempre presentes, los mensajes de buenos días, los de buenas noches o de cualquier tema. Verse de manera frecuente, abrazos, besos, caricias, intimidad.

Sus vidas estaban llenas de perfección desde que se conocieron.

Hasta que de un momento a otro, cambió.

Jaebum no era capaz de decir la fecha exacta, no era capaz de notar realmente cuál había sido el inicio de todo, la punta del iceberg. No podía siquiera decir de quién había sido la culpa.

Sólo sabía que el último año juntos había iniciado bien y terminó siendo un desastre.

Debió notarlo en el primer momento, debió ser más inteligente, más perspicaz. En el segundo en que Jinyoung se enojó con él por una simple pregunta debió darse cuenta de todo.

—¿Quién es Wang? ¿Es del trabajo?— Había cuestionado Jaebum un domingo por la tarde, estando ambos en la casa del mayor con la intención de pasar el día juntos. —Nunca me has hablado de él.— Volvió a comentar pues sin querer había notado que un mensaje había llegado al teléfono del otro mientras este estaba en la cocina.

—¿Ahora revisas mis cosas, Jaebum?— Jinyoung había vuelvo enojado a tomar su teléfono, el cual se había mantenido en su sitio sin siquiera ser tocado. —No siempre te voy a hablar de todas las personas que conozco, son muchísimas.

En aquel momento la actitud del menor había asustado a Jaebum. Se sintió culpable por husmear en la intimidad de su pareja, pues tenía razón, este no estaba obligado a contarle absolútamente todo de su vida, a pesar de haber visto aquella notificación sin querer.

Las cosas no se quedaron ahí, pues con el tiempo fueron empeorando. Jinyoung parecía más ensimismado en él y apenas prestaba atención al mayor, cada vez se veían menos porque el menor ponía mil y un excusas sobre estar ocupado con el trabajo y cualquier pregunta sobre las amistades que tenía le ponían de mal humor.

Jaebum ya no sabía exactamente qué hacer, pues sea lo que sea que dijera, Jinyoung siempre hallaba la manera de culpabilizarlo. Él era el inseguro, el celoso psicópata, el que exageraba y que no era capaz de entender su situación.

Vivió así todo lo que pudo, aguantó todo lo que su cuerpo y alma podían. Intentó mil y un veces recuperar a aquel Jinyoung tan alegre, amoroso y risueño del cual se había enamorado. Pidió perdón hasta cuando era innecesario, se echó la culpa cientos de veces con tal de evitar más peleas.

Pero todo fue en vano, el menor no hizo más que empeorar.

Y Jaebum se cansó.

Un Viernes por la tarde ambos habían quedado de verse en un parque cercano a sus hogares. Jinyoung llegó treinta minutos tarde, con la mirada pegada al móvil y la excusa de ser temas de trabajo.

Cuando el silencio reinó por más de cinco minutos, ambos con la mirada clavada en la nada, Jaebum decidió iniciar y ser fuerte.

—Terminemos.— Musitó decidido, girándose para poder ver al menor.

No hubo reacción.

Sintió que la garganta se le secaba y su corazón se aceleraba hasta parecer que escaparía de su pecho. ¿Acaso sólo a él le dolía hacer lo que estaba haciendo? —Esto... ya no es lo que era, todo ha cambiado y ya no me siento capaz de poder seguir...—Continuó, sintiendo cómo un nudo se formaba en su garganta a cada segundo que pasaba.

En aquel momento Jinyoung se giró a verle, alzando una ceja un tanto incrédulo.

—¿Ya no me quieres?— Cuestionó.

—No es eso, Jin-...

—Admítelo, ya no me quieres.— Le había interrumpido mientras una sonrisa burlona se formaba en sus labios. —Todo este tiempo ni siquiera has tenido piedad de mi y ahora simplemente ya no me quieres a tu lado.— Jinyoung hablaba ligeramente enojado, sin despegar la mirada del mayor. Rápidamente se levantó mientras tomaba sus cosas, dispuesto a irse. —Bien, si es así, terminemos.

No hubo un segundo de oportunidad, absolútamente nada. Jinyoung inició su camino, alejándose con rapidez de aquella banca a en la que había estado sentado, dejando a Jaebum sólo, con el corazón en la mano e inevitables lagrimas corriendo por sus mejillas.

¿Cómo todo había resultado de esa manera? ¿Por qué, si él era el que iba a acabar con todo, era él el más afectado? ¿Cómo a pesar de todo Jinyoung había calado tan dentro de él?

Se mantuvo unos largos minutos ahí aún sentado, ocultando su rostro entre sus manos mientras dejaba salir todo.

Lloró como nunca antes lo había hecho, expulsó todo lo que había mantenido guardado en ese último año, se liberó de todo lo que le pesaba y respiró.

Bien, pensó para si mismo, es hora de salir adelante y encontrar a alguien que le aprecie como se merece.

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