Extra (Keila)

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Mire nerviosa como el reloj avanzaba, ¿esto era real? ¿Estaba pasando? ¿No me había dormido nuevamente?

¡Apúrate estúpida!

Recordé la salida que tendría con Theo dentro de una hora y corrí deprisa para darme una ducha.

Diez minutos después me encontraba mirando mi armario, ¿Qué debía vestir?

¿Un vestido? ¿Algo elegante?

Me regañé, a Theo antes le gustaba como era, no debía cambiar mi forma de vestir por él, ¿o sí?

Dándome por vencida tome mis clásicos jeans negros y una camiseta multicolor, vamos a sorprender a Theo.

(...)

Di un pequeño salto al sentir el timbre que resonó en mi pequeño departamento, espere uno segundos antes de abrir la puerta, no quería parecer desesperada por esto, aunque lo estuviera.

Dignidad y orgullo señores y señoras.

—Hola —salude cuando abrí la puerta.

—Estás hermosa —sonrío.

¡Santa virgen de la papaya!

Tranquila, respira y cálmate, demuestra que somos unas adultas que saben comportarse, y aun no debes ser mamá.

Recuerda lo que mamá dijo, nada de nietos aún.

—Gracias, tu igual.

¿A quién quiero engañar? Mi voz temblaba como si fuera la primera vez que lo veía, mis piernas parecían gelatina y rogaba internamente que él no lo notara.

— ¿Vamos? —asentí.

—Espera.

Giré para tomar mi cartera pero al hacerlo el pie se enredó en la alfombra, un pequeño y agudo chillido salió de lo más profundo de mi ser.

¡Moriré!

Y peor aún, ¡Moriré virgen y frente a mi ídolo!

—Te tengo —murmuró Theo.

Respiraba agitadamente contra su pecho, lo olí, era él, el mismo Theo de hace cinco años, el idiota que amaba mi torpeza.

—Gra-gracias —tartamuda intenté separarme.

—Veo que no cambias —rió dejándome ir—. Sigues igual de torpe.

—Y veo que tú siempre eres mi salvador —murmuré.

— ¿Tu salvador? —me miraba con una sonrisa.

Un momento, ¿lo dije en voz alta?

¡Él lo escuchó!

— ¿Qué? —me hice la desentendida—. Se hace tarde, es mejor irnos.

(...)

¡Santa virgen de la papaya!

Theo Pierce.

Él tal vez es el idiota más grande del mundo, pero aun así sigue acelerando mi corazón.

¿Quién olvida mencionar que irán a cenar a un restaurant elegante?

¡Theo Pierce!

—No entraré allí —me negué.

¿Dónde quedaría mi dignidad?

—Keila no es tan grave —me rogó.

— ¿Qué no es tan grave? —chillé—. Cuando entramos todos nos miraran, las mujeres elegantes e hipócritas se reían al verme vestida como una vagabunda al lado del chico más caliente que conozco y todos reirán más, me sentiré mal y el mundo explotará.

Suspiré algo cansada, todo lo dije muy rápido.

Theo me miró confuso, me recargue en el auto y él se posicionó delante de mí.

— ¿Sabes? A veces olvido lo dramática que eres —negó.

— ¿Dramática? ¿Me acabas de llamas dramática? —quería reír pero era muy gracioso hacer enfadar a Theo por ser "dramática".

—Sí, dramática.

—Eres un idiota —me crucé de brazos.

Una parte de mi esperaba que recordara la vez que me beso por decir malas palabras, ¿recordaría eso?

—Keila, adentro —demandó serio.

—Oblígame —lo reté.

(...)

—Estuvo todo muy rico —asentí terminando el postre.

—Y tú no quería entrar —me miró divertido.

—Esas me miran raro —apunté a una mesa donde habían muchas chicas vestidas elegantemente.

—Están celosas.

— ¿De qué? —pensé—. ¿Por ti?

— ¿Por mí? —me miró sorprendido.

—Sí, no todos los días ven a una chica con el cabello azul cenando con un chico caliente.

Seguí comiendo de repente comencé a toser, ¿Qué mierda acabo de decir?

—Así que —Theo me paso agua—. ¿Chico caliente?

¿Y ahora qué hago?

¡Superman sálvame!

—Creo que debo irme, mañana trabajo —cambie de tema.

(...)

— ¿Nos vemos otro día? —pregunté recargándome en mi puerta.

—Keila, aun me gustas —su mirada me intimido.

— ¿Cómo así? Han pasado cuatro años.

—El primer amor no se olvida.

—Aún sigo enamorada de ti —admití.

— ¿Debo pedirte otra cita? —se acercó—. ¿O solo te beso?

Intenté formular una respuesta para él, pero sus labios se pegaron a los míos.

¿Mami? Tu hija está muerta.

—Creo que ya te respondí —murmuré separándome de sus labios.

—Te sigo amando, nunca lo dejé de hacer —sonrió.

— ¿Un nuevo comienzo? —pregunto sonrojada.

—No —negó Theo—. Una continuación, porque esto nunca tuvo un final.

Alejadas, Theo Pierce es completamente mío.

Y para sellar sus palabras lo besé, esta era nuestra segunda oportunidad para continuar nuestra historia de amor.











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FIN

No habrá más extras, la historia está terminada oficialmente.

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Fangirl: Solo por tiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora