Caminaban con sus manos entrelazadas sin un rumbo fijo, pensaba el menor, dejándose guiar por el pelinegro, desde hace un rato se encontraban caminando rodeados de un silencio cómodo entre ellos, cada uno en sus pensamientos o simplemente apretando la mano del otro, diciéndole que estaba ahí, juntos, observando lo mágico de la noche y de sus estrellas en todo su esplendor. Eran sólo ellos, y no faltaba nadie más.
"Encontré un amor para mí.
Cariño, sumégerte y déjate guiar por mí."
Era una noche tranquila con un ligero viento que les provocaba pequeños escalofríos en sus cuerpos, luego en un segundo volvía la calidez al estar sus manos juntas, transmitiéndole su calor al otro sin pensarlo dos veces; todo era así ente ellos, tan calmado y cálido.
Sus pies de movían de un lado a otro, a un paso lento y calmado, sin prisas, teniendo todo el tiempo al estar con su motivo de vivir cada día, lo observaba de momentos dándose cuenta que estaba inmerso en su mundo, dándole oportunidad de admirarlo mucho más, nunca se cansaría de detallar tal rostro suave con facciones delicadas y hermosas, quedándose embelasado como la primera vez que lo vió, era tan precioso... Y estaba junto a él.
Desde sus suaves cabellos castaños que se movía ondulante por el ligero viento, pareciendo la seda más tersa, estaban sus largas pero delicadas pestañas negras, viniendo después sus hermosos ojos cafés que brillaban intensamente al igual que una estrella, fuerte y gentil, llegando hasta su pequeña nariz de botón, junto con aquellas grandes e apretujables mejillas que se teñían desde un sutil rosa hasta un fuerte carmesí, volviéndolo mucho más inocente de lo que ya era, a su vez también estaban ésos labios, tan rojos y suaves, que al probarlos era sentir el mismísimo cielo esparcirse dentro suyo, borrandole todo tipo de pensamientos para dejar su mente en blanco, pensando sólo en esa persona a su lado que le hacía sentir miles de emociones en sólo un segundo, al mismo tiempo su voz, ésa melodía sin fin que salía de sus labios, como un cantar ligero que lo calmaba o lo hacía sonreír sin fallar, luego sus manos pequeñas y sus deditos gorditos, suaves al tacto con las suyas frías que eran de más grande de tamaño comparándolas con las de él, después estaba el resto de su cuerpo, igual de hermoso que toda su persona, siendo tan único y especial. Era precioso... Perfecto... Y real.
Una sonrisa apareció en el rostro del más bajo, y ahí, cayó mucho más en esos pequeños ojos que se convertían en medias lunas.
—Yoonie... Yoonie... No te pierdas tanto, eh.—dijo juguetón el menor con su gran sonrisa al darse cuenta que su hyung se había quedado mirándole fijamente, como tantas veces, o mejor dicho, siempre.
"Bueno, encontré un chico, bello y dulce.
Oh, nunca supe que eras tú quién esperaba por mí."
El mayor dejó de contemplarlo, y su atención se posó en mirarlo, sonriendo tímido al pillarlo, otra vez. —Minnie, bebé, sabes que jamás me voy a cansar de perderme, sobre todo sí es en tí.—su sonrisa se hizo más grande al ver como un sonrojo decoraba las mejillas del peli-castaño, quien tímido desvío la mirada.
—¿Por qué eres así, Yoonie?—lo volvió a mirar con su tierno sonrojo, volteando rápido viendo como el más alto sonreía. Su mayor siempre conseguía volverlo tímido con sus hermosas y naturales palabras.
—¿Como así, Minnie? ¿Así de guapo e irresistible?—movió sus cejas de arriba a abajo con un tono pícaro en su voz.
—¡Yah, hyung!—resoplo el menor y su mano libre fue a parar al brazo del otro, dándole un pequeñito golpe.
—Pero es la verdad, bebé~
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Perfect. YoonMin
Romance"Encontré un amor para mí. Un chico, bello y dulce." -Gracias por estar conmigo. -Y de sus ojos lágrimas se deslizaron hasta llegar a sus mejillas, con una hermosa sonrisa en su rostro. »Oneshot. »Inspirada en Perfect de Ed Sheeran. »Amenlo y disf...
