Taehyung despertó mareado, como cada vez que se excedía en las copas. Sintió su cabeza dar vueltas y se forzó a recostarse en la cama para tratar de calmar el torbellino que se arremolinaba entre sus sienes. Últimamente cada noche se había convertido en una borrachera segura, independiente si estuviera solo o con sus amigos, independiente si había una ocasión o no.
Irene.
Su nombre lo atormentaba día y noche, incapaz de responder las preguntas que acosaban su mente. Ella le había dicho que lo amaba, pero al parecer mintió. Era la única explicación posible que lograba encontrar, pero era la que más cargaba su corazón de dolor y rabia. Ella era culpable de su deseo de ahogarse en alcohol cada noche, tratando de olvidar la mujer que le rompió el corazón en mil pedazos sin previo aviso. El noviazgo había sido corto, pero intenso, mucho más de lo que había sido con cualquier otra mujer. Le había entregado todo, incluso su tiempo, que le dedicó casi totalmente mientras habían sido novios. Cada tarde libre, cada noche de fiesta, cada reunión con sus amigos, nunca fue solo, siempre con ella.
Pero ella ya no estaba más.
Recordó las palabras de Jimin, uno de sus mejores amigos, que le decía que tuviera paciencia y esperara que ella pudiera explicarse. Sonrió en la cama con los ojos cerrados, pensando en la ironía de ese consejo, porque parecía que cada día se consumía más en la rabia e impotencia de esperar.
Sintió un toque en la puerta de su habitación que interrumpió sus pensamientos.
- AH, Taehyungie, estas despierto...- le dijo Jungkook, entrando silenciosamente en la habitación. – Jin ya casi tiene el desayuno listo. Ven a co...¡Oh por Dios!.- se interrumpió el más joven de sus amistades.- Demonios, Tae, ¿qué rayos hiciste anoche? En serio te ves destruido.
Taehyung se incorporó en la cama y buscó el espejo en el baño. De veras estaba destrozado. Miles de flashbacks de la noche anterior golpearon su mente. Con razón sus ojeras estaban tan pronunciadas, sus ojos tan rojos, y su tez tan pálida.
- Voy a ducharme, Kookie.- anunció Taehyung a su amigo que, en su ausencia, estaba arreglando la cama de su amigo.
- ¡Por favor! – le respondió éste con los brazos alzados al cielo en señal de súplica, sonriendo divertido.
Se duchó rápidamente y envolvió su cuerpo en una toalla. Se visitó rápido y salió de la habitación directo al comedor, donde el resto de sus amigos ya estaban ocupados saboreando la excelente comida de Jin.
- Yah, Tae, pásame la leche...- demandó Yoongi, que estaba en la cabecera de la mesa.
Desganado, atendió la petición de su amigo.
- ¿Aun no te sientes bien, Tae?- preguntó Namjoon, mirando a Taehyung por sobre el vaso de jugo de naranja que bebía. Taehyung maldijo en su interior. Todos los días la misma maldita pregunta. Sabía que su hyung lo hacía porque estaba preocupado por él, pero se sentía observado por parte de los demás, sobretodo por Namjoon. No era el mayor de todos, pero tenía un aura de autoridad que todos parecían percibir y respetar. Él había sido quien se fue a vivir primero a aquella casa, con la visión de encontrar otros que compartieran con él la difícil vida universitaria en Corea. Eso ya había sido varios años atrás, Namjoon incluso ya había terminado su carrera, como Jin y Yoongi, quienes ya tenían sendos trabajos en algunas de las compañías más prestigiosas de Corea. Los demás, al igual que Taehyung aún estaban en pleno proceso de estudios, completando sus prácticas o trabajando como trainees en las áreas de su interés.
Taehyung bajó la vista, incapaz de ocultar su molestia ante la pregunta de su hyung.
- No, Nam... Hoy se me parte la cabeza...-respondió bajito.
Los demás se miraron entre ellos. No cruzaron palabra, pero sus miradas eran elocuentes. Todos pensaban lo mismo. Si Taehyung no se controlaba pronto se vería enfrentado a un serio problema de alcohol. Sus notas habían bajado y su ánimo era fluctuante en un extremo peligroso para la convivencia de la casa en que vivían. Las discusiones con Yoongi cada vez llegaban a un punto de más grueso calibre.
- Tal vez necesites aire fresco, Tae...- lo animó Jimin, dándole una suave palmada en el hombro.- ¿Vamos por un paseo en bicicleta?
- Hoy no, Chim Chim...- respondió Taehyung, huraño.
- Aigoo, Tae... ¿hasta cuándo vas a se...?- saltó de pronto Jin.
Para Taehyung era suficiente. Molesto, se levantó de la mesa y se retiró sin decir palabra. Jimin tenía razón. Tal vez el aire fresco le despejaría la mente un poco. Estaba en el rellano de la puerta, cuando sintió a alguien detrás de él. Estaba harto. Harto de sermones, de lecciones.
- Mira, Jin, si vienes a sermonearme...-comenzó a discutir Taehyung.
- Alto ahí, Tae. – respondió éste, calmado. – Solo quería recordarte que mañana es el cumpleaños de Nam. No lo olvides. Recuerda que hay varios amigos invitados a la casa. Aparte de nosotros, está Jackson y los chicos, y las chicas de la universidad también vendrán, junto con algunos colegas de Nam.
- .... Ok, Jin.... Gracias....- balbuceó Taehyung. El tono sereno de Jin le provocaba aun más molestia de lo normal. Hubiese preferido que lo sermoneara, que pelearan y se gritaran.
- Una cosa más...- dijo Jin, en un tono más serio.- Esta vez no lo arruines...
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Hola hermosas/os,
Aqui vamos en una nueva aventura de nuestro hermoso Kim Taehyung...estoy nerviosa, no sé si les gustará .....
Quedo atenta a sus comentarios!
Love myself, love yourself!
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/// Las reglas del juego ///
FanficDe los juegos siempre se obtiene diversión, ¿no? - Yo quiero toda la diversión que puedas darme. - dijo Taehyung. ¿Aceptas?
