Surname

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Se hallaba colgando los trajes que habían llegado hace poco. Los negros los había ordenado él mismo y estaba seguro de que serían una gran venta, después de todo, los clientes habían estado esperando lo nuevo de esta marca. Sin embargo, lo que más le importaba en ese momento, no eran los trajes, sino él. Podía verlo perfectamente desde donde estaba, ya que la zona en donde trabajaba quedaba cerca de la zona de tecnología. En diagonal a su actual posición estaban los notebook, lugar exacto donde se encontraba él.

Naruto.

Sasuke no estaba seguro desde hace cuanto que Naruto trabajaba ahí, pero fue hace más o menos un mes que lo vio por primera vez. No era tan extraño, ya que trabajaban en sectores distintos. Pero apenas vio esos ojos azules tan imposiblemente azules, no lo pudo olvidar. Mucho menos pasar por alto. Luego se dio cuenta de que podía verlo desde su zona, y es que su cabello rubio alborotado era bastante llamativo, aunque no tanto como su brillante sonrisa. Sumándole a esto su piel ligeramente morena, Sasuke podía decir que lo hallaba muy atractivo.

- Muy atractivo - recalcó Suigetsu, su compañero de trabajo, de universidad y su mejor amigo - ¿No sabes su nombre? Para buscarlo en facebook...

- no, ni idea - le respondió -. Como te dije, apenas y lo eh visto ¿Para qué quieres buscarlo en face?

- Para desearle feliz cumpleaños, Sasuke - le miro el peliblanco con expresión de obviedad - ¿¿cómo que para qué?? ¡para saber si está en una relación o no!

- Ni siquiera eh cruzado palabra con é...

- ¿Y a qué esperas, galán? ¡ve y pregúntale tu mismo!

Sasuke lo había considerado en su momento, pero la verdad es que no iría únicamente a preguntar su nombre sólo porque el chico se le hacía atractivo. El moreno sabía lo que pasaba por la mente del peliblanco, sin embargo, Sasuke no estaba interesado en tener una relación en quel momento. Suigetsu le regañaba y le decía "¡Terminaste con esa desgraciada del mal hace ya un año! Ya es hora de que vuelvas al mercado", pero el Uchiha quería gozar de su soltería. Luego de su rompimiento, le costó volver a sentirse "normal", volver a adquirir su tiempo para sí mismo. Acostumbrarse de nuevo a compartir su tiempo si no va a durar, sino va a valer la pena, porque solo le parece atractivo sería demasiado desgastante.

- ¡Ugh, basta! Iré yo mismo - le dijo su amigo - ¡podría ser el amor de tu vida y lo dejarás pasar con esa forma de pensar!

- te prohíbo terminantemente que te le acerques - le espetó el moreno -. Te conozco y acabarás por ponerme en evidencia.

- Aguafiestas.... ¡Ya se, Haku! - saltó de la nada - ¡mandemos a Haku!

Dicho y hecho, Suigetsu se agenció a Haku, uno de los chicos de la sección de deportes, a que fuera a preguntarle su nombre a aquel atractivo muchacho de piel morena, rubio como la luz del sol y de ojos azules como el mar, porque el tímido de Sasuke quería saber (luego de esto, Suigetsu recibió una amenaza de muerte por parte del moreno). Haku no tardó en llevar a cabo su pequeña tarea y para antes de la hora de almuerzo, obtuvo resultados.

- ¿Pero no te dijo su apellido? - preguntó el peliblanco, ya con su celular en mano buscando al susodicho en facebook.

- No - respondió Haku - pero dijo que vendría a darse una vuelta.

Y entonces a Sasuke se le cayó el mundo encima. Lo tomó de los hombros, sarandeandolo liegeramente y le exigió que le dijera qué había sucedido. Sencilla y llanamente, se acercó, preguntó su nombre y cuando iba a irse, el rubio le preguntó que a qué se debía la pregunta, a lo que Haku le respondió que "un moreno del otro lado estaba interesado". Dicho moreno quería morir. Haku insistió en que debía dejar de ser tan tímido.

El resto del día Sasuke se escondió dentro de la bodega.

A un mes de aquel suceso, el moreno ya solo se dedicad a verlo desde lejos y a desviar la mirada cada vez que el rubio volteaba hacia su lado. No se da cuenta, pero cuando esto sucede, las blancas mejillas del moreno se tornan algo rojas. Y seguía sin saber su apellido. En una oportunidad, le pidieron que fuera a ayudar al sector de celulares, por lo que aprovechó de preguntarle a su primo, Neji, si sabía su apellido.

- Pues no, ni idea- le dijo-, Ni siquiera sé su nombre. Solo eh visto en la bodega y lo saludo, pero de ahí en más, pues nada.

- Rayos, solo sé su nombre, pero Suigetsu no lo ha hallado por face.

- oh... ¿Y cómo se llama? - le preguntó el mayor - ¿Y por qué quieres saber, ahora que lo pienso?.

- ... - Sasuke dudó si contarle o no, después de todo, no es como si tuvieran una relación muy cercana. Finalmente, optó por hacerlo ya que, quién sabe, una de esas, Neji podría llegar a obtener la tan preciada información - lo vi la otra vez y creo que es lindo. Suigetsu cree que debería hablarle y quiere hallar su facebook. Si me preguntas, no estoy seguro con eso de hablarle, ya sabes...

- Entiendo, después de todo, tu rompimiento no fue fácil - el Hyuuga dejó unas cajas sobre un mesón y volteó a verle nuevamente -. Bueno, si me entero te lo haré saber. Y si pasa algo más, quiero los detalles.

El aludido se sorprendió por la actitud cotilla tan poco usual de su primo, pero prometió contarle si alguna novedad ocurría. Suigetsu aun se ofrecía a ir a preguntar, pero Sasuke se negaba. Sería muy obvio e insistía en que realmente no estaba interesado en una relación, por lo que ir y hablarle de la nada se le antojaba innecesario.

Un día, mientras almorzaban, Naruto se sentó detrás de ellos en el restorán y el moreno se sorprendió de que el rubio no se diera cuenta de la situación, porque Suigetsu era todo menos sutil. Luego de aquella situación que ambos catalogaron como "fracaso", se regresaron a trabajar. Y del apellido, pues nada.

Pasadas unas semanas, decidieron dejar el tema por la paz. Suigetsu ya no lo molestaba, ni se ofrecía a obtener la información por cuenta propia. Sasuke seguía mirándolo desde lejos, y es que es tan guapo. Poco sabía el moreno, que un día, en medio de la semana, cuando estaba en el tren del metro camino a casa, sumido en pensamientos relacionados con la universidad, los apuntes, la leche que debía comprar y que su hermano no pasaría la noche en casa, el destino le tendría una pequeña sorpresa.

En una estación, cuando un montón de gente entró, el moreno fue empujado bruscamente y casi cae al suelo, directo a darse un costalazo de lo más doloroso y humillante. Sin embargo, algo firme y cálido lo sostuvo por la espalda, justo antes de caer. Inmediatamente, Sasuke levantó la mirada y no pudo evitar el sonrojo que se le presentó en sus pálidas mejillas al ver (y sentir) a Naruto detrás de él, sonriéndole.

- ¡oh, cuidado! - exclamó cuando alcanzó a sostenerlo, para luego mirarlo a los ojos y sonreírle con una sonrisa amable - ¿Estás bien?

-... si, gracias - fue todo lo que atinó a decir antes de incorporarse -, lo lamento.

- Descuida, la gente puede ser muy brusca cuando entra así al tren - el rubio se sostuvo de un pasamos y volvió a verle -. Soy NAruto Uzumaki ¿tú eres el que está en la sección de trajes, verdad? A veces alcanzo a verte desde la parte de tecnología.

Uzumaki.

Aquello era todo lo que resonaba en sus oídos en esos momentos. Tanto tiempo para tan solo una palabra. Uzumaki.

- Si - le respondió -, soy Sasuke Uchiha...

Suigetsu no iba a dejarlo en paz el resto de la vida, y seguramente su hermano mayor tampoco. Pero al fin tenía, no sólo el tan ansiado apellido, sino además el motivo perfecto para acercarse y hablarle, sin parecer un desesperado.

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