...Junio del 2000...
Los tablones chirriaban bajo los pies descalzos de la niña, que corría veloz hacia la habitación de su madre. — ¡Mamá, mamá! ¡He terminado de lavar los platos!
La madre, bajo las mantas de la cama, sonrió con cansancio. Su piel había ido adquiriendo un tono blanco enfermizo al no recibir la luz del sol en mucho tiempo, adornado con lunares rojos por todas partes de la irremediable enfermedad que recorría su cuerpo. — Muy bien, Iseul. Anda, corre a jugar, el resto lo hará papá cuando llegue.
Ante la mirada emocionada de la pequeña, su madre rio con el poco aire que sus gastados pulmones podían permitir. Iseul corrió hacia la puerta, vieja y de madera, para abrirla y jugar a lo que más le gustaba: trepar por los árboles. Apenas con cinco años, la niña podía escalar cualquier cosa con total facilidad.
Había un árbol detrás de su humilde casita, uno muy grande que al que le encantaba subirse, ya que desde allí podía contemplar todo el pequeño vecindario. Le hacía sentirse la reina protagonista de su hermoso reino, dentro de un cuento de hadas y príncipes azules. Corrió, con la planta de los pies sobre la tierra húmeda, y comenzó a trepar, agarrando sus manitas a las ramas y a la corteza.
Una vez arriba, contempló con parsimonia la calle de casas viejas y casi derrumbándose. Estaba sola allí, o eso era hasta que vio la familia que se adentraba en la casita de en frente. Eran una madre, un padre, y un niño que parecía de su edad. Llevaban todo su equipaje en una gran bolsa sobre una bicicleta. La madre apuraba al niño para que entrara en el hogarcito, pero él observaba un punto lejano. En concreto, observaba a la niña que los miraba desde la copa de un árbol. No hicieron falta más de un par de segundos de contacto visual para que el pequeño corriera al interior de la casa.
Ese momento fue clave en la vida de Han Iseul. La mayoría de niños que pasaban por ahí iban mucho más arreglados, y miraban a su genial casa con asco o con pena. Completamente diferentes a ella. Pero el pequeño Park Jimin vestía igual, humilde y sencillo. Él no jugaba con caros dispositivos electrónicos, sino con lo que le rodeaba. Por fin, alguien como ella había llegado a su vida.
...Al día siguiente...
Iseul volvió a escalar hasta la copa del árbol, y fulminó cada punto del vecindario con la esperanza de volver a ver al desconocido niño. Suspiró, decepcionada. Quizás se lo hubiera imaginado y no hubiera nadie que se le parecie-
— ¿Cómo escalas tan bien los árboles? — aquella voz la sobresaltó. Bajó la cabeza para encontrarse con el chiquillo de ayer. No pudo evitar sonreír aliviada. Ambos llevaban pantalones cortos desgastados y camisetas algo grandes para sus cuerpecitos de cinco años.
La niña se agarró a una rama para inclinar su cuerpo despreocupadamente. — ¡Llevo escalando mucho tiempo! ¿Por qué no pruebas a subir? — el niño se arrimó al árbol y empezó a tantear con las manos, buscando algún punto de agarre — ¡Cógete a la rama de allí! — señaló. Se fijó en sus sandalias de dedo, y después en sus propios pies descalzos — ¡Pero es mejor si te quitas las chanclas!
El pequeño obedeció, descalzándose cerca del árbol, y comenzó a trepar.
— ¿Ves? ¡Es muy fácil~! — conforme él iba ganando altura, ella reparo en algo: — oye, ¿cómo te llamas?
El niño se detuvo y se colocó una mano en el pecho con dignidad. — Park Jimin. ¿Y tú?
— Soy Iseul. Han Iseul.
...Agosto del 2000...
— ¡Venga! ¡Seguro que puedes! — la animaba Jimin — ¡Te he visto hacer saltos más grandes!
VOCÊ ESTÁ LENDO
Autumn Leaves ║ p.jm
Fanfic// ✧ Quizás un poco de amor podía aliviar el mayor de los dolores ✧ // . . . 👉 Historia one shot 👈 👉 Heterosexual 👈 . ⚠ ---------------------------------- !!!∑(゚Д゚ノ)ノ ×TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS× =☞ ----------------- ~No copiar =☞...
