01.

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—Lisa... —me queje.

Había pasado más de dos horas desde que Lisa me había arrastrado hasta la tienda y me había obligado a probar infinidad de vestidos de los cuales ya había perdido la cuenta.

—¡Vamos, quedate quieta! ¿Quieres que te pinchen con el alfiler?.

La idea me hizo tensarme y respirar lo menos posible para evitar que algo se clavara en mi torso. Nunca había sido amiga de las agujas y básicamente un alfiler es lo mismo a diferencia de su utilidad. Rodé mis ojos y sin querer solté un bufido, tampoco era una persona muy paciente y menos cuando se trataba de algo a lo que no le encontrara un motivo lógico como en ese instante: Lis sentada en el sofá blanco con su celular en mano mientras yo parada frente a un espejo usando un vestido de novia mientras le daban retoques por aquí y por allá, gracioso pues yo no era quién se casaría, ¡vamos! ni siquiera tenía un prometido en ese momento y quién si debía estar siendo torturada por decisión propia bajo el terror de los alfileres traspasando la tela del vestido era mi amiga.

—Lisa, esto es ¡ridículo! —gruñí una vez más exasperada a punto de moverme de mi lugar y protestar. Lis debió leer mi mente pues me dedicó una mirada severa y me apunto con el dedo en advertencia de ni siquiera pensar en moverme.

—Eres una quejona —me sacó la lengua.

—Lis, eres tú la que va a casarse aquí ¡no yo! —le señale a la modista parara lo que sea que hacia.

—¿Y? —Lis se encogió de hombros como respuesta.

—¿Y? ¡¿Y?! —mí boca se abrió en shock.

—¿Vas a morir o algo? Es sólo un vestido.

—De novia... Y ¡vaya! No soy una no-via —insistí.

—Pero lo serás... Algún día.

—No ahora —asentí repetidas veces con la cabeza como sí eso la haría decir algo lógico.

—Mira. Hagamos esto: tú te dejás entallar ese vestido, lo llevamos, lo guardas y listo.

—Estas loca —rodé los ojos. Lis a veces podía ser imposible.

—¡Chicos! —la escuché exclamar. Voltee mi rostro hacia ella para saber a quien o quienes saludaba.

—¡Bebe! —Josh abrazo a Lis mientras ella le depositaba un delicado beso en los labios. Detrás de ellos la cabellera risada era inconfundible, Harry.

—Hola —Harry saludo a todos y puso sus manos en su espalda con seriedad en el rostro mientras su mirada divagaba por toda la tienda.

Sabía qué algo le preocupaba, lo conocía bien pero no sabía exactamente sí estaba en lo correcto pues nunca lo había visto como ese día. Harry se balanceaba hacia atrás y adelante en sus talones con una apretada línea en los labios y el ceño fruncido.

—Emma, te ves hermosa pero, ¿no es de mala suerte? —dijo mi amigo y novio de mi mejor amiga.

—Osito, eso es sólo cuando el novio está presente —aclaro no del todo bien mi amiga. Harry carraspeó dándome una pequeña mirada y volteando a la pareja de regreso.

Woman || h.s.  (Completa/En Edición).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora