Epílogo

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"La miré directamente a los ojos, se veía tan frágil, contrario a la imagen que daba al mundo. Acaricié su mejilla mientras acercaba mis dedos a sus labios lentamente.

Respiré profundo, el aroma del bosque inundaba mis fosas nasales, y sentí la frescura del ambiente recorrer todo mi cuerpo, no había más luz que la de las estrellas sobre nosotras, el cielo, a diferencia de la mayor parte del tiempo, estaba lleno de ellas, y escuchaba el agua fluir en el río, golpeando con las piedras. Dejé salir el aire que había acumulado en aquel suspiro, fue ahí cuando lo dije:

- Lauren... - ella permanecía callada, pero me miraba, como si leyese mi mente, como si supiese lo que iba a decirle, me miraba ansiosa de escuchar - estoy enamorada de ti, estoy tan jodidamente enamorada de ti. No quiero dejar de sentir esto, no quiero que te alejes de mí, porque... contigo me siento bien, contigo me siento completa, siento que puedo enfrentarme a cualquier cosa si tomo tu mano, siento que en medio de cualquier catástrofe puedo encontrar la paz con solo mirar tus ojos. Me has hecho entender que mi hogar no son cuatro paredes y una puerta, me has hecho entender que un hogar es donde te sientes segura, donde te sientes tranquila y protegida... tú eres mi hogar, Lauren... no quiero perder eso, por favor... nunca me dejes, nunca te vayas. - sentí una lagrima resbalar por mi mejilla.

- Camz, hey, Camzi, mírame - puso sus manos en cada una de mis mejillas y levantó mi rostro para conectar nuestras miradas - no me perderás, jamás lo harás, estaré aquí siempre, ¿lo entiendes? - besó la punta de mi nariz - Tú me das el valor para enfrentarme a todo, tú me haces querer mejorar cada día, me haces querer salir corriendo justo después de dejarnos porque no pasan ni cinco minutos y ya te extraño, ya extraño escuchar tu voz, escuchar tus chistes, tomar tu mano, acariciar tu piel, abrazarte y sentirte cerca de mí, escuchar como nuestros corazones laten al mismo ritmo. Eres tan jodidamente adictiva, soy tan adicta a ti. Sacaste la parte más pura y sincera de mí...

A pesar de que después de aquello, ella intentaba no llorar jamás, no lo logró en ese momento, sus ojos se cristalizaron y las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.

En ese momento yo únicamente miraba sus labios y deseaba que lo hiciera, y como si escuchase mis pensamientos, así fue. Sentí su aliento chocar contra mi piel, y su respiración se hizo lenta. Acariciaba mi rostro, y poco a poco se fue acercando, hasta que sus labios chocaron con los míos. Era lento, tranquilo, pero yo sentía que iba a explotar, mi corazón latía a mil y podría jurar que estaba completamente sonrojada. Como si fuese por instinto, moví mis manos hacia su cintura, acercándola más a mí.

Comenzó a trazar una línea de besos por mi mandíbula, bajando por mi cuello, sentía su respiración, y aquello me hacía estremecer. De pronto sus labios comenzaron a subir, dirigiéndose a mi oreja, cuando habló sentí una corriente eléctrica recorrer todo mi cuerpo.

- Estoy jodidamente y completamente enamorada de ti. - me susurró al oído - N-necesito sentirte - su respiración se hizo pesada. Chupó mi lóbulo antes de dejar una suave mordida en él. Solté un suspiro.
Mis manos continuaban en su cintura, levanté su blusa un poco, acariciando su abdomen que se tensó al contacto.

Me quito la chaqueta y recostó en el césped, se colocó encima mío, pero de pronto la sentí levantarse, quedando a horcajadas sobre mí. Abrí los ojos por primera vez desde que me besó, y al verla estática me senté.

- ¿Qué suced... - me interrumpió poniendo su dedo índice en mis labios. Comenzó a negar con la cabeza.

- Te amo... te amo tanto, Camila... no logro entender que hice tan bien para que estés a mi lado. - sus ojos se humedecieron de nuevo - Tengo miedo de nunca lograr ser suficiente para ti. - soltó con amargura y desesperación.

- Lo eres desde que te conocí. Lo eres desde esa vez que te derramé el café encima. - ella sonrió aún con lágrimas en los ojos. Y se inclinó a besarme de nuevo.

- ¿Quieres que pare? - preguntó recostándome de nuevo.

- No - le susurré y me abracé a ella tan fuerte como pude. - Quiero hacerlo, quiero que esto sea nuestro únicamente, quiero que esto de ti sea solo mío.

- Te amo, Cabello. - pronunció por lo bajo.

- Te amo mucho más, Jauregui. - contesté en su oído. Y me besó, dando paso a un montón de sensaciones que sé ella siempre será la única que podrá provocar en mí."

Las lágrimas corrían por mis mejillas mientras me aferraba a aquello y a un montón de recuerdos más. Lograba escuchar, pero todo parecía tan distante. ¿Murmullos?... ¿Autos?... ¿Una sirena? Intentaba abrir los ojos, pero no lo conseguía, sentía los párpados pesados. Cuando al fin logré abrirlos un poco, únicamente veía manchas, y luces a lo lejos, destellos.

Comencé a frustrarme al notar que no podía mover mis extremidades. Todo mi cuerpo estaba entumido.
Logré mover un poco mi brazo, pero al momento de hacerlo un dolor intenso me recorrió.

Unos pasos se acercaban a mí, escuchaba voces pero no lograba entender lo que decían a pesar de que estaba segura que gritaban. Empujaban algo, no sabía de qué se trataba hasta que me colocaron con cuidado en ella... era una camilla.

Después de subirme a la ambulancia y colocarme una mascarilla de oxígeno, lo único en lo que podía pensar era en lo mismo.

Intenté hablar...

- La... Laur...

- No, no se force, señorita. - seguía hablando pero eso había sido lo único que había comprendido.

- Laur...en - conseguí decirlo pesadamente.

- Creo que pregunta por su acompañante. - susurró. Seguía hablando, pero al igual que hacía un momento, no lograba entenderlo. Mi cabeza dolía demasiado.

Su compañero le contestó, pero lo único que que comprendí fue "Habrá que decirle en algún momento"... ¿qué mierda?


¡¿Dónde estaba Lauren?!

Say You Won't Let Go |CAMREN|Stories to obsess over. Discover now