¿Qué es ese infernal sonido que retumba en mis tímpanos causándome tanta molestia?
Ah, sí. La puta alarma.
A veces quisiera simplemente tirar esa cosa lejos, seguir durmiendo para que así mi madre no me obligue a asistir a esa casa de tortura llena de bullying, asociales, prejuiciosos e idiotas llamada escuela.
¡Dios bendiga a las putas normas de mi país y a la que me obliga a asistir a clases!
Nótese mi sarcasmo.
Después de mi monologo interno mañanero, decido recoger fuerzas de donde no las tengo para quitar las sábanas y sentarme en la cama.
Mierda, hace frío.
Apoyo mis pies en el suelo de cerámica para dar un salto al instante debido a lo frío que éste se encuentra.
¿Y mis medias? Agh, como sea.
Hago mi camino hasta el baño para encontrarme de golpe con mi reflejo de muerto viviente en el espejo. Vaya que no soy para nada atractiva en las mañanas. Ojeras bajo mis ojos, mi cabello hecho un nido, y eso es... ¡¿UN GRANITO?! Perfecto. Lo que me faltaba. ¡Un puto granito de proporciones diminutas el día de la vuelta a clases! Genial.
No le doy importancia al pequeño punto rojo en mi barbilla pues es increíblemente diminuto y me sorprende haberlo notado contando con mi ceguera. Me desvisto y entro de un salto a la ducha. Abro la llave del agua caliente y las gotas rápidamente empiezan a caer en mi rostro proporcionándome cosquillas por toda el área, bajando por mi cuello y por el resto de mi cuerpo.
Cuando ya me siento satisfecha salgo de la ducha y envuelvo mi cuerpo en una toalla y mi cabello en otra. Gran idea esa de cortar mi cabello... Gran idea.
Me miro al espejo y empiezo a hacer muecas. Después de cinco minutos me lavo los dientes y salgo del baño mientras froto mi cabello con la toalla pequeña, tomo la ropa de mi gris y muerto armario y me visto.
Pareciera que voy a asistir a un jodido funeral. Me gusta.
Bajo al primer piso y me encuentro con mi madre preparando el desayuno. Huele a... ¿A que huele?
—¿Que haces?— le pregunto curiosa mientras me siento en la mesa de la cocina.
—Cocino...— dijo resaltando lo obvio y haciéndome voltear los ojos.
Si me ve, me mata.
—Me refería a lo que cocinas, mujer.
—Ah, debes ser más específica. Huevos con vegetales, ¿quieres?
—No, gracias. No tengo hambre.— sin más que decir tomo una manzana de la cesta de frutas y me despido de mi madre quien me responde con un simple "Ajá" sin siquiera voltearse.
Camino hasta la parada del bus y a lo lejos diviso la flacucha figura de Dominic hablando o coqueteando con un chico, como siempre. Me acerco lo suficiente a él como para hacer que el otro chico se incomode y se vaya, y así ganándome la mirada de odio de este gay ser.
—¿Por qué siempre haces eso?— me pregunta ya sonriendo.
—¿Hacer qué?— pregunto de vuelta y me mira serio. —Vale, no lo sé. Sólo quiero joderte la existencia.
—En momentos como éste es cuando menos me agradas— dijo y suspiró mientras rodeaba mis hombros con su brazo izquierdo y revisaba su teléfono con su mano libre —. Por lo menos conseguí su número de teléfono.— dice por fin, triunfante.
—Oye, te felicito.— aplaudí fingiendo emoción y exagerando el entusiasmo.
Vimos cómo se acercaba el bus que nos llevaría hasta el instituto y nos pusimos de pié para esperarlo, subimos y nos dirigimos a nuestros puestos de siempre, en el fondo, pero sorprendentemente éstos estaban ocupados por una chica y su... no lo sé, ¿amiga? Como sea, era linda.
Noté las intenciones de Dominic mucho antes de que dijera una palabra y para evitar inconvenientes con la chica linda y su "amiga" lo tomé por el brazo e hice que se sentara al otro lado dejándome a mí en el asiento de la ventana.
Saqué un cigarrillo de mi bolso y antes de encenderlo abrí la ventana del bus. Lo enciendo y doy una calada mientras veo como el cielo se vuelve cada vez más gris, parece que lloverá. Volteo a ver a Dominic que llamó mi atención para darle fuego a su cigarrillo y una mirada azulada se llevó mi atención por completo obligando a Dominic a aplaudir en mi rostro para sacarme del trance.
—¿Estás idiota? Dame fuego.— dijo mientras volteaba a ver qué era lo que tanto miraba y noté cómo la chica bajaba su mirada al momento en el que Dominic centraba la suya en la de ella.
—Ehm, toma...— extendí el encendedor hasta el extremo de su cigarrillo.
—Es linda...— lo miré de inmediato con el ceño fruncido. —La chica de ojos azules. Es nueva al parecer, nunca la había visto. A ver, supongamos que te llama la atención, probablemente quieres que hable con ella, que le saque información y te diga todo con lujo de detalles, ¿cierto? Claro está que es una simple suposición.
Me quedé en silencio por unos instantes viendo como mi cigarrillo se consumía lentamente por sí solo.
—No, no me llama la atención. Sólo tiene ojos lindos, eso es todo.— le doy una calada a mi cigarrillo y miro al frente.
—Bien, igual hablaré con ella y de igual manera te lo diré todo. Solo en caso de que cambies de opinión.
—Como sea.
Nos dirigimos a la casa del terror. Se podían distinguir los chicos "populares" en sus autos de lujo, con sus putas plásticas interesadas locas por sexo y drogas, los asociales que parecen estar formando un complot universal para destruir América en un ataque masivo... Muy bien, suficiente televisión. Las porristas, asco. Las del club de lectura, y todos esos grupitos típicos de toda escuela americana.
A veces me aburren por ser tan cliché.
A lo lejos pude divisar a Aaron con Blake tomados de la mano. Aaron es un chico que repitió curso hace dos años y ahora cursa último año con nosotros y Blake, pues, Blake es su novia. Alessandra estaba con Sofia, esas chicas son muy tiernas, llevan dos años juntas. Y he aquí, el grupo de chicos que se interesan más por la música que por la popularidad, autos de lujo, putas, sexo y drogas. Los que se escapan de clases. Los hijos de puta que viven bajo la mira de los directivos por fumar en los baños de mujeres.
—Hey, Aaron.— saludé al rubio quién me respondió revolviendo mi cabello. —No hagas eso, pendejo.
—¿Que hay, Alex?— pregunta en modo de saludo y ríe. Puedo notar la incomodidad de Blake al instante. No, perra, yo sí puedo ser madura.
—Hola, Blake. ¿Como estás?— podía sentir su mirada asesina traspasandome. Que drama.
—Hola, Alexis.— responde a secas.
Dominic se aproxima corriendo a Aaron y lo abraza mientras que yo saludo a Alessandra y a Sofia quienes reposaban acostadas en el césped detrás de Aaron y su "Blakecita".
—Hola, preciosuras.— las saludo a ambas con un corto beso en los labios.
—Buenos días, Alexis. ¿Que cuentas?— pregunta Sofia que se encontraba con su cabeza apoyada en el abdomen de Alessandra. —Oí que hay una chica nueva, y que es linda...
—Pues algo así noté, preciosa.— Sonreí y me senté a su lado.
—No me digas que ya le echaste el ojo, ¿o sí?— dijo Alessandra entre risas, yo me encogí de hombros.— Ay, Alex. A ti hay que tenerte miedo.
Reí ante el comentario.
—Ustedes dos no deben tenerme miedo, las amo.— las miré de manera juguetona y me levanté tomando a Dominic por el brazo y arrastrándolo conmigo. —Adiós, Blake.
—No pudiste evitarlo, ¿cuando cambiarás?— ríe Dominic.
—Jamás. Ven, vamos que tenemos clase de geometría...
—O podemos subir al techo de la escuela y fumar hasta el segundo periodo.— le miro y levanto mis cejas para sonreír y tomarlo del brazo para echar a correr.
—Vamos.
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she's Stella.
Teen FictionEl azul de su mirada, tan intenso que hacía temblar mis piernas. Su sonrisa, tan hermosa que me derretía por completo. Su voz, la mejor música que mis oídos podían ser capaces de oír. Ella, mi amor, mi locura y mi destrucción. ♥#2 #chicaxchica 30-08...
