"Aunque mi alma se ponga en tinieblas, se alzará en perfecta luz; he amado mucho las estrellas para ser temeroso de la noche."- Sarah Williams
Todo comienza en el pasado, con aquella leyenda que todos hemos escuchado alguna vez, aquella que une sus corazones y nos enseña que el amor trasciende. Y es que ambos dieron todo para poderse ver en otra vida y hacer que su gran amor no tuviera fin...
Hace muchos años, en la época de dioses y reyes, existían 2 reinos: el reino del Sol, que como su nombre lo dice, alababa al dios del Sol y el Reino de la luna, que alababan a la diosa de la Luna. Ambos estaban a punto de entablar una guerra sin aparente razón alguna.
Los guerreros del reino del Sol eran excepcionales. Estaban especializados en cualquier tipo de armas, sin embargo, dentro del ejército destacaba un guerrero único, el general de todo el ejército, conocido como "El guerrero del Sol", el príncipe. Él era alto, de piel poco bronceada, con unos expresivos ojos color avellana y cabello anaranjado. Todo su ser irradiaba energía, luz y vida. A sus 19 años tenía una personalidad Rebelde y vivaz, pero su corazón era honesto y justo.
Él estaba confundido; no entendía el verdadero motivo de aquella guerra. Su instinto le decía que algo no estaba del todo bien, pero al ser el hijo del rey tenía que guiar a su pueblo a la victoria y eso haría. Sin embargo, no estaba de más hablar con su padre acerca de sus inquietudes, así que fue a sus aposentos:
-Padre, ¿podemos hablar?
-Claro hijo, pasa - contestó el rey indicándole que tomara asiento junto a él - ¿Qué ocurre? He notado que el asunto de la guerra te tiene perturbado, ¿me equivoco?
-No, tienes razón. Es que no logro comprender, no nos han hecho nada y aunque sé que la rivalidad entre ambos reinos es ancestral, nunca se había llegado al grado de una guerra, hasta ahora.- dijo en tono confundido. Claro que tenía muchas preguntas, pero no quería que su padre dudará de su capacidad para liderar el ejército.
-Entiendo tu punto hijo. No quería que te enteraras de esta manera, pero es necesario que lo sepas. Hace un mes encontramos los cuerpos de los guardias que protegían a tu madre. Afortunadamente ella no estaba presente en ese momento, pero no había duda alguna, iban tras ella.
-¡¿Qué?! ¡padre! ¿Porque no me habías dicho?
-Porque te conozco y sé que hubieras ido a buscarlos sin importarte nada. Pero no te preocupes, es por eso que la mande lejos del reino mientras estamos en guerra. Si le llegara a pasar algo... simplemente no puedo pensar en esa idea hijo.
-Pero, entonces, ¿dices que el reino de la luna es el culpable?
-Nuestros guerreros son fuertes hijo, pelearon y mataron a algunos de los atacantes. Cuando vimos sus cuerpos, traían el emblema de la Luna en sus vestiduras. Por esa razón decidimos atacar de frente, declarandoles la guerra como es debido.
-Y así será padre. Nadie levanta la mano contra mi familia sin consecuencia alguna. La victoria de mañana será nuestra -dijo con una expresión seria en su rostro y muy seguro de que así sería.
-No te confíes hijo, sus habilidades no son inferiores a las nuestras, pero tú tienes una orden especial: irás por la princesa.
-¿Qué? ¿Porque tras ella?
-El rey ama a su hija más que a nada en el mundo. Si la capturamos habremos ganado sin perder a muchos de nuestros hombres. No se sabe mucho de la princesa; lo único que he escuchado es Que su belleza no tiene comparación; no hay más, todo de ella es un misterio. Ni edad, ni color de cabello, nada.
-¿Y cómo esperas que la encuentre si no sabemos como es?
-Se cree que suele estar en el templo de la Diosa. Al ser la princesa, su deber es cuidar del pueblo y esto lo hace orando a la luna.
-¿Qué pasa si no logro traerla?
-No lo sé hijo. Esta será la guerra más fuerte que Tendremos.
Mientras tanto en el reino de la luna...
-Mi rey, se prevé que ataquen mañana. Debemos estar listos para la batalla.- Dijo un guerrero tratando de controlar su nerviosismo.
-Y así será. ¿Porque el reino del Sol haría esto? ¡Es inaudito!
-No lo sabemos su majestad. Nos enteramos por su declaración de guerra, pero no hubo motivos o algo que lo causara.
En ese momento se escucharon pasos corriendo en el corredor acercándose cada vez más a la sala del trono. Al abrirse la puerta, apareció la princesa:
-¡Padre! ¿Qué es todo esto de una guerra?
-Su alteza - saludó el guerrero a la princesa.
-Retírate e informa a todos que se preparen, en cuanto lleguen atacaremos.-ordenó el rey al guerrero.
-Así será su majestad. Me retiro. Princesa, por favor manténgase a salvo, su seguridad es lo más importante para nosotros.
-Gracias, no te preocupes por mí, me han enseñado bien.
El guerrero procedió a retirarse del salón del trono, dejando solos al rey y a la princesa.
-Hija mía, ¿Qué haces aquí?
-Explícame padre, ¿a que te refieres con "atacaremos"?- cuestionó la princesa.
Mientras el rey la veía, no podía hacer nada más que admirarla. Su hija sin duda era la mujer más hermosa que había visto, se parecía tanto a su madre. Era una mujer de estatura media, piel blanca como la nieve, con un hermoso y largo cabello tan negro como la noche y unos ojos en los que se podía ver el mismo universo. Sin embargo para ser una princesa, eran muy diferente a lo común. Ella poseía carácter, no era mujer débil que necesitara ser protegida, de hecho, ella pidió a su padre que la entrenara en el arte de la espada y logró dominarla a la perfección, convirtiéndose en la guerrera más hábil de su reino. Claro, todo esto únicamente conocido por las personas más cercanas a la realeza. Su porte demostraba fuerza.
-El reino del sol atacará mañana. No sabemos la razón, pero tampoco esperaremos con los brazos cruzados a que lleguen.
-Padre, la guerra no es siempre la solución. Si tan solo me dejarás hablar con ellos...
-¡Por supuesto que no! - Interrumpió abruptamente- No pienso exponerte a ese peligro. ¡Eres mi hija!
-¡Lo sé padre! Pero es nuestro pueblo del que estamos hablando. ¡Si hay una guerra muchos morirán!
-Sabes que no te dejare hacerlo. No eres cualquier princesa, ¡tú eres mi hija!
-¡Con mayor razón padre! Es mi pueblo quién me necesita.
-Ya lo dije y no lo volveré a repetir. Vete al templo, ahí estarás segura.- Estaba muy claro, no lo haría cambiar de opinión.
-Entiendo...
La princesa marchó al templo. Vaya que estaba molesta, no entendía porque su padre era tan necio. Siempre la sobreprotegía y eso a ella no le gustaba para nada.
Así fueron pasando los minutos y las horas, hasta que llegó el momento de la guerra. El reino del Sol ya estaba listo para iniciar el ataque...
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Hola, ¿Qué tal? Este es el primer fanfic que publico, espero les guste. Les agradecería si me dan su opinión o si comentan y así, me gusta mucho Bleach y más la pareja que hacen Ichigo y Rukia. ¡Cuídense mucho!
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Eclipse
FanfictionSus corazones están unidos desde el pasado, en aquella época en la que se alababa a los dioses y se creía que ellos traerían a sus vidas amor o destrucción y que todo lo decidiría el destino, pero pese a que su destino siempre es y será estar juntos...
