Capítulo 2

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Tres semanas después de el primer día del último curso , ya teníamos deberes y cosas que estudiar.

Yo no era una chica sobresaliente me conformaba con un 6 pudiendo sacar un 9.

Mis profesores no estaban mal, de carácter digo. Algunos me caían bien salvo el de Sociales que no sabía corregir un exámen ni regañar decentemente. Me habían tocado con dls repetidores que no eran muy guapos pero me caían bien, con algunas amigas mías y otras no tanto.

Por ahora, todo me iba bien, pero un día nuestra tutora Anabell (profesora de lengua), nos informó de que iba a venir un chico nuevo a clase que se llamaba Jack, en uno o dos semanas.

Cuando todos empezaron a susurrar cada vez más alto lo que pensaban me cayó una bola de papel en la cabeza y me giré y era Jorge diciéndome que Bella me estaba llamando. Y por cierto, Jorge estaba locamente enamorado de Bella, cosa que ella sabía pero pasaba de él.

—¡Oyeeeeeee! —Susurró mas alto de lo que esperaba.

—Si me vas a preguntar por el chico nuevo, no sé que decirte porque ni siquiera sabemos quien es y como es, así que ya le juzgaremos cuando venga ¿si? —respondí segura.

—Bueno vale...solo quería decir que si es guapo me lo pido. —Me reí, como la quería.

Pasó una semana y un día en clase de Lengua llamó a la puerta la jefa de estudios diciendo que tenía al niño nuevo y que iba a entrar. Entró por la puerta, y todas las chicas de mi clase empezaron a mirarlo y ha hablar entre ellas y yo me fijé en su oreja donde tenía un pendiente circular puesto.

Hay que reconocer que el chico no estaba mal, era guapo y tenia el pelo negro con ojos verdes, espalda ancha, alto y algo musculoso. Estábamos sentados en mesas de dos el se sentaba en otro par de mesas al lado de los que iban delante mío.

Noté como las chicas de mi clase lo miraban como obsesas y reconociendo que yo también en algún momento lo hacía, en un momento me quedé mirando su pendiente y el como que lo notó y se giró y vio como yo lo miraba entonces se rió y yo miré rápidamente a mi libro.

—Está buenísimo, me lo pido. —Le hice una mueca de desagrado.

—Todo tuyo, no me llama mucho la atención. —Mentí, ese chico llamaba la atención de cualquiera.

—¿De verdad? Me parece raro que no te guste la verdad...

Después de esa larga clase de Lengua, bajé rápido al patio pero se me olvidaba mear (yo era una meona).

Yo creía que a Bella se le pasaría eso de que se lo pedía, siempre eran los chicos lo que iban detrás de ella sin ella hacer esfuerzo. Y el tampoco parecía una excepción.

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