28. Al rescate

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POV Carter:
Antes de que el taxista me cobre casi un ojo de la cara por llevarnos al Aeropuerto de El Cairo sin chistar, le compré un manto que le cubra toda la cara y la piel a Emma.

- Que extraño -dije.

- ¿Qué es extraño?

- Que no te quejes por la ropa. Aqua se quejaba mucho.

- Aqua puede ser muy estúpida.

Me sorprendió que se quejara de Aqua.

- ¿Y eso a qué viene?

- Eso es lo que me diferencia de Aqua. Ella es estúpida y yo no.

- Pensé que ella te caia bien.

- Claro que me cae bien, pero a veces es ridiculo que me comparen tanto a ella. Odio ser comparada. Mi mamá me comparaba tanto a ella que fue por eso que preferí ir a vivir con mi papá. Bueno, de cualquier modo, dime ¿por qué tenemos que ir al aeropuerto?

- El Nomo Primero estaba situado en la Heliopolis, pero adivina qué, construyeron un Aeropuerto en las ruinas. O eso creyeron...

- Bien. Exceso de información.

El taxista me comenzó a mirar raro y fue allí cuando Emma me calló al alzar su mano en señal de "pare". Noté una extraña marca en su muñeca blancs. Preferí no preguntar.

Apenas me voltée para pagarle al taxista cuando perdí a la alemana de vista.

- Mierda.

Escuché un grito y lo perseguí.

- ¡Carter!

Cuando sentí la magia que se almacenaba debajo de nosotros sabia que estábamos muy cerca.

Emma estaba a salvo si es que la llevaban allí, no la podían ejecutar solo así. El lector jefe (alias: mi tío) no podía permitir eso, ¿no?

Las grandes columnas que sostenían el techo estaban llenas de jeroglíficos y podía oler especias.

Todo se paralizó cuando entré. La chica estaba con lágrimas en los ojos siendo cogida por un tipo sin dientes con un cuchillo en la mano.

- ¡Suéltala! -demandé y él me obedeció. Al fin la gente me trataba con respeto. No por nada era el faraón.

- Carter... -susurró Emma cuando él la empujó contra el piso.

Todos aún miraban la escena. Los mercaderes y los visitantes no dejaban de verme y a Emma. Claro, no es normal ver a un faraón y a una chica cuyo premio por captura es más elevado que el costo de sus casas.

- ¿Quiere verlo, no? -dijo una chica cerca de los mercaderes que tenía un manto encima cubriéndole toda la cara.

- Sí -dije agradecido, hasta que la chica se quitó el manto.

- ¿Sorpresa? -dijo ella.

- ¿Que haces aquí?

- Nada, Carter. ¿Acaso ya te olvidaste que yo también puedo estar aquí si me apetece?

Zia me miró de pies a cabeza y también a mi acompañante.

- ¿Dónde está mi tío?

- ¿En dónde crees?

Mi tío esperaba sobre las escaleras, como siempre. La Sala de las Eras me impresionaba aún. Imagina ver algo la historia de Egipto paso por paso. Incluso se podía ver el futuro en las paredes que parecían videos holográficos. Mi tío me miró feliz.

- ¡Al fin visitas! -gritó emocionado, pero su cara cambió cuando vio a Emma.

- Tío, ella no es quién crees que es. Se llama Emma Bercovich.

- Sí, ya me imaginaba. -La examinó como si de una rana antes de matar se tratara.- ¿Me permites un momento con ella?

Eso me sorprendió. ¿Por qué mi tío quería hablar con ella y no conmigo?

- Está bien.

Me alejé de ellos y fui a ver los hologramas.

Dos de ellos brillaron muy fuertemente. Su luz era morada, pero la imagen era a todo color.

Los hologramas también pueden mostra la historia del mundo y agrega momentos un poco precisos sobre el futuro que pueden cambiar por las desiciones hechas. Eso sí, los recuerdos no necesariamente deben ser importantes como la historia de los dioses o cuando fue elegida Cleopatra como faraona.

Estos me dejaron perplejo.

Una niña de apróximadamente tres años caminaba para abrazar a un hombre. El rostro de la niña era claramente reconocible, Emma. Sus ojos eran más oscuros que los de Aqua y eso me hacía sospechar que era ella de pequeña.

La historia de Emma brillaba. Vi a su papá abrazándola muy fuertemente. Vi que tenía muy buenas notas en el colegio sin siquiera esforzarse. Vi que tenía pocas amigas, sin embargo parecían del tipo que son confiables.

Sin embargo el brillo empezó a bajar.

Un incendio. El papá de Emma queriendo salvar a una mujer embarazada ayudándola a bajar las escaleras. La gente de otro piso trata de bajar al mismo tiempo. La escalera de madera se rompe y el papá de ella cae a las llamas.

Emma nunca lo dijo.

- ¡Tu papá está muerto! -gritó una mujer a los ojos enrojecidos de ella.

- ¡No!

No quería ver más.

La misa, el cementerio, la despedida, las lágrimas de la chica.

Las notas bajaron rotundamente. Los profesores se enojaban contínuamente con ella. Sus amigas se alejaron sin explicación alguna.

Vi un espejo en el piso. Emma lo tomó y lo miró. El espejo se dobló entre sus manos. No podía ver lo que iba a pasar. Apoyó el espejo entre sus dedos pulgar e índice. Hizo una marca pequeña de la cual salió una gotita de sangre.

- No, Emma. No lo hagas -dije con el llanto aún contenido.

Por eso ella tenía esa marca blanca en la muñeca.

Después la vi adolorida y arrepentida.
Á
Prefirió escapar del infierno. ¿Cómo? Tomó la tarjeta de crédito que Servicios Sociales le había dado y compró un boleto de avión al primer destino que había: El Cairo. Ella era menor de edad, ¿cómo viajó sola?

Entonces la vi, una identificación muy bien hecha. Ella se había puesto un manto gigante encima para no ser reconocida. Subió al avión junto a una familia egipcia así que debieron haberla confundido con una hija más, pues ni le preguntaron por sus maletas.

Pude vernos cuando nos conocimos. El recuerdo se teñía de morado de nuevo y brillaba.

Pude verla casándose con un hombre misterioso al que no pude verle bien la cara. Luego quedé sorprendido. ¿Que hacía mi padre casándose con Emma? ¿Por qué mi padre parecía estar mucho más joven? O era acaso... ¿yo?

- Acepto -dijeron las dos figuras en el recuerdo.

Una Emma feliz sujetaba un regalo detrás de sí. Mi "yo" adulto lo abrió y vio un pastel. "FELIZ DÍA, CARTER".

- Pero si no es mi cumpleaños -sonreí confundido.

- Pero es las tercera semana de junio.

- ¿Y eso es...? -Mis ojos se iluminaron.

- Feliz día del padre.

El último recuerdo era un niño de tres años caminando con un jopesh de juguete en la mano. Y este niño corría hacia mi "yo" adulto.

Sin saber qué decir, vi el recuerdo al costado de este.

Era Aqua. Pude ver a Percy, el tipo que era el hermano-Novio de Aqua. Pero de repente ocurrió algo extraño. La escena cambió abruptamente.

Aqua estaba en una cárcel, donde alguien le gritaba que oprimiera un botón. Sabia donde se encontraba ese lugar.

Vi a mi tío, aún hablaba con Emma sobre qué se yo. Al menos ella si estaba segura.

Abrí la puerta de madera y me encontré a Aqua asustada.

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