[[-Matarme, no olvides nunca cual es tu objetivo principal, Jongin. -le interrumpe sonando realmente cansado, como si le hubiera repetido esa misma frase mil veces.
-No lo he olvidado-contesta Jongin, nota su voz temblar y sabe que miente. Solo espe...
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
"Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida."
Mario Benedetti
Y por cuarta vez en esa noche, Kim Jongin se arrepiente de no haber dormido lo suficiente la noche anterior. Todo por culpa de estar jugando a ese juego de matar zombies. Resulta paradójico, ya que en la vida real los muertos son mucho más difíciles de matar que un simple disparo en la cabeza y probablemente si le disparas a un fantasma en la cabeza este te acabe por romper la tuya como si fuera un huevo y éste un cocinero experto y amante de las tortillas.
Alarga la mano para encender la radio del coche y pisa el acelerador. La melodía de una canción desconocida llena el silencio y quizás evite que al conductor se le cierren del todo los ojos.
Ni con la repentina radio sonando su hermano, Kim Jongdae, abre los ojos y se digna a despertarse. Duerme sentado en el asiento del copiloto con la cabeza apoyada en la ventana y el cuerpo levemente inclinado. Jongin odia ser el único que sabe conducir de los dos y también odia que Jongdae tenga esa habilidad de quedarse dormido en cualquier sitio y que nada en este mundo consiga despertarlo si él no quiere.
Fija la vista en la oscura y solitaria carretera, solo iluminada por las luces del Ford rojo que cogieron prestado esa mañana. No hay señal de movimiento fuera y eso quiere decir que aún no han llegado a la curva correcta.
Llevaba conduciendo desde las 12 de la noche y ahora ya casi son las 2 de la madrugada. Los habitantes del pequeño pueblo más cercano al lugar que buscan les dijeron que solo estaba a una hora de recorrido y que lo sabrían cuando llegase porqué esa parte de la carretera era la que más curvas tenía. Desgraciadamente y temiendo que los habitantes le hubieran engañado, a medida que iba avanzando se fue dado cuenta de que durante las dos horas que ha estado conduciendo no se ha topado con casi ninguna curva.
No es hasta pasados unos cuantos minutos cuando empieza a cortarse la señal de radio. La canción que suena en ese momento se convierte en un tartamudeo y rápidamente la radio pierde la señal y se apaga. Jongin no intenta encenderla, porqué ya sabe que no serviría de nada.
Ve la primera curva a lo lejos y algo dentro de él salta de alegria.
La curva hace que la carretera parezca que se termine en un acantilado, es tan pronunciada que cuando Jongin pone la luz de distancia solo ve la valla que marca el fin de la carretera.
Gira bruscamente el volante y todo su cuerpo es empujado hacia la derecha. Oye como la cabeza de Jongdae se golpea fuertemente con el cristal y el hecho de no sentir ningún quejido de dolor por su parte significa que aún no se ha despertado.