—Hay que divorciarnos —susurró Jimin mientras Jungkook cocinaba.
La cuchara se resbaló de las manos del pelinegro. Se giró lentamente, mirando a su esposo con una expresión que Jimin no lograba descifrar. Esperaba alivio, felicidad, o en realidad cualquier emoción menos aquella vulnerabilidad que brillaba en los ojos de Jungkook.
—¿Qué? —la pregunta salió con un deje de incredulidad.
—Quiero el divorcio —repitió Jimin, esta vez más fuerte—Pienso que es lo mejor. Ya no funcionamos como pareja. Esto es lo que necesitamos.
Jungkook lo quedó mirando solo unos segundos antes de acercarse. Jimin quiso alejarse, pero sus pies no respondían. El pelinegro no se detuvo hasta estar tan cerca que podía oler su perfume a vainilla. Tuvo que inclinar ligeramente la cabeza para alcanzar la altura del rubio.
—¿"Necesitamos"? —su voz era casi molesta, pero la vulnerabilidad se filtraba entre cada palabra—No sabes lo que necesito. No actúes como si lo supieras.
Jimin se estremeció al sentir el aliento de Jungkook en su rostro. Quiso apartar la mirada, sabía que si seguía viéndolo no podría continuar con lo que tenía que hacer. Pero justo cuando estaba a punto de hacerlo, la mano de Jungkook lo detuvo, alzando su barbilla para obligarlo a sostenerle la mirada.
Ahora Jimin podía ver con más precisión los ojos enrojecidos de Jeon. Parecía que en cualquier momento iba a romperse a llorar. Jimin tragó saliva. Dios, no podía verse tan bien estando tan vulnerable.
—¿Por qué? —la voz de Jungkook se quebró—Decime qué necesitas y te lo doy. ¿Más atención? Te la doy. ¿Más regalos? Te los compro. ¿Que no trabaje tanto? Me tomo un año de vacaciones. Solo tenés que decirme qué querés y te lo doy. Lo que sea.
Jimin no sabía qué pensar. El recuerdo de aquella conversación de hacía meses taladraba su cabeza, pero toda esta reacción lo confundía. ¿Jungkook no tendría que haber aceptado feliz y aliviado el divorcio? ¿Entonces por qué actuaba así?
Debe ser solo por las apariencias, se dijo Jimin para aferrarse a la idea de que el divorcio era lo que Jungkook necesitaba.
—Quiero el divorcio... por favor —su voz sonó débil, vulnerable. Las lágrimas amenazaban con desbordarse.
Jungkook no lo soltó en ningún momento.
—¿Por qué? —susurró, y su voz era tan frágil que Jimin sintió que algo se rompía dentro de él—. ¿Amas a otro? ¿Es por eso? ¿Ya no me amas?
Jimin tuvo que cerrar los ojos para no llorar. Dios, ¿por qué se lo estaba poniendo tan difícil? ¿Por qué actuaba tan bien?
—Yo no... no pasa nada de eso —balbuceó—Solo ya no funcionamos, ya no...
Se mordió la lengua para no decir "ya no me amas".
Quería salir de esa habitación, pero Jungkook no lo soltaba. Y honestamente, Jimin no estaba seguro de querer que lo hiciera.
Jungkook lo observó un momento más y, en un arrebato, lo besó. Jimin al principio se quedó inmóvil, pero sus labios actuaron antes que su cerebro. Subió los brazos alrededor del cuello del pelinegro y sintió que se derretía bajo el contacto de su boca.
Jungkook deslizó sus manos hasta la cintura del rubio, apretándolo con fuerza, como si temiera perderlo, que era exactamente lo que temía. Cuando la falta de oxígeno los obligó a separarse, Jimin jadeaba con fuerza mientras Jungkook apoyaba su frente contra la de él.
—Lamento decirte, amor, pero no —la voz del pelinegro recuperó confianza—. Yo puedo y voy a darte todo lo que desees, absolutamente todo, menos esto. Vas a ser Jeon Jimin siempre. Mi apellido te queda demasiado bien para quitártelo.
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No era sobre ti
FanficJimin siempre había creído que amar a alguien también significaba saber cuándo dejarlo ir. Por eso, cuando creyó descubrir que Jungkook nunca lo había amado de la manera que él pensaba, decidió pedirle el divorcio. Lo que no sabía era que, a veces...
