*ᑭᖇOᒪOGO*

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𝙻𝚊 𝚙𝚛𝚒𝚖𝚎𝚛𝚊 𝚙𝚒𝚎𝚣𝚊

Un aroma dulce invadió la nariz de aquel hombre de pelo castaño, despertándolo.Notó que sus muñecas dolían debido al fuerte agarre de una soga sobre ellas. Intentó abrir los ojos sin éxito, ya que una tela algo fina de color rojo no le permitía ver. Forcejeando, intentaba zafarse de aquellos nudos solo logrando lastimarse más.

-No intentes nada, grandote - resonó una voz algo grave pero dulce, que hizo que el sujeto de la silla se estremeciera al notar como un frío metal paseaba por su garganta-. Yo que tú me dejaba de mover. Si sigues haciendo eso te vas a lastimar, cariño.

Aquel extraño sujeto seguía paseando con libertad el cuchillo por las facciones del castaño. Este, con fastidio, se removió nuevamente en esa fría silla, aún sintiendo la soga quemar ante el movimiento.

-Tranquilo, cariño, no te haré nada - mencionó aquel hombre de una forma tan calmada que logró incomodar aún más al castaño-. Aún... - soltó mientras caminaba lentamente hacia su contrario.

-_¡SUÉLTAME DE UNA PUTA VEZ!_ - gritó con enojo, intentando apartar su cara de la del contrario, con la respiración agitada-Dime qué es lo que quieres de mí.

Una risa sarcástica sonó por todo el cuarto, perturbando aún más al castaño.

-Ay, precioso, qué ingenuo eres - soltó aquel hombre aún riéndose mientras paseaba su mano, dándole caricias en el hombro a quien se encontraba en la silla- No te creas tan especial, cariño, de ti no necesito nada - dijo alejándose Caminando lentamente hacia una mesa de metal que se encontraba en la otra esquina de aquella fría habitación.- aunq tal vez....- continuo sin terminar por completo su frase.

A pasos lentos se acercó nuevamente al castaño llevando consigo aquella curiosa mesa de metal. Deteniéndose frente a él, colocándose con cuidado una máscara.

-Muy bien, ahora que recuerdo si quiero algo de ti.. - empezó a hablar, dejando un espacio entre sus palabras que lograron alterar de nuevo al castaño-. Mira, te quitaré la venda de los ojos, ¿de acuerdo?

El hombre posó su cara sobre su mano derecha, la cual sostenía el cuchillo al cuál miraba atentamente . Solo logro recibir un pequeño asentimiento por parte del hombre segundos después .

-¿Qué? No te escuché, cariño. Me lo dices un poco más fuerte - comentó nuevamente, ahora acercándose rápidamente a aquel castaño y tomando su barbilla en leves caricias, haciendo que el castaño notara aquel perfume debido a la cercanía de ambos, el cual ahora era desagradable. El dulce y empalagoso aroma, se mezclaba con algo putrefacto que hizo que se le revolviera el estómago.

Intentando alejarse debido a las enormes náuseas provocadas por aquel perfume, solo se detuvo al sentir como la punta de un cuchillo frío se posaba con fuerza sobre la mitad de su pecho. Un dolor punzante pero soportable.

-¿Qué pasa, cariño? ¿Te robó la lengua el ratón ? - rió con ironía aquel hombre, enterrando con más fuerza el cuchillo, obteniendo como respuesta un pequeño quejido por parte del castaño-. Se ve que esto no te agrada, ¿verdad? Entonces dime, ¿te quito la venda de los ojos o seguimos jugando a ver cuánto aguantas?

-Q-quítame la venda - dijo aquel castaño con la voz apenas audible, agachando la cabeza.

-No, no, no. Te faltan las palabras mágicas, cariño - comentó aquel extraño hombre de voz perturbadoramente angelical-. Vamos, precioso, ¿qué esperas? - dijo, pasando el cuchillo del pecho del contrario hasta su clavícula, simulando escribir algo sin hacerle daño.

-Por favor...

Una vez dicho esto, el otro hombre se quitó de enfrente del castaño, permitiéndole respirar nuevamente con tranquilidad al no tener ese aroma nauseabundo. Tiempo después sintió como una tela se deslizaba por su cara. Al fin lo habían dejado ver.

Pero su tranquilidad duró poco al encontrarse, así como abrió sus ojos, con un sujeto algo delgado sentado frente a él con las manos cruzadas, a los costados de una espantosa máscara que le impedía observar su rostro, la cual parecía q  estaba hecha con lo que parecía ser piel humana unida entre sí. Asqueado, comprendió de dónde provenía aquel aroma nauseabundo.

-¿Te gusta mi máscara? - comentó entusiasmado aquel hombre-. Yo mismo la hice, ¿no es divina? - cuestionó hacia el castaño con falsa ternura, colocando su mano derecha sobre su barbilla e inclinando lentamente la cabeza tratando de verse tierno.

Al ver esto, el castaño se sintió más asqueado que antes, pero notó a través de esa máscara un mechón de pelo azul proveniente de aquel tan extraño sujeto.

Ante el silencio del castaño, notando la mirada tan intensa de este mientras lo analizaba, extendió un par de cartas hacia el hombre sobre la mesa que había colocado previamente, desconcertando a su contrario.

-Me imagino que sabes jugar, ¿o no, namjoonie ? - preguntó el peliazul, haciendo énfasis en aquel apodo que solo Jin le decía al hombre, logrando que este se pusiera totalmente serio.

-Sí... - dijo el castaño mientras asentía lentamente, atento a cualquier movimiento del contrario- Pero me temo que no podré jugar si no cuento con mis manos.

-Ah, cierto, faltó ese detalle - dijo completamente fastidiado- ¡Jhope, cariño, por favor desata las manos del hombre!

Aquel hombre de pelo rosa se acercó lentamente y empezó a desatar a Namjoon con calma, como si fuera lo más normal tener a alguien atrapado de esa manera.

-Listo, jefe - soltó el pelirrosa una vez acabado lo pedido.

-Gracias, cielo, ya te puedes retirar. Yo me encargaré de él - con una leve reverencia, Jhope se retiró de aquel cuarto, dejando solo a aquellos dos hombres quienes iniciaron su juego.

Pasado un rato el peli azul, se inclinó un poco sobre la mesa, permitiéndole al castaño observar con detalle aquella máscara

-Me interesa mucho la relación que tienes con ese hombre. Ay, ¿cómo se llamaba? - dijo descaradamente mientras fingía no recordarlo- Ah, cierto, se llama Jin, ¿no? ¿Él es tu mascota o algo así? - comentó reprimiendo una sonrisa juguetona.

-Es mi pareja - dijo el castaño algo alterado, haciendo notar su molestia ante la mención de su amado pelinegro- Y lo que pase entre él y yo no es problema tuyo.

-Uy, perdone, señorito, por entrometerme en su vida - declaró con falso arrepentimiento- La cosa es que no me interesa él, sino aquel chico con el que siempre está desde que desapareciste - divertido al notar como la mandíbula de Namjoon se tensaba más al recordar a aquel odioso pelirrojo- Mira, te tengo un trato.

Interesado, Namjoon alzó la mirada rápidamente.

-Tú me traes a aquel pelirrojo - empezó a hablar nuevamente de manera pausada ante la desesperación del castaño- Y yo me encargo de dejarte libre a ti y a tu jin - soltó con calma, para luego extender su mano de forma lenta hacia Namjoon. Este notó que aquel tipo portaba guantes de color negro, prestando más atención hacia él, viendo un reluciente traje rojo carmesí con detalles negros. Namjoon dirigió lentamente su mano hacia la contraria, pero no pudo tomarla cuando esta se quitó y el peliazul agregó algo más.

-Pero... tendrás que servir para mí y dejarte hacer todo lo que yo diga sin quejas y nunca podrás hablar de este lugar ¿de acuerdo?

El hombre volvió a extender su mano, así firmando un trato que sin saber sería el culpable de que todo empezara a joderse desde el momento en que sus manos se tocaron.

-Muy bien, gracias por aceptar - comentó el peli azul, aún con su máscara, con un tono demasiado serio, incomodando así al castaño que sabía que esto no estaba bien pero no podía hacer nada más.

-Es hora de comenzar el show


sweet checkmateHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora