Park Jimin tenía cinco años cuando fue consciente de por qué cambiaban de casa tan seguido. Siempre estaban escapando. En ese entonces no lo sabía, pero, su madre era una asesina. Ella lo disfrutaba. Era adicta.
Todo se salio de control cuando la familia de una de sus víctimas se preocupó.
No era normal que Joo Woon no volviera a casa, era un hombre de hábitos, exitoso, siempre con todo calculado. Cuando el día lunes llegó y no se presentó en el trabajo, todos se preocuparon.
Fue la propia hermana de Joo Woon quien sabía que habia estado saliendo con una mujer. Fue ella quien investigó y llegó a la casa de Soyeon.
La puerta fue abierta por un niño diminuto, cabellos rubios desordenados y largos hasta el cuello. Llevaba una camiseta blanca y shorts de marinero. Sus pies descalzos.
- Hola - le habló suavemente, una espina dando molestias en su interior - ¿está tu madre en casa?
El niño en su inocencia solo abrió más la puerta y le permitió ingresar.
- Mami ~ajo (trabajo).
Todo fue extraño, pero ante el desinterés o la falta de confianza por parte del niño. La hermana de Joo Woon se paseó y buscó, cualquier cosa, algo que le dijera el paradero de su hermano.
Cada habitación estaba impecable, pero vacia. Por curiosidad y ante el estado del niño revisó la cocina, encontrandola igual de vacia. No habian tazas, vasos o platos, tampoco comida.
¿Dónde estaría la madre?
La pequeña casa tenía un segundo piso que revisó con rapidez.
Fue su reloj lo que encontró en la habitacion de quien supuso era la madre del niño.
Luego fue la billetera. Vacia. Con el grabado que ella misma habia pedido realizar.
Hermano mayor feo.
Con las manos temblando, simplemente lo supo.
Se marchó de esa casa con el corazón destrozado.
Aquel año, Jimin fue encontrado por el oficial de policia sentado en el sillón, dibujaba en silencio cuando todo estalló.
Hasta donde se sabia, su madre llevaba al menos 10 homicidios. Dos por cada año de su pequeña vida. Todo basado en la cantidad de hombres con los que terceras personas la habrían visto.
Park Soyeon siempre dijo que era su forma de mantener con vida a su hijo, de hacerse cargo.
No habia forma de enlazarla con lo ocurrido o cómo lo habia hecho.
La hipótesis más creíble, pero poco comprobable, fue el uso de un veneno.
Los hombres habian dejado de respirar, pero estaban sanos.
Sus cuerpos habian sido encontrados en distintos puntos de la ciudad. Hospitales donde se esperaba que alguien llegara a reconocer.
Ningún rastro, ni siquiera una mancha de sangre.
El caso fue desestimado por pruebas circunstanciales. Y porque, lamentablemente, nada indicaba que ella lo hubiese hecho.
Su abogado parecia hechizado por ella e hizo todo lo posible por liberarla.
Durante cinco años robó a hombres para mantener a su pequeño hijo, Jimin. Los hizo desaparecer. Pero no habian pruebas.
Salió libre, claro que si.
Su abogado fue encontrado muerto al dia siguiente.
El oficial de policia que encontró a Jimin ese dia parecia ser inmune ante el atractivo de Soyeon y fue él quien salvo al niño de 5 años.
Contactó a su abuela quien vivía en un pueblo costero, alejada de la sociedad, disfrutando de la tranquilidad que solo un pueblo pequeño podia dar.
Park Sorah llevaba casi 10 años sin hablar con su hija. Soyeon habia escapado de casa al cumplir 18 años, deseando vivir su propia vida sin cadenas. Sin escuchar a su madre.
Park Soyeon fue puesta en libertad y Park Jimin fue trasladado a casa de su abuela.
Soyeon nunca lo buscó.
Y Jimin creció de la mano de la unica mujer que con el corazón de una madre le entregó todo.
Le enseñó a leer, le enseñó a identificar plantas, distintas hierbas y sus utilidades, aprendió a preparar infusiones y cremas. Con el tiempo a Jimin le encantaba llamar pociones a lo que preparaban. Le gustaba creer que era un brujo.
Jimin se parecia mucho a su abuela. Conectaba con ella como nunca habia hecho con su propia madre.
Al cumplir doce años fue cuando Jimin reunió valor y lo preguntó.
- ¿Por qué mamá... por qué ella...?
- ¿Estás preguntando si ella realmente hizo las cosas de las que fue acusada? - el pequeño de cabellos rubios asintio con lentitud, sus ojos temerosos.
- Hace muchos años, un hombre casado se enamoró de una joven del pueblo en el que vivian. El hombre sufria en un matrimonio por conveniencia y deseaba hijos con la mujer que amaba, pensó que si lo pedia con cuidado, su mujer lo dejaria ir, pero ella en rencor maldijo tanto al hombre como a la mujer, la descendencia que dejaran cargarían una maldicion sobre los hombros... tu madre no puede evitarlo Minnie - le dijo con voz suave, usando el apodo que le habia entregado al conocerlo.
- No entiendo.
- No puedes enamorarte Minnie, evitalo - le pidio tomando sus manos.
- ¿El amor es la razón?
- Amar es lo más lindo que puedes hacer Jimin, pero tambien te hace desear y eso... no puedes dejar que el deseo te consuma, tu mamá lo permitió e hizo cosas terribles, tienes que confiar en lo que te digo, ¿si?
Jimin nunca dudó de las historias de su abuela, no habian razones para que ella le mintiera.
Asi pasaron los años. Sólo él y su abuela.
Hasta que solo fue Jimin.
Se hizo cargo de todo, dejó ir a su abuela con un ritual de despedida, usando las flores más hermosas que pudo encontrar.
Tomó el mando de la libreria que poseía su difunta abuela.
Y por un año completo su vida fue medianamente tranquila.
Hasta que apareció él.
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El Muerto - KOOKMIN
FanfictionLa muerte te reclama, pero mi amor te nombra. Te busco en el silencio, te arranco de la sombra. Toma mi aliento, despierta de tu frío, vuelve a la vida, Aunque olvides que eres mío. ☠️ Basada en el Intento #8 titulado "El Muerto" publicado en "Hist...
