El reflejo en el espejo parecía burlarse de lo patético que me veía. Vestido de blanco, completamente perfecto para ser humillado publicamente por un idiota. En unos minutos tendría que dar la cara ante cientos de invitados y gritarle al mundo que mi prometido decidió dejarme plantado el día de nuestra boda.
Me repetía mentalmente una y otra vez las palabras que diría frente a los asistentes y los medios para cancelar el evento sin parecer tan patético, pero eso parecía ser imposible. Casi puedo ver los titulares de mañana.
"Humillacion historica: el heredero de la dinastia Park quedó vestido y alborotado en el altar"
"Ni con miles de millones logró atrapar un esposo"
"Todos llegaron a la boda, menos el novio"
"Su futuro esposo decidió huir antes que darle el sí en el altar"
Realmente ridículo. Apreté la mandíbula con tanta fuerza que sentí el crujir de mis dientes, tratando de no perder la compostura.
Estaba a punto de salir de la habitación, cuando la puerta se abrió. Un hombre alto, vestido completamente de negro entro con calma. Imponente, elegante y peligrosamente atractivo. Cerró la puerta tras él y se acercó clavando sus oscuros ojos en mi. Como si no fuera suficiente, ahora tengo que lidiar con mi casi suegro: Jeon Jungkook.
—Señor Jeon —Salude tosco. Él me observó por unos segundos que se hicieron casi eternos.
—Park, quiero disculparme personalmente por esta situación. —Dijo con voz grave y firme. Solté una risa seca y sin humor.
—Que considerado —dije con tono cortante— Voy camino a anunciar la ruptura del compromiso. ¿Desea acompañarme a quedar en ridículo ante todo el puto mundo? —mis palabras cargadas de ironía apenas lo hicieron parpadear. Seguí mi camino hacia la puerta.
Ahora que lo pienso, ¿Cómo es que un hombre como Jeon Jungkook, inteligente, ambicioso y de carácter fuerte, tuvo un hijo tan imbécil como Jeon Doyun? ¿Sería adoptado? No parecía haber otra explicación.
—Tengo una propuesta para tí. Una que podría evitarnos a ambos un escándalo... innecesario. —sus palabras detuvieron mis pasos antes de que pudiera seguir avanzando. —No tengo ninguna intención de cancelar la boda
Lo miré con incredulidad, arqueando una ceja.
—¿No piensa hacerlo? ¿Y entonces qué planea hacer Sr.Jeon? —realmente me estaba conteniendo para no ser grosero. Y su atractivo rostro es una buena distracción del enojo. —¿Planea que me case con un fantasma?
—Casate conmigo.
Sus palabras me dejaron rígido, sin saber si había escuchado bien. Esperé a que dijera que era una broma, pero en su cara no había ni una pizca de humor. Su mirada se mantuvo fija en la mía, seria y decidida. ¿Realmente estaba hablando en serio?
Casarme con mi suegro, que ridículo. Estúpidamente imposible. Y aun así, no pude evitar imaginarmelo. Sería... interesante, pero ridiculo.
—¿A qué está jugando Sr Jeon? —gire sobre mis talones y me recosté contra el tocador, examinando cada expresión en su rostro. —Lo que dice no tiene ningún sentido.
—Park, romper este compromiso nos afectará en igual medida a ambos. La unión no puede romperse. —explicó con calma, pero con un tono lleno de autoridad—Las pérdidas que le generará a ambas partes la ruptura de esta alianza son exorbitantes. No hablo solo de la opinión pública, que inevitablemente nos destrozará a ambos, no condenaría a años de burlas y desconfianza. Hablo de los contratos millonarios que ya fueron firmados, de las acciones que se desplomaran.
—Lo sé, Jeon. Tengo perfectamente claras las consecuencias— respondí, sintiendo la leve punzada de dolor en mi cabeza, mientras él se acercaba reduciendo la distancia entre nosotros. —La idiotez de tu niño me dejará la reputación por el piso, sin mencionar todo lo demás. Pero aun así, fueron los Jeon quienes faltaron a su palabra. Usted tiene mucho más que perder ¿Por qué debería aceptar casarme contigo?
—Si sales de esta habitación a mi lado como mi prometido, mañana mismo ocuparás oficialmente el puesto que te corresponde como presidente del Grupo Park —continuó, sin detenerse hasta que quedamos a solo unos centímetros de distancia. Su aroma, una mezcla de madera fina y notas amaderadas, me invadió, desviando mi atención por un segundo—. Las acciones de ambas empresas se revalorizarán de inmediato, las inversiones se mantendrán y millones entrarán en tus cuentas en cuestión de días. Eres un hombre de negocios, Park Jimin. Sabes que esta es una gran oportunidad que no dejarás ir.
No pude evitar acercarme un poco más también, impulsado por una atracción que intentaba ignorar con todas mis fuerzas. Lo miré a los ojos, sin ocultar mi interés.
—No finja que este acuerdo solo me beneficia a mí, Jeon —le dije, y mi voz salió más suave, cargada de una tensión que se podía cortar con un cuchillo—. Usted también gana mucho. Unir nuestros imperios bajo un solo matrimonio le dará un poder que antes no tenía.
—Acepta. Lo único que cambia es el nombre del hombre con el que te casaras... y ahora, en lugar de un niño inmaduro, sería con un hombre que sabe exactamente lo que quiere.
Jungkook inclinó levemente la cabeza, y en el fondo de sus ojos oscuros brilló una chispa de deseo que me erizo la piel. Di un paso más, reduciendo el espacio casi por completo, hasta que podía sentir el calor de su cuerpo contra el mío.
—Y hay algo más que mi hijo nunca podría darte: estabilidad, respeto... y el control absoluto. Pero sobre todo... —Se detuvo, levantó una mano y, con delicadeza pasó un dedo por mi mandíbula, sintiendo cómo me tensaba bajo su tacto. —Te doy la posibilidad de no salir de aquí humillado. Te doy la oportunidad de convertir este desastre en nuestra mayor victoria. Y si aceptas... serás mío. No de Doyun. Mío.
Mi respiración se aceleró sin que pudiera evitarlo. Sus últimas palabras revelaban una intención mucho más profunda. Pero cuando lo miraba, sentía que ya no podía retroceder. La atracción, el poder, todo se mezclaba en un nudo en mi estómago que me impedía decir que no.
—¿Y qué pasa después? —pregunté, casi en un susurro—. Debemos acordar los términos y condiciones.
Jungkook sonrió entonces, una sonrisa pequeña y arrogante, que encendió mis mejillas. me aleje de él y camine hasta el sofá.
—Bien, aclaremos términos y condiciones entonces. — Se sentó frente a mi con tranquilidad.— Pero déjame decirte algo, park. Si aceptas, te aseguro que no te vas a arrepentir.
YOU ARE READING
Contrato Matrimonial | kookmin
FanfictionDonde Park Jimin temina casado con Jeon Jungkook, su suegro. #kookmin #romance #m-preg #matrimonio por conveniencia
