Jade
Gritos.
Eso es lo primero que escucho al despertarme. Nada más abrir los ojos, un dolor de cabeza abrumador se apodera de mí. No debí salir anoche. No debimos salir anoche.
Me incorporo despacio sobre la cama de mi habitación de hotel, que está algo revuelta. Los gritos ya no se escuchan. A lo mejor me los he imaginado. No lo sé.
Miro a mi lado y veo que mi hermano Jeremy no está. No sé si porque anoche no llegó a subir o porque se ha ido ya a desayunar con el resto.
Hay un silencio en la habitación que se me hace incomodo. O extraño. No lo sé bien.
Durante un rato yo me quedo mirando el ventilador del techo. No recuerdo haberlo apagado anoche. Aunque anoche bebí, quizás por eso no me acuerdo.
Me paso las manos por la cara aún algo dormida y busco mi móvil a mi alrededor. Una vez lo encuentro sobre la mesilla de noche, miro la hora. Es temprano aún. O bueno, lo es para mí. Veo que tengo varias llamadas perdidas de mi hermano y un mensaje de Sarah, mi mejor amiga.
"No salgas de la habitación".
Intento enviarle un mensaje preguntándole de qué está hablando, pero este no se envía. De hecho, no hay cobertura.
Los nervios se empiezan a apoderar de mí, así que decido llamar a mi hermano.
No contesta.
No contesta las cinco veces que le llamo.
Me levanto de la cama algo agobiada. De repente empiezo a tener más calor que antes. Será por los nervios o yo qué sé.
Rebusco en mi maleta y saco lo primero que veo. Me cambio de ropa en medio de la habitación, me pongo una camisa abierta y unos vaqueros cortos. No me quito el bikini de anoche.
Voy al baño para lavarme la cara, pero tampoco sale agua. Ni se enciende la luz, pese a que he pulsado varias veces el interruptor.
Me miro al espejo y veo el mal aspecto que me ha dejado la resaca.
Parezco un zombie. Que mal.
Me peino un poco con las manos mi media melena y me hago un moño descuidado.
Y es, mientras me pongo las chanclas, cuando un ruido hace que me sobresalte.
Un teléfono.
Pero no es el mío.
Me pongo a dar vueltas en mi habitación hasta que encuentro, junto a la puerta, un teléfono fijo rojo. Es el que suena.
Me acerco y lo descuelgo con cuidado, como si temiera que fuera a romperse con solo tocarlo.
—¿Jeremy? — pregunto con el corazón a mil.
Por favor, que sea él.
No quiero ni pensar en qué puede haber pasado. Desde el otro lado del teléfono, se escucha una especie de silencio inquietante. Una respiración, de hecho.
—¿Hola? —.
—¿Señorita Wilson? — Una voz masculina me llama por mi apellido. No es Jeremy.
Mierda.
—¿Quién eres tú? – pregunto alzando la voz. No lo reconozco, así que dudo que lo conozca. No sé por qué me conoce a mí.
—Mierda... ¿Estás en tu habitación aún, verdad? — me pregunta de nuevo la voz. Parece preocupado, como si temiera que fuera a pasar algo.
Que empeño con que no salga, de verdad.
—¿Quién eres? En serio, ¿Quién eres y qué está pasando? — me frustro. Si he sonado algo cabreada, es porque estoy empezando a perder la paciencia. Quizás debería colgar el teléfono y salir a buscar a mi hermano. Sí, creo que eso es...
—No vayas a salir— me dice el chico a través del teléfono. Parece que me haya leído el pensamiento aún estando lejos de mí.
—¿Por qué? — inquiero seria.
—No es seguro— se limita a contestarme.
—¿Qué no es seguro? ¿Por qué? —.
—Caminantes—.
Ya, claro. Es una puta broma.
—Mira, seas quien seas, no estoy de humor, ¿vale? Así que dime qué coño está pasando o te juro que me planto en recepción a gritar de todo como una loca— le grito al altavoz del teléfono una vez el chico ha acabado con mi paciencia.
—No es mentira. Si sales, dudo mucho que aguantes más de diez minutos sola. Estoy intentando pensar algo, de verdad, solo espera y no salgas— su voz parece casi una súplica.
De algún modo, creo que hacer lo que dice es lo mejor, pero eso no quita que quiera salir y gritar el nombre de mi hermano hasta que le encuentre.
—¿Cuánto tengo que esperar? — pregunto bajando la voz, dándome por vencida.
—No mucho. Tú solo... no te muevas, Wilson—.
Lo siguiente que oigo es un silencio eterno. Ha colgado. Sea quien sea, me ha colgado.
Mierda, qué está pasando.
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Los Desterrados (DS1)
Science FictionSeis chicos. Una isla. Un apocalipsis. ¿Serán capaces de sobrevivir sin perderse a ellos mismos?
