CAPITULO 1

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GOLPE DE REALIDAD

El cuarto de Stiles estaba sumido en la penumbra de la madrugada, apenas iluminado por el resplandor tenue de la luna que se colaba entre las rendijas de las cortinas

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El cuarto de Stiles estaba sumido en la penumbra de la madrugada, apenas iluminado por el resplandor tenue de la luna que se colaba entre las rendijas de las cortinas. En su sueño, el chico revivía una vez más el instante fatal: Allison, con su rostro pálido y la espada atravesando su abdomen, sonriendo tristemente antes de cerrar los ojos para siempre. Stiles se incorporó de un salto, sudor frío recorriéndole la espalda y un pequeño grito ahogado atorado en la garganta. Su corazón latía con fuerza suficiente como para salirle del pecho, y tuvo que agarrarse de las sábanas para estabilizarse.

Justo en ese momento, un sonido estridente rompió el silencio: la alarma de su teléfono. Stiles suspiró hondo, pasándose la mano por el pelo desordenado y sentándose en el borde de la cama. Otra noche más, pensó con pesadez. Se levantó con esfuerzo y se dirigió al baño, donde la ducha caliente intentó ahuyentar la tensión que le agarraba los músculos. Se vistió rápido con unos jeans desgastados y una camiseta de la escuela, sin demasiada atención al conjunto.

Al bajar las escaleras, notó que la casa estaba más silenciosa de lo habitual. El aroma a café no flotaba por los pasillos como todos los días, y el sillón del salón seguía vacío. Dirigido a la cocina, encontró la luz encendida y una bandeja con pan tostado, huevos revueltos y un vaso de jugo de naranja sobre la encimera. Adosada al microondas, una nota escrita con la caligrafía de su padre:

"Buenos días, hijo. Te preparé el desayuno antes de irme al cuartel hubo un incidente en las afueras del pueblo que necesitaba mi atención. Sé que sigues teniendo pesadillas con lo de Allison. Si no te sientes bien, no te forces a ir a la escuela. Quédate a descansar, y cuando llegue hablamos. Te quiero mucho. Papá"

Stiles tomó la nota entre sus dedos, sintiendo un cosquilleo de confort en el pecho a pesar del nudo que lo mantenía apretado. Aún cuando el mundo pareciera estar cayendo a su alrededor, su padre siempre estaría ahí. Se sentó a la mesa y empezó a comer despacio, aunque el sabor de la comida se le hacía insípido en la boca.

 Se sentó a la mesa y empezó a comer despacio, aunque el sabor de la comida se le hacía insípido en la boca

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En la casa de los McCall, el sudor bañaba la frente de Scott hasta formar charcos en las sábanas. El dolor lo recorría por completo, como si cada uno de sus huesos estuviera siendo aplastado y reconstruido una y otra vez. En su sueño, estaba atrapado entre cadenas de hierro fundido, incapaz de moverse mientras Allison se tambaleaba frente a él, la espada de cobre aún clavada en su abdomen. La sangre se deslizaba por su camisa blanca, manchándola de un rojo oscuro, y sus ojos que solían ser tan brillantes ahora eran blancos como la nieve bajo la luz de la luna. Sus labios entreabiertos dejaban escapar pequeñas burbujas de sangre cuando intentaba hablar.

LASOS DE SANGRE (TEEN WOLF)Stories to obsess over. Discover now