Izuku sacudió a Denki por los hombros con un poco más de fuerza de la que el rubio esperaba.
—¡Hey! —exclamó con una mezcla de frustración y preocupación—. ¡Concéntrate un poco en tu alrededor!
Denki parpadeó, centrando finalmente su atención en la multitud que los rodeaba.
El flujo de gente avanzaba como una avalancha por el estrecho pasillo que conducía al estadio, donde se llevaría a cabo el concierto más esperado del año: Northbound, la banda del momento. La energía de la masa era casi física, un empuje constante que hacía que cada paso fuera un esfuerzo colectivo. El rugido de la emoción se sentía incluso antes de llegar a las puertas.
Habían comprado las entradas meses atrás, con la anticipación que caracteriza a quienes esperan con devoción un evento que saben que será histórico. Mina y Izuku estaban al borde de la locura de la emoción; Denki, en cambio, no compartía ese entusiasmo.
No era un superfanático de la banda; admitía que los integrantes eran atractivos y carismáticos, pero no sentía ese fervor incontrolable que veía en sus amigos. Aún así, había accedido a venir. Más que por la banda, por ellos. Por compartir un momento. Pero su cabeza estaba en otro lugar, atrapada en un vacío que parecía haberse instalado en su pecho desde hacía semanas.
Denki apenas podía sostener su mente lejos de Shinso. La ruptura había sido reciente y devastadora: tres años de relación que se habían esfumado en un parpadeo, con un frío "no eres tú, soy yo" como único cierre. La frase resonaba en su cabeza una y otra vez, acompañada de la impotencia de haber suplicado, de haber creído que todo podía volver a ser como antes. Cada intento de distraerse parecía inútil. Cada mensaje no respondido, cada silencio, era un recordatorio constante de la ausencia de aquel pelimorado que alguna vez había llenado su vida de color.
Izuku y Mina lo habían arrastrado a este momento, y lo habían hecho con un entusiasmo casi desesperado. Eligieron su ropa, ayudaron a peinarlo, incluso le pusieron un toque de maquillaje para disimular las ojeras oscuras bajo sus ojos cansados. Pero el cabello seguía rebelde, desordenado, como si su tristeza se reflejara en cada hebra. Denki se había dejado llevar, permitiendo que lo vistieran y peinaran sin protestar, como si estuviera fuera de sí mismo, flotando en un mundo que ya no le pertenecía completamente.
Avanzaron a empujones, sorteando cuerpos, maletas y carteles de fans que gritaban desde cada ángulo. Mina respiraba con dificultad, pero sus ojos brillaban como si hubiera encontrado oro.
—En serio creí que iba a morir —dijo, inhalando con fuerza mientras se apoyaba en la baranda de seguridad—. La gente está completamente loca.
Izuku asintió, con la mandíbula tensa, empujando suavemente a Denki para mantenerlo estable.
—Sí… la gente está loca —respondió, sin soltar su sonrisa nerviosa.
Denki los observó, y por un instante se sintió parte de esa locura. No por entusiasmo, sino por contraste: ellos parecían vivos, vibrantes, mientras él solo flotaba a su lado, aislado en su propio mundo de silencio y esperanzas rotas. Miró su teléfono. Esperaba, casi sin darse cuenta, un mensaje de Shinso. Una chispa, un signo de que todo podía volver a ser como antes. Nada. Nada aparecía en la pantalla, y el vacío en su pecho se amplió un poco más.
—Dame eso —dijo Izuku de repente, arrancándole el teléfono de las manos antes de que pudiera desbloquearlo.
—¡Oye! —Denki protestó, frunciendo el ceño—. ¡Devuélvelo!
Izuku lo ignoró por un instante, pero no con maldad.
—Solo concéntrate en esto. Nada más importa ahora —dijo mientras guardaba el teléfono en su propio bolsillo—. Cuando todo termine, te lo devuelvo.
YOU ARE READING
IRIS | Kirikami
FanfictionTras una ruptura que lo deja sin ganas de seguir adelante, Denki Kaminari solo quiere desaparecer del mundo. Pero un concierto lo cambia todo: en medio de la multitud, su dolor es visto -y sostenido- por Eijiro Kirishima, vocalista de Northbound y u...
