New Orleans, Luisiana
T/N
Mi cuerpo tembló ante otra ventisca fuerte y fría, me aferré a mi chaqueta, arrepentida de haber salido con tan solo eso y no un abrigo más grueso.
Finalmente la puerta se abrió, detrás de ella emergió una mujer bella y alta de ojos miel, que apenas vio mi estado de casi hipotermia soltó un chillido.
- ¡T/N! ¡Por mis estrellas, pasa! -tiró de mi brazo hacia adentro- Rápido pequeña, ve al fuego -empujó mi cuerpo hacia la chimenea de la sala-.
Azotó la puerta y siguió arrastrando mi cuerpo al calor del fuego, no dije palabra alguna por el frío, pero sin duda mi mueca de incomodidad ante su tacto la hizo retroceder y sonreír con nervios.
- Apenas vi tu mensaje, preparaba algunas galletas y... -habló rápido y se detuvo a tomar aire- Perdí el curso del tiempo -soltó con la mirada triste-.
- Tranquila, lo entiendo -susurré con esfuerzo-.
Esta ciudad era tan fría que tener una chimenea en casa no era raro, es obvio que la gente sabe que aquí el invierno es equivalente a visitar Siberia.
- Traeré chocolate caliente y una manta para ti -anunció sin esperar mi opinión- y llamaré a tu padre -.
- Gracias, Thalía -le sonreí-.
Me acomodé en el sofá junto a la chimenea, viéndola subir las escaleras al segundo piso. Crucé mis brazos y piernas, esperando generar calor por mi cuenta.
El sonido de la madera quemándose me acompañó durante minutos, dejándome ignorar mi incomodidad dentro de la casa, el sentimiento de estar invadiendo la privacidad no me abandonaba.
Pero no podía dejar de visitarla, después de todo, aquí vivía mi padre.
- ¿Cómo has estado, mi pequeña? -la voz de mi padre irrumpió en el silencio de la habitación-.
Me levanté del sofá para verlo, se quitaba los lentes mientras bajaba las escaleras, sonreía de oreja a oreja, y detrás de él, Thalía se apresuró a la cocina, dedicándome una sonrisa en el proceso.
- Mira cómo has crecido, tesoro -mi padre se acercó a mí, mirándome de arriba a abajo con impresión-.
Rodé los ojos con una sonrisa, solo habían pasado dos semanas desde que lo vi, su humor era así.
- No exageres, papá -nos abrazamos con entusiasmo- pero también te extrañé-.
Inmediatamente sentí una gran manta cubrir mi cuerpo, ni siquiera noté que la llevaba en el brazo al aparecer.
- Nueva Orleans es un sitio frío en invierno, procura salir con más que una chaqueta -recomendó aún sonriéndome- Podrías convertirte en una paleta -bromeó y soltó una carcajada-.
- Querido ya no la molestes, debió tener prisa si salió así -Thalía intervino por mí al salir de la cocina-.
Llevaba una bandeja con tres tazas humeantes, mi padre le dio la razón mientras me entregaba mi taza.
- Vine por el favor que te pedí, papá -le expliqué- La señora Juliette me exige mis contactos de emergencia y esas cosas -.
- Claro mi cielo, solo quédate a cenar y te daré lo que necesites -mi padre dio una palmada a mi espalda-.
Es de esas señales que dicen "Hazlo sin rechistar".
- Además, Thalía cocinó galletas para después de cenar, no puedes negarte, cuando eras niña amabas las galletas hechas en casa -añadió con entusiasmo-.
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Malditos °Alastor x T/N°
FanfictionUna humana violinista y un demonio de eterna sonrisa en una misma habitación. ¿Qué tienen en común? Nada realmente, además de estar malditos. Aún así, obligados por las circunstancias, dos seres emprenderán un camino para liberar sus almas de una m...
