Capítulo 1. Bishda'tahrik

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El aroma a Sándalo inundaba el ambiente, relajaba la mente de los niños sobre las alfombras y armonizaba la energía de la habitación. Jisung servía té para que los niños escucharan con atención.

—Hubo un tiempo en que el Yashalam existía en una gran armonía. Su energía era un todo, convivía consigo misma en un ritmo constante, —Jisung tomó un hilo suelto de la alfombra y lo colocó recto sobre esta—, una línea fina que de un momento a otro necesitó de un nuevo ritmo.

Tomó la punta del hilo y comenzó a moverlo en zig zag.

—¿De ahí surgió Maru'jila? —preguntó la niña de dos trenzas.

—Marauhjila, Deedi, se llama Marauhjila y sí, de ese caos, que no es malo, fue una transformación con diferentes ritmos. —tomó un pequeño tambor y tocó una melodía breve— Tomó forma humanoide, pero tenía cuatro brazos y tres ojos. Su tercer ojo puede verlo todo, lo conoce todo. De ahí tenemos nuestro hadshak —tocó la piedrilla dorada en su entrecejo—, por otro lado, cada uno de sus brazos creó a cuatro lobos, que son los dioses menores, Alb, Omh, Dali y Ghem.

»Alb, la loba alfa, creó a un hombre y una mujer, ambos alfas quienes tendrían la fuerza suficiente para proteger a sus seres queridos, colmillos para intimidar a sus adversarios junto a un gran instinto de caza, ellos serían portadores de la semilla de la vida. Omh, el lobo omega de igual forma, creó un hombre y una mujer, omegas que tendrían el gran don de gestar esa semilla hasta crear pequeños humanitos, aunque también les donó tantos sentimientos que la introspección se les da de forma natural.

—¿Por eso nosotros usamos el hadshak siempre? —preguntó un niño castaño mientras tocaba la piedrilla verde en su entrecejo.

—Así es, Amin, los omegas solemos usarlo siempre porque somos los más susceptibles a los malos espíritus y los cachorros como ustedes deben usarlo siempre para proteger su corazón puro hasta que llegue el momento en que su subgénero sea revelado.

—¿Qué pasó con Dali y Ghem? —preguntó otro niño.

—Ellos no crearon humanos, fueron el refugio de algunos, Dali, el lobo delta, decidió aceptar a todos aquellos alfas que amaron a otro para crear una nueva naturaleza para ellos, Ghem, la loba gamma, recibió con cariño a aquellos omegas que se atrevieron a amar y defender a otro creando su propia naturaleza también.

»Por ultimo, pero no menos importante, Marauhjila decidió crear a sus propios humanos, los betas, ellos no tienen los instintos de los anteriores, ellos son muy racionales, pero con mayor introspección que los omegas, su intuición es muy poderosa y como son los más cercanos a Marauhjila, los respetamos muchísimo.

»Entre estos primeros humanos, fueron enamorandose hasta crear vínculos, vínculos que crearon a los primeros cachorros hasta poblar la vida como la conocemos. Eso es el Bishda'tahrik.

Deedi, la mayor de los niños ayudó a Jisung a levantar los vasos vacíos de té.

—Maestro Jisung, ¿Cómo se hace el vínculo? —le preguntó.

—Esa es una plática que debes tener con tus padres, pequeña. —Le acarició la cabeza como muestra de afecto—.

El joven muchacho tampoco sabía cómo era un vínculo desde una propia experiencia, no había logrado conectar con los pretendientes que su pfaba le presentaba. Llevó la charola con diferentes aperitivos a una pequeña cocina junto al salón y regresó con los cachorros para guiarlos en sus oraciones de esa mañana. Todos los sábados se va al Olayaraj a rezar mínimo una hora.

Jisung no solo agradecía a la gran deidad, se disculpaba por sus peticiones y estas eran que no quería casarse como su pfaba le pedía. Sentía mucha presión y él quería seguir estudiando historia y literatura con Don Hoseok, un sacerdote beta, pero al ser un omega de una familia privilegiada tenía que contraer matrimonio pronto. «Por favor, gran Deidad, disculpame por no seguir las órdenes de pfaba, no quiero hacerlo, si lo hago el alfa con el que me case puede decidir que ya no estudie. Por favor, permíte que este humilde omega siga aprendiendo sobre la vida, la muerte, el amor, sobre todo este último porque parece que nadie está valorandolo como debería. Gracias por escuchar, gran Marauhjila». Hizo una reverencia hasta el suelo, tocó su frente y su pecho para recibir sus bendiciones y esperó a que los cachorros terminasen.



—Pero...

—Jisung, entiende, por favor hijo mío —dijo su pfaba tomándolo de los hombros con suavidad—, ya eres mayor, así son las leyes mi vida.

Su pfaba le acarició la mejilla con cariño.

—Pero quiero seguir estudiando, a los alfas no les gusta que un omega estudie porque comienzan a cuestionarlos y para controlarlos usan su voz de mando.

Jisung sintió que pfaba limpiaba su rostro húmedo, no había notado que había empezado a llorar.

—No todos somos así, Jisung. Dejé estudiar a tu mabhi tal y como ella quiso.

—Exacto ¿Cómo sabes que esos alfas van a dejarme estudiar? No puedes, mabhi ya no está para que podamos saberlo, no me crees cuando te digo que no son de fiar.

Al no haber respuesta por parte del mayor, Jisung corrió al Olayaraj nuevamente y se tumbó de rodillas pidiendo disculpas otra vez. Sentía una gran decepción al no ser tomado en serio, pero el sentimiento de asfixia en su pecho, ese gran nudo en su garganta y la picazon en sus manos y pies era tan fuerte que no podía soportarlo. Culpa. La frustración llegaba con el llanto ya que por más que meditaba no lograba la introspección completa, estaba bloqueado, sentía el hadshak bloqueado.

Contempló la estatua de Omh, aquel lobo plateado lleno de flores y velas amarillas a quien debía venerar día y noche, pero desde que mabhi se fue, solo deja una flor blanca. «Me está castigando ¿cierto?». Al acercarse a ella solo hizo la reverencia, no se sintió con la dignidad de pedir bendición, así que solo pudo mirar al suelo.

—Un omega tan bonito no debería derramar lágrimas frente a él.

Jisung escuchó una voz suave no tan lejos de él. Era un alfa grande de mirada traviesa que una vez obtuvo su atención, regresó su mirada a la estatua de Alb.

—¿Disculpa? —Limpió sus lágrimas con vergüenza—.

—No te disculpes conmigo, con él —señaló a la estatua de Omh otra vez—, creí que los omegas lo adoraban.

—Lo hacemos.

—No te ves tan seguro.

Jisung sintió su cara arder y sus manos picar con la diferencia de que ahora era causa de molestia. El Alfa tomó una flor de la estatua de Alb y se acercó a Jisung para colocarla sobre su oreja.

—¿Qué crees que haces? —preguntó exaltado. —Es de la gran alfa, no puedes quitarsela y dármela a mí.

Trató de alejarse y manoteó un poco la mano del chico procurando no maltratar esa flor ahora sagrada.

—Tranquilo, no pasará nada, de verdad.

—¿Nada? ¿Qué no piensas con claridad? quedaré maldito, no podré casarme nunca...

«Espera un segundo» reparó en su disparate.

Jisung iba a responder que se la pusiera para así no casarse de una vez, cuando el chico se le adelantó y colocó la flor tras su oreja con tanta seguridad y delicadeza como si la piel del omega fuera a romperse ante cualquier titubeo.

—Gran Alb no maldice si de antemano se le entrega una ofrenda a cambio de su bendición, di algo a cambio de que esta bella flor permanezca junto a otra más bella. Por lo tanto, tienes la bendición de Alb, te casarás con un buen alfa.

El chico sonrió y le guiñó un ojo antes de retirarse del Olayaraj con tranquilidad.

«¿Qué me está pasando?» Jisung sabía que no quería casarse en ese momento, mucho menos con un desconocido y posible alfista, mas no había reparado en que el matrimonio por amor, por su propia voluntad no le molestaba tanto en realidad.


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Glosario:

Yashalam: Universo/Cosmos

Pfaba: Padre alfa

Olayaraj: Gran templo a Marauhjila

Mabhi: Madre omega


Olayaraj [Minsung]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora