Prólogo

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«El cuerpo llegó a las 3:20 a.m. No presentaba signos vitales.
Ficha 0325. Origen desconocido.
Estatus: Fallecido.»

Nadie preguntó demasiado, dado que los de arriba ya habían dado instrucciones claras de mantener discreción, no hacer preguntas y entregar directamente al equipo forense del turno nocturno.

El oficial a cargo del traslado fue el agente Bang Christopher Chan, quien llegó en compañía de un unico compañero, con el ceño fruncido y un informe a medio llenar. Solo informó que había sido una operación especial, algo fuera de protocolo y se negó a dar más detalles, y nadie se atrevió a insistir.

El cadáver fue ingresado en la morgue del Centro Nacional de Salud Pública bajo estricta confidencialidad. Ni los de seguridad sabían qué tenía de especial, pero bastó una mirada al rostro del agente Bang para saber que aquello no era de su incumbencia. Su mano tembló levemente al firmar el registro, y por primera vez en su carrera, no se quedó a supervisar la entrega.

El cuerpo fue recibido por Kim Seungmin, médico forense de planta, quien ese día había extendido su turno para cubrir a un colega enfermo y Hwang Hyunjin, un médico infectólogo, especializado en virología, quien fue enviado para ayudar tras haber sido solicitado por su jefe inmediato. No era habitual que lo convocaran a esas horas, pero algo en el tono del mensaje de su superior le impidió decir que no.

Centro Nacional de Salud Pública (CNSP) – Sala de Autopsias, 3:40 a.m.

—Ficha 0325 —Seungmin, revisó el escueto expediente que venía junto al cuerpo—. Paciente masculino, sin identificación, sin historia clínica. Genial, más trabajo.

Hyunjin asintió, sin dejar de mirar el cuerpo cubierto por una sábana blanca. Había algo extraño. No por cómo se veía, sino por cómo se sentía el ambiente a su alrededor. Silencioso, tenso e inquietante.

«Odio la morgue», se quejó internamente.

—¿Sabés lo que me dijo el compañero de Chris antes de irse? —susurró Seungmin, mientras se colocaba los guantes.

—¿Qué?

—«No lo abran, si pueden evitarlo».

Ambos se miraron por un segundo, en una mezcla de escepticismo y temor.

—Esto no es normal, Seung —Hyunjin murmuró mientras se ponía los guantes quirúrgicos con un chasquido seco.

—¿Desde cuándo algo que llega a este lugar es normal? —replicó Seungmin, con su humor habitual, aunque la rigidez en su postura decía otra cosa.

Con un suspiro cansado, decidió hacer su trabajo para irse a casa a descansar.

—La ficha del paciente indica fallo multiorgánico. Signos externos de trauma —Hyunjin leyó el expediente, luego de que Seungmin se lo extendiera—. Edad aproximada, 40-45 años. Sin identificación formal. Presión arterial inestable antes del colapso. Y una fiebre que… no baja de los 43 grados Celsius. —frunció el ceño—. Eso debería haberlo matado horas antes.

—Ya veremos que nos dice el cadaver cuando lo abramos —Seungmin alzó una ceja y encendió la grabadora de audio—. Autopsia número 0325. Doctor Hwang y Doctor Kim presentes. Iniciamos con inspección externa.

Hyunjin retiró la sábana con cuidado.

El cuerpo era… extraño y eso era decir poco. La piel parecía haber perdido todo color, pero sin ese matiz azulado típico de la cianosis. Era como si algo se lo hubiera chupado desde adentro.

—No hay rigidez cadavérica —observó Hyunjin, palpando los brazos del sujeto, se sentía gelatinoso al tacto—. Según el informe murió hace tres horas. Debería haber iniciado hace al menos una.

—Tal vez se equivocaron a la hora de llenar la ficha —Seungmin apuntó, sin soltar su tono medio en broma, medio en serio—. Nunca vi un cuerpo reaccionar así a una muerte natural.

Hyunjin soltó un suspiro sonoro e hizo una incisión en el abdomen. Un hedor espeso y metálico se expandió en el aire y atravesó sus mascarillas. Ambos se quedaron quietos por un segundo aguantando la respiración.

—Dios mío… —susurró Seungmin, tapándose parcialmente la nariz por sobre el cubrebocas.

Los órganos internos parecían haber colapsado por completo. El hígado era una masa negra, los riñones estaban irreconocibles, el corazón estaba coagulado como si hubiera dejado de latir desde hacía varios días, no horas.

—Esto… no tiene sentido. No hay sangre. Está completamente coagulada —Hyunjin decía en voz alta, como si el explicarlo le ayudara a procesarlo mejor—. Es como si este cuerpo llevase semanas en este estado…

—Excepto por esto… —Seungmin señaló el cráneo, que ya tenía parcialmente abierto—. El cerebro es el único órgano que no está en estado de descomposición tan avanzada.

Hyunjin se giró hacia él, confundido.

—Eso no es posible. No tiene sentido.

—Exacto. Pero míralo por ti mismo.

Ambos se quedaron mirando ese órgano por demasiado tiempo.

—¿Qué le pasó a esta persona realmente? —preguntó Seungmin en voz baja, apenas audible.

Y en ese mismo instante… el dedo índice del cuerpo se movió. Apenas un espasmo, imperceptible a simple vista. Pero Hyunjin lo vio. Y su estómago se hundió.

Si bien no era ajeno a los movimientos Post Mortem, no podía negar que cada vez que presenciaba uno, se aterraba.

Era un maldito infectólogo especializado en virus, no un patólogo forense para estar presenciando esas cosas.

—Seungmin… —dijo sin despegar los ojos del cadáver—. ¿Eso se movió o... estoy alucinando?

—No —Seungmin respondió, ya retrocediendo—. No estás alucinando.

La grabadora seguía encendida. Y en su pequeño altavoz, como si todo lo dicho quedara flotando en el aire continuó dando indicaciones.

«Autopsia número 0325. Iniciamos con la inspección externa...»



¿Adivinen quién volvió con una historia nueva sin terminar las que ya tiene en curso?

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¿Adivinen quién volvió con una historia nueva sin terminar las que ya tiene en curso?

Soy una maldita infiel a mis propios escritos. Pero en serio, quería leer una historia de ciencia ficción y la verdad no encontré muchas que me llamaran la atención, así que dije, ¿por qué no intentarlo? ¿Qué es lo peor que puede pasar? Cagarla nada más, pero al menos lo haré con gusto.
No soy muy buena escribiendo ciencia ficción, pero es que tenía ganas y yo con las ganas no me quedo.

Esta historia no va a ser muy larga, así que espero terminarla antes de que acabe el año.

Pronto volveré con las actualizaciones de las otras historias porque neta ya me puse turbo a escribir y ahora no hay quien me detenga.

FELIZ DÍA DE MUERTOS (para quienes lo celebremos)

Zona Roja (HYUNHO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora