Prólogo

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En medio del desierto, la luna brillaba con intensidad y la arena se alzó en un torbellino de polvo, un último sonido desesperado fue oído antes de perderse entre las dunas cuando la inmensa boca del tigre esculpido en piedra, la entrada de la Cueva de las Maravillas, fue cerrada. Otro intento fallido, otra alma reclamada por la ambición.

El hombre parado al frente observaba con los ojos encendidos de furia, soltó una maldición y apretó su báculo de serpiente. El destino se burlaba de él una vez más. Tantos años de búsqueda, tantas promesas susurradas a la oscuridad y, aun así, la Cueva seguía negándole su mayor anhelo.

---¡Inútil! ---escupió con veneno, girándose abruptamente hacia su acompañante.

Yago, su fiel pero irritante loro, revoloteó sobre su hombro, sacudiendo las plumas con disgusto.

---¡Te lo dije! ¡Te lo dije! No era la persona indicada, pero no, nadie escucha al pobre Yago ---se quejó con su habitual tono sarcástico.

El hombre cerró los ojos y respiró profundamente, la garganta le ardía por las ganas de gritar y maldecir.
Necesitaba un diamante en bruto, necesitaba a alguien que no se dejara llevar por las joyas y el oro, alguien lo suficientemente capaz de sobrellevar la ambición.

Sus ojos oscuros y calculadores resplandecieron mientras observaba la inmensa ciudad de Agrabah desde la distancia. En algún rincón de esa ciudad infestada de escoria y pobreza, su diamante en bruto esperaba.

Y esta vez, no fallaría.

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⏰ Last updated: Mar 07, 2025 ⏰

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