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El principio

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-¿Y ahora qué leeré? Julio Verne o H.G. Wells…Difícil decisión –Mis neuronas se peleaban entre sí mientras decidía cual sería mi adicción por los próximos días-

-¡Lo vez!! ¡Te lo dije! -Una voz me saco de mis pensamientos, mi hermana- ¡Los fantasmas si existen! 

-¡Si claro! Al igual que los vampiros, los licántropos, las brujas, duendes y….

-¡Oye no te metas con los vampiros! –Me interrumpió indignada-

-¡Oh dios mío! Mi hermanita cada día se vuelve más… -No me di cuenta cuando me aventó una almohada directo a la cara-  ¡Auch! ¡Oye!  ¡Deberías estar en el equipo de Basquetball!

-¡Te dije que no te metas con los vampiros!! ¡Y no me gustan los deportes! ¡Es asqueroso! ¡Sudas y hueles feo!

-¡Gracias por llamarme asquerosa!

-De nada –Dijo volviendo a poner su total atención a la televisión-

-Y dicen que yo soy la loca –Pude esquivar otro misil de almohada, la deje viendo su programa y me fui a mi cuarto- Desde que leyó Twilight se obsesionó con los vampiros….nunca debí haberle comprado ese libro.

Es muy difícil hablar con mi hermana, en realidad no es mi hermana de sangre, somos hermanastras. Mi madre se casó con su padre cuando yo tenía 2 años y ella era solo una bebe de un par de meses, nuestra relación no es la mejor del mundo, de hecho, y a pesar de haber crecido juntas, tenemos muy pocas cosas en común, Natalia es rubia, ojos verdes, delgada y es muy bonita, en cambio yo…bueno yo soy yo.

La verdad es que me parezco mucho a mi madre, herede sus ojos azules y su color de cabello, rojo, por lo que me destaco muy fácilmente, no es que me incomode destacar, de hecho, me gusta ser el centro de atención, lo que me molesta es el hecho de parecerme a mi madre, ella murió cuando yo tenía 3 años por lo que no la recuerdo y para ser sincera, aún me duele.

Cuando cumplí los 8 años, Adrián, mi padrastro, me contó cómo ocurrió, “Un accidente cariño, un conductor borracho se pasó el alto y colapsaron, cuando la ambulancia llegó, ella había muerto”; desde entonces, vivo con Adrián Scott y su hija Natalia.

Adrián Scott, mi padrastro, es profesor de historia en la Universidad local  y dueño de una librería, la mejor en toda la ciudad. Es un hombre alto, ojos verdes, cabello castaño largo hasta los hombros y últimamente lleva una barba al estilo George Clooney, la verdad es un hombre muy guapo, sin embargo, él siempre dice que nunca podrá amar a alguien como amó a mi madre, es injusto, ella está muerta y es culpa de ella, Adrián no tiene por qué sufrir por los errores de mi madre.

La noche que mi madre murió estaba lloviendo, ella sabía que las llantas del coche eran peligrosas cuando se mojaban, no le importó, salió muy tarde y nunca regresó. Mi padre la cremó y sus cenizas están depositados en la cripta de la familia Scott. Cada año, el y Natalia van al cementerio a dejarle flores, pero yo no, después de todo, ella nos abandonó.

Me acosté y cerré los ojos conteniendo las lágrimas, desde que tengo memoria, nunca he llorado frente a los demás y mucho menos por mi madre. La única fotografía de ella, la tiene Adrián bajo llave, y la verdad, hace años que no la he visto, solo sé que nos parecemos mucho.

-¡Largo! ¡Jamás te diré nada! -Gritaba una mujer de largos cabellos color plata, usaba un pantalón negro de cuero con un corset ajustado que dejaba ver sus curvas, en los brazos llevaba varias pulseras  y en su cuello llevaba un collar de con una piedra de color café envuelta por cordones de plata, su abdomen estaba manchado de un rojo intenso el cual se expandía hacia su vientre, la mujer estaba tirada en el suelo, intentando huir  del hombre que estaba parado frente a ella-

-¿Porque me lo tienes que hacer más difícil Guardiana? Simplemente dime donde esta y te dejare vivir – Decía el hombre quien usaba una larga gabardina y un sombrero de hongo negro, su mano llena de sangre sujetaba con fuerza una daga decorada con rubíes y esmeraldas- ¿Porque siempre lo hacen tan difícil?

-¡Jamás te diré nada barquero! ¡Nunca ayudaría a un esbirro del inframundo!

-¿Barquero? ¿Es enserio? – Mostrándole una mirada traviesa y divertida a la mujer- Hace mucho que nadie me llama así….pero  no importa –dijo acercando rápidamente hacia la mujer, tomándola por el cuello y levantándola- ¡Ya me canse de que ustedes crean que me podrán engañar otra vez! ¡He vagado por este maldito mundo desde hace 21 años y no voy a seguir esperando ni un minuto más! –Grito y empezó a apretar el cuello de aquella mujer- ¡Dime donde está la princesa! ¡HABLA!

-¡Jamás! ¡Seguirás vagando por este y por los otros mundos por toda la eternidad! –La mujer empezó a reírse descontroladamente- ¡Porque nunca sabrás donde esta!

-¡Búrlate todo lo que quieras! ¡Pero cuando él se canse de estar esperando…el mismo saldrá y vendrá por ella! ¡No importa en qué mundo  la escondan o cuantas veces reencarne! ¡Jamás podrán esconderla de mi señor!

-¡El jamás vendrá a este mundo!  ¡Está encerrado!

-Te daré un regalo antes de matarte perra –Su mirada traviesa cambio y se convirtió en una mirada llena de odio, rencor y una diversión macabra, se acercó al oído de la mujer y le susurro- El sello se está rompiendo- Después le enterró la daga en el corazón, de repente una luz blanca iluminó todo el lugar ahogando un grito de dolor, cuando la luz desapareció solo quedaban cenizas y un collar en el suelo- ¡Malditos guardias!

- ¡DESPIERTA HIJA! -La mirada de terror de mi padre me veía fijamente, sentí la presión de sus brazos sujetándome los hombros- ¿Cariño?

-¿A…Adrián? -Estaba temblando, podía sentir mis ojos llorosos y tenía una extraña sensación en el abdomen- ¿Qué…que paso?

-Dímelo tu cariño –El terror había desaparecido y se había convertido en una mirada de preocupación y ansiedad- ¿Otra vez los dolores de cabeza?

-No…no lo sé….creo que sí….

-¿Te tomaste tu medicamento?

- Si…no…no lo sé…..no lo recuerdo….

-Sabes que debes tomarte tus pastillas –Dijo volteando hacia la puerta donde se encontraba Natalia- Trae un poco de agua

-Si papá –Dijo y salió corriendo hacia la cocina-

-Cariño…sabes que no me gusta regañarte pero tienes que tomarte tu medicamento, ¡nunca pero nunca debes dejarlo!

-Lo siento papá….Es solo que me sentía un poco cansada y lo olvide

-Sea como sea, es muy irresponsable de tu parte dejar de tomarlas –Natalia entro con un vaso de agua y se sentó frente juntó a mí-

-¿Cómo te sientes?

-Mejor, gracias Natt

-Tómalas e intenta dormir –Me dio unas pastillas azules y el vaso de agua-

-Si papá, gracias –Le dije mientras me volvía a acostar-

-¿Kate?

-¿Si?

-¿Recuerdas algo de tu sueño?

-No…nada…como siempre

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