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Sueños

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Migraña, o al menos eso era lo que me decían los doctores.

Hace tres años comencé a tener dolores de cabeza muy fuertes, al principio me dijeron que era normal para una adolescente como yo, con todo el stress de la preparatoria, sin embargo, mi padre se preocupó mucho, de alguna forma, consiguió un medicamento especial para la migraña.

Pero en los últimos días, ya no era suficiente.

He sobrevivido los últimos años con esas pastillas azules que fueron una bendición, había meses enteros que no sentía dolor, pero en el último mes, los dolores se han intensificado, me siento débil, con sueño la mayor parte del tiempo, aunque para ser sincera, he evitado dormir, de alguna manera cada vez que sueño, me transporto a lugares diferentes y muy raros, en algunas ocasiones estoy en un bosque tranquilo o viendo el mar desde un acantilado; también hay veces que los sueños son horribles, y cada vez son más frecuentes, fuego por todos lados, el calor intenso del sol, siento que me quemo por dentro, hace un par de días me soñé caminando por unos túneles oscuros, a pesar de no saber hacia dónde me dirigía caminaba son tropezarme, cuando llegué a lo que parecía una cueva observé un cofre de madera en el centro rodeado por una especie de rocas en formación circular, al momento que me acerqué las piedras empezaron a moverse y ardieron en llamas, desperté. De todos los sueños raros que he tenido, ese ha sido el más raro.

Gracias a Dios, pronto serán vacaciones de navidad. En un par de semanas será mi cumpleaños número 21, por fin seré mayor de edad en todo el mundo, lo cual es genial, odio que no me dejen entrar a las discotecas o a los bares, aunque mi padre me prohibió rotundamente tomar alcohol…bueno…creo que todavía estoy en la etapa de adolescente rebelde.

Todas las mañanas me levanto temprano y salgo a correr al pequeño parque que esta junto al lago. A pesar de ser un pueblo olvidado por Dios, me encanta vivir aquí. La gente en amable, considerada y tolerante, es muy extraño ver a alguien peleando o discutiendo, al menos públicamente. Al llegar al parque vi a lo lejos a una chica delgada, de mi estatura, cabello negro recogido en una cola de caballo, usaba ropa deportiva y como siempre, nunca se quitaba ese relicario.

-¡Alex! –La chica volteo, me sonríe y camina hacia mí-  

Alexandra Fayle es mi mejor amiga, es una chica tímida pero muy inteligente. De alguna forma ambas somos huérfanas, su padre murió hace 5 años y su madre vive en Nueva York, por lo que vive con su abuela Helena, es una señora muy amable, carismática, es muy estricta y cuando se enoja da mucho miedo. Alex y yo siempre hemos asistido a la misma clase, y ahora estudiamos en la misma Universidad, ambas estudiamos Literatura. Cuando la madre de Alex se enteró que no aplico para leyes casi le da un infarto, creo que de alguna forma lo hizo a propósito para molestarla.

Mientras corríamos escuche como alguien gritaba mi nombre, al voltear vi a un chico alto, ojos verdes claros, frente amplia cubierta por unos mechones traviesos que de vez en cuando caen con contra de su voluntad, delgado y de tez un poco pálida, usaba la playera negra que tanto me encantaba, se podía ver sus brazos y su abdomen bien esculpidos, era Sebastián…mi Sebastián. He estado enamorada de él desde que era una niña, pero él nunca me había visto de esa forma, siempre dice que yo era la hermana que nunca tuvo, Friendzone, o como yo la llamaba, Familyzone.

Odiaba que Sebastián me viera y me tratara como una niña, siempre me cuidaba, me consentía y pues…hacía lo que fuera por verme feliz. Mientras crecíamos Sebastián se ganó la fama de rompecorazones, es muy guapo y todas las chicas, incluso mujeres mayores, lo alagan y le dan “regalos”. Le he dicho mil veces que no está bien que los acepte pero…bueno…nunca me hace caso.

Esa noche volví a soñar.

Oscuridad total. Caminaba sin rumbo. Después de varios minutos, distinguí una luz en fondo, empecé a correr, tenía que alcanzarla…debía alcanzarla…

¡NO!

¡NECESITABA ALCANZARLA!

La luz me cegó. Abrí los ojos.

Una enorme habitación. Paredes y columnas de mármol blanco. Enormes ventanas. En el fondo una enorme silla, me recordó a los tronos de la realeza, detrás había un estandarte rojo con un escudo, en el centro había un dragón negro rodeado por adornos extravagantes pero…estaba roto…parecía que lo hubieran quemado.

Empecé a caminar sin quitarle los ojos al dragón.

Toque la silla. Un gruñido. Abrió sus ojos. Ojos reptilianos amarillos me observaban. Abrió su hocico

<< Mi querida Filia >>

Desperté.

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