Las ganas de hacer algo te dan impulso, te llevan a tu objetivo y hace que lo cumplas. No importa la fuerza de voluntad que crees que tengas; eso no es importante cuando el deseo es el que te está guiando y menos cuando el querer iba acompañado de la necesidad, eso, Jimin lo sabía mejor que nadie, porque cuando su jefe le propuso el trato que prometió lo sacaría de la miseria en la que vivían el y su hija, no dudó en aceptar.
La dignidad que le quedaba le gritaba desde las entrañas de su cuerpo, rogándole que se negara, renunciaran y buscara de nuevo un trabajo; el lo sabía, sabía que acababa de vender su alma al diablo ¿y lo peor? No estaba arrepentido en lo absoluto.
Ese hombre era quien había traído luz a su vida, pero no luz cálida de esa que el sol te regala en los amaneceres, él, era una tenue y fría luz de luna.
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Esto es muy repentino lo sé, y más cuando sabemos que tengo a Perfect Strangers sin terminar, peeeero hace tiempo que tengo esta historia guardada y quería publicarla como anuncio, con intenciones de empezarla hasta después de terminar Perfect Strangers.
¿O no?😝
Esta historia será completamente diferente, es más fría, cruda y con personajes con personalidades muy diferentes, espero que estén igual de emocionados que yo.
Nos leemos!
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Luar
Romance¡PRÓXIMAMENTE! Jungkook era frío y calculador, con un aura solitaria y un alma vagante sin sueños ni rumbo fijo. Jimin era luz, con el corazón lleno de amor para dar y una hija por la cual estaba dispuesto a dejarlo todo, incluso si eso significaba...
