Capítulo 1- El Vacío

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En este mundo gobernaban dioses, estrellas rojas que eran 5 las líderes de estas galaxias, cada una tenía a sus hijos o vasallos para proteger a los planetas que eran cuidados y creados para ser perfectos por otras miles de estrellas, todo tiene orden, otras más que otras.


Matusalén, la diosa más logeva de las 5, y la madre de la protagonista de esta historia, una estrella de piel rojiza, cabello rizado y largo, oscuro como el enorme cosmos qué nos rodea, sus ojos amarillos, su ropa blanca y llena de adornos dorados, tulipanes, y un montón se simbolos qué cada uno representaba a cada uno de sus hijos, como otras estrellas la creo ella misma.

Pero antes de dar inicio, ¿A que o de que tienen que proteger?

Es muy simple... De hoyos negros estrellas corruptas por la maldad y la crueldad del abismal Espacio estelar, o por el contrario un intento de hoyo negro, llamados "Amalgastars" Estrellas que se consumen a si mismas, hasta transformarse en enormes, deformes y gigantescas bestias, incapaces de razonar pero más que capaces de destruir y demoler todo a su paso, es su único propósito.
Para su exterminio hay un grupo de estrellas y constelaciones, llamados Ralugs, un grupo que está bajo el mando de Matusalen y sus hijos...

Sin muchas más explicaciones, sin mucho más supuesto orden en este mundo caótico.

Comencemos esta historia:

Elèné, la estrella corrupta.

"El amor es una niebla que se quema con el primer sol de la realidad."

Stephen King "La Niebla"

Hace millones de billones de años, nacieron 3 dioses que salieron de Matusalén, con la idea original de que todos ellos se volvieran estrellas como ella, sin embargo algo andaba mal....

El mayor Zeus, nació frío, tan frío que su madre pensó que había nacido muerto, hasta que lo escuchó sollozar, Matusalen y las demás se impactaron al ver que por primera vez, esta misma había fracasado en crear una estrella, la presión qué tenía sobre sus hombros... La agobio tanto, que dejó de lado a su hijo para crear lo que ahora si debería de funcionar.

Así Zeus supuestamente creció solo, aunque no fue así, el esposo de Matusalen, la oscuridad misma que hace brillar a todas las estrellas lo cuido, lo mimo, y lo amo tanto para que creciera un guerrero fuerte y capaz pero, al igual que su padre jamás sería perfecto, siendo un supuesto "hermano", un hermano envidioso y perezoso...

Años después nació Eris, otra vez y nuevamente Matusalen... Fallo.

Creó un ser con anillos, pero almenos fue cálido y suave al tacto...¿O era cálida?. Ninguno de los dioses lo sabía con certeza que era exactamente, tenía ambos genitales, así que era una afrodita... A esta hija en cambio Matusalen no la tiro cruelmente, si no, la mantuvo a su lado mientras creaba a su próxima hija.

Su hija la llamo: Eris, quien fue creciendo pasando los años, tarde o temprano tenía que conocer a su hermano mayor, lo cual pasó... Lamentablemente.

Ambos se conocieron en el templo donde vivía su madre y por consecuencia también su padre, Zeus le encomendaron entrenar a su hermana, Eris. Siendo todo lo contrario a su robusto hermano, tan delgada, delicada y sobre todo fina, esto a Zeus le asqueo y incluso se aprovechaba de su fuerza para dejar en ridículo a su hermana tras cada entrenamiento, Eris le guardo rencor y repudio aunque también le tenía miedo, pero su odio con los años fue creciendo y creciendo más, pero una estrella finalmente salió, la última de los 3 hermanos.

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