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Desde hace más de tres años, Park Jimin conoce a Jeon Jungkook. Lo encontró una noche peculiarmente oscura, la luna llena iluminaba más que las escasas farolas que habían en el pueblo.
Mistwood era un pequeño pueblo cerca de las montañas, la autopista más cercana estaba a kilómetros, el pueblo parecía detenido en el tiempo. Sus calles, casi siempre vacías, solo eran recorridas por rostros conocidos: personas que llevaban toda una vida ahí, aferradas a sus rutinas, a sus recuerdos y a una tranquilidad acogedora que no necesitaba explicación. El pueblo funcionaba por si solo de una manera natural durante años, tenía lo necesario como cualquier ciudad.
No era un lugar de paso. Nadie llegaba por casualidad. Los pocos forasteros que aparecían no buscaban turismo ni distracción, sino silencio. Eran personas que huían del ruido constante de la ciudad, del caos y la prisa, encontrando en ese rincón olvidado una especie de refugio.
Debido a eso, a Jimin se le hizo un tanto extraño que aquel chico estuviera rondando el pueblo.
—¿Estás bien?
No pudo evitar preguntárselo al verlo solo, aparentemente perdido. El joven, asustado ante la presencia repentina de un desconocido, apenas asintió.
Sin embargo, aquellos ojitos llenos de miedo y la forma en que se aferraba a su pequeña mochila, mirando a su alrededor con evidente temor, movieron el corazón de Jimin. Sabía que podía parecer extraño que alguien se acercara así en medio de la noche, pero solo quería ayudar. No era seguro que un chico como él anduviera solo a esas horas, y Jimin esperaba que aceptara su ayuda.
—Me llamo Park Jimin. Trabajo por aquí y te vi un poco perdido. ¿Te encuentras bien?
—Jungkook —respondió, casi en un susurro que apenas pudo oír Jimin.
—Oh, un gusto, Jungkook. Me llamo Jimin. ¿Qué haces en este lugar y solo?
Jimin temía que el chico pensara que tenía malas intenciones, pero realmente solo quería ayudar. No hizo falta insistir demasiado para que Jungkook rompiera en llanto. Sollozando, intentó explicarle entre palabras confusas lo que le había ocurrido, mientras se aferraba a Jimin.
El mayor lo abrazó con cuidado y lo llevó a un pequeño restaurante que aún seguía abierto. Le compró algo de comer mientras el chico, entre bocados, le contaba cómo había terminado en esa situación.
Tenía dieciocho años recién cumplidos. Había huido de casa. Su madre murió cuando él era un niño, y desde que su padre conoció a una nueva mujer, su vida se volvió un infierno. La mujer de su padre se encargó de humillarlo día tras día, y su padre cambió tanto que lo permitió. Incapaz de soportarlo más, decidió escapar sin mirar atrás. Su vida era como el cuento de "La Cenicienta" sin embargo, en esta bizarra versión no había un hada madrina ni ratoncitos que lo ayudarán, tampoco un príncipe azul qué lo sacaría de aquel infierno para llevárselo lejos, donde se casarían y tendrían su final feliz.
Jimin sabía que quizás el chico no le contaba toda la verdad, pero eso no le importó. Tampoco le pregunto de donde venía o como había llegado a el apartado pueblo de Mistwood. Había algo en su historia que lo conmovió profundamente. Se dio cuenta de que Jungkook no tenía a dónde ir, y él no iba a dejarlo solo. Así que, con algo de nerviosismo, le ofreció quedarse en su casa.
Para su sorpresa, Jungkook aceptó sin pensarlo demasiado. Sentía una extraña confianza hacia Jimin. Tal vez porque no tenía muchas opciones, o porque el mayor le inspiraba algo parecido a seguridad. De cualquier manera no tenía muchas opciones y prefería ir con Jimin antes de seguir vagando por lugares que no conocía y donde seguramente los hombres de su padre lo encontrarían.
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The Vampire Prince ¦ Taekook ¦
Fanfiction🦇> Jeon Jungkook cargaba con un secreto tan antiguo como su propia sangre, y Park Jimin lo sabía mejor que nadie. Su mejor amigo y compañero de casa desde hacía tres años escondía algo, y Jimin estaba decidido a descubrirlo, tarde o temprano. Lo qu...
