Palabra de Nuestra Señora. Novena y Última Señal: Como última ofrenda me entregarás a las tres almas más importantes de tu vida y, por el Misterio de la Madre Sagrada, los hijos de la creación estarán bajo mi amoroso abrazo y a ti te daré la mayor de las recompensas.
Nicolás conducía su vehículo con Manuel recostado en el regazo de Valentina en el asiento trasero, y él por la urgencia utilizaba calles paralelas en lugar de tomar las siempre transitadas avenidas principales. Manuel seguía consciente pero cada que cerraba los ojos Valentina lo sacudía para que no se durmiera y permaneciera despierto.
Nico paró de golpe al encontrarse con un atasco en una avenida principal, por lo que no tuvo más alternativa que detenerse a esperar a que los vehículos avancen.
-Manu, por favor, ¡NO TE ME DUERMAS! -Insistía Valentina.
-Gracias a ti, y a Nico manejando a toda puta, imposible que cierre los ojos -sonrió Manuel. Eso si antes no chocamos, ahí sí ya no te garantizo nada.
-Al menos tenés la consciencia suficiente para hacer chistes, kapé -suspiró Nico.
-Me reiría pero con este plomo adentro me duele el respirar hondo -ironizó Manuel.
-Definitivamente quiero tener tu aguante para seguir despierto luego de recibir un tiro -pensó en voz alta Valentina.
-Menos mal el chico no sabía dar tiros precisos porque, o si no, Manuel habría muerto al instante -recordó Nico mientras bocinaba al atasco vehicular.
El semáforo en la avenida dio verde y el embotellamiento fue moviéndose de a poco, y Nico lo aprovechó para cruzar la avenida. Ya se iba acercando al nosocomio por lo que se vio obligado a conducir a velocidad normal.
-Che, Nico, estuve pensando sobre los que investigaste -recordó Manu en brazos de Valentina.
- ¿Sobre los que intentaron ese ritual? ¿Hablas de Scully, Dahmer y Vasilievich? -Preguntaba Nico al volante.
-Sí, esos mismos -asintió Manuel. Scully mataba niñas pequeñas, Vasilievich lo hacía con adolescentes, y Dahmer de chicos desprevenidos.
- ¿Eso qué tiene que ver con el chico éste? -Preguntaba Valentina.
-Es aquí donde viene mi punto, Vale: Dahmmer fue muerto por su amante varón en un motín carcelario al que seguramente iba a matar.
Todos ahí empezaron a entender a qué se refería Manuel.
- ¿Espera, te refieres a...? -Valentina se dio cuenta a qué se refería.
-Parece que pensaste lo mismo que yo, Vale -intervino Nicolás. Las víctimas que eligen los asesinos son las únicas personas que pueden detener al que hace el ritual.
-Pues SÍ, lo de Dahmmer lo explica todo -aclaró Valentina.
-Pero Scully sigue vivo y Vasilievich aún está en el Delfín Negro -objetó Nicolás. De Peter Scully oí que tanto internos como guardias le hacen de todo, mientras el ruso está confinado solo.
- ¿Eso no estaba en librito ese? -Preguntó Valentina.
-No, pero ya sabes que siempre hay letra pequeña en cuanto a lo oculto -intervino Nicolás. Hay cosas que se sobreentienden o que son sencillas de deducir.
-Si esa es la debilidad de Aaron, entonces no es del todo una debilidad -interpuso Valentina. Es más, parece una fortaleza, ¡Lo hace invencible!
-Pero eso es mejor que nada, Valentina -contrapuso Manuel. Es como un asesino de película Slasher, sí, pero así como existe el mal el bien también existe.
-Si el mal estuviese destinado a ganar siempre, no habría nada que pudiésemos hacer contra éste chico -finalizó Nico al ver el Hospital de Emergencias Médicas a la distancia. Eso sí, no piensen que se irá sin hacer todo el daño que pueda antes de finalmente caer.
Cuando finalmente alcanzaron el sanatorio público Nicolás estacionó cerca de la entrada al sector de urgencias, entre ambos lo cargaron para sentarlo en una silla de ruedas disponible. "¡RÁPIDO GENTE, TIENE UN TIRO EN EL PECHO Y EL TIEMPO ES ORO!" Insistía Nicolás mientras Valentina se acercaba a la ventanilla de registro.
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El Caso Fleischmann: Las 11 Ofrendas
HorrorAaron Fleischman es, aparentemente, alguien con una vida bastante normal: vive en un barrio residencial de Asunción, tiene su propio vehículo, es estudiante de último año del colegio, y tiene por hobbie escribir relatos eróticos en Wattpad a pesar d...
