Prólogo

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"En el amor, los locos son los que
tienen más experiencia. Hay amores
bellos que justifican las locuras
que cometen."




—Yoongi...— El pelicastaño tenía una mirada angustiada al notar como su mejor amigo se quedaba mirándose fijamente frente al espejo. Taehyung conocía perfectamente a Yoongi, bastaba con verlo para saber que no se sentía a gusto con el resultado final de su acto. Cansado del incomodo silencio, Taehyung bajo su mirada y vio sus guantes negros de plástico que aún tenían tinte rubio sobre ellos.

—Me parezco a mi hermana...— El pelicastaño alzo la mirada para encontrarse con una escena que le rompería el corazón en varios pedazos. Su mejor amigo estaba sentado en el suelo con sus pequeñas manos cubriendo su rostro, por el débil tono de voz del rubiecito sabía que Yoongi no tardaría en llorar. — Taehyung, me parezco a mi hermana. — Murmuro Yoongi por última vez antes de que las lágrimas comenzarán a hacer presencia.

El rubiecito dejo de cubrir su rostro para poder abrazar sus piernas, se abrazó a sí mismo para intentar calmar a su oprimido corazón. Verse frente a ese espejo le había dado un fuerte golpe de realidad, se sentía tan vulnerable que anhelaba un abrazo, sin embargo, sabía que no podría pedírselo al castaño debido a la vergüenza. 

Taehyung no tardo en sentarse detrás de él para poder abrazarlo, quería hacerle saber al rubiecito que no estaba solo. Apoyo su cabeza contra la cálida espalda de su mejor amigo y aquello fue suficiente para que Yoongi se rompiera en llanto, sin decir nada había obtenido lo que tanto anhelaba en esos momentos.

Yoongi tan solo tenía catorce años cuando descubrió que el amor te llevaba a cometer locuras y que aquellas podrían destrozarlo. El amor era un sentimiento que te generaba un cálido vínculo con otra persona. Enamorarte de alguien se convertía en un motivo para querer ser mejor persona y que juntos puedan superar cualquier adversidad.

Para Yoongi, el amor era dolor. Aquel sentimiento era un amargo trago, era algo bastante confuso de comprender para su corta edad. Sentir amor realmente te motivaba a ser mejor, pero ¿Lo había hecho correctamente? Comenzaba a sentir odio hacia su hermana, aunque la verdad es que ella era inocente de todo el caos que estaba en su vida.

 En estos momentos se odiaba por sentir odio hacía la única persona de su familia que le brindaba una pizca de amor, su hermana no era culpable de que el chico que le gustaba se fijase en ella. Al final, nadie dicta al corazón a quien amar, o al menos eso era lo que decían en las novelas que su mamá miraba por las tardes mientras comían.

—Me deje crecer el cabello; compre un bálsamo con pigmento rosa, le robe las sombras a mi hermana, intente ser más sociable y amable con las personas, aunque todos me trataran como una mierda...pinte mi cabello de rubio, ¡Soporte golpes de mi enferma madre!, ¡¿Todo para qué?!, ¡EL NUNCA SALDRÍA CON UN ASQUEROSO HOMOSEXUAL! — Taehyung se exalto al escuchar aquellas últimas palabras, no esperaba que el rubio fuese a gritar, al menos por fin se había desahogado y de cierta forma estaba liberando algunas de las cosas que lastimaban su pobre corazón.

—Hyung no eres un asqueroso homosexual. — Murmuro el castaño mientras dejaba de abrazar al rubio para sentarse frente a él. Como si de un muñeco de porcelana se tratase, Taehyung tomo con delicadeza la barbilla del rubio para alzar su vista y limpiar las lagrimas que cubrían las suaves mejillas del rubio. —El es una persona asquerosa, sabe que haces todo eso por él y no dice nada al respecto, dice no ser homosexual y aún así se atreve a ilusionarte regalándote seis rosas. Ese tipo sabe que tu hermana tiene pareja, pero igual trata de ganársela, pero, sin duda, lo que más me duele es que tu seas su segunda opción, piensa que eres su premio de consolación y me duele que accedas a serlo sin ningún prejuicio.

First LoveWhere stories live. Discover now