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Todo empieza cuando estás sentado en clase tomando apuntes... y lo único que se escucha son las lejanas risas de otros alumnos que afortunadamente, están en su receso. Sabes bien que lo único que te motiva a seguir escribiendo en la libreta es el hecho de que falta poco para que sea tu turno de salir a recreo.
Entonces tomas una posición más cómoda en tu asiento... Y POOM. El maestro voltea a verte justo a ti. Pero para tu buena suerte, corrige la postura al sentarse de alguien más. Sin embargo, todos terminamos sentándonos como es debido...

¿Les ha pasado antes? ¡Porque a mí sí! Y muy seguido. Sobre todo porque mi escuela está plagada de mujeres, a excepción de los policías y jardineros. Por lo que las maestras piden una posición "correcta" al sentarse, ¡pero es imposible tener la espalda recta y las piernas juntas todo el santo día!

Ya sea porque luego de un rato no sientes la espalda... o porque tus piernas no responden de estar todo el día en una posición.
Lo único que me queda por decir es que espero no ser el único humano en la tierra con este percance.

De Todo Un PocoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora