—¿Qué...?
—No saques conclusiones precipitadas.
—¿Por qué?
—No sabes nada.—respondió al tiempo que su mirada gélida miraba cada uno de mis movimientos.
—Sé lo suficiente.—dí un paso atrás.
—¿Qué haces?
—¿Lo conocías?
—No.
—¿Por qué tenías esto?—Le muestro lo que encontré entre sus cosas.
—¿Dónde conseguiste eso?
—Lo conocías.—afirmo.
—No sabes nada. —repite acercándose.
—Pues entonces explícame.
Baja la cabeza y habla sin mirarme a los ojos: —No puedo.
—¿Por qué? ¿Por qué no puedes?
Se queda en silencio.
—¿No puedes o no quieres?
—Esto no tiene nada que ver contigo.
—Pero sí contigo.
Se gira dándome la espalda y preso de la furia y la frustración arrasa con todo lo que había a su lado, destrozando cada cosa que cae al suelo.
—Si estás relacionado con él, eres su cómplice.
—No, él y yo nunca fuimos amigos.
—Pero lo conocías, demaciado para no saber lo que pasaba. Y me mentiste a la cara cuando te pregunté por él. —suspiré— ¿Cómo quieres que no saque mis conclusiones si todos me dicen lo que les da la gana?
—¿Todos?
—¿Qué le pasó? ¿Dónde está?
—¿Quién es 'todos'?
—Eso ya no te interesa. Perdiste el derecho a interesarte en mi vida cuando rompiste la promesa que me hiciste.—lo enfrento— Y ahora responde lo que te pregunté.
Él aprieta los labios formando una línea con ellos, al tiempo que aprieta sus muelas de tal forma que su rostro delataba fácilmente todo el enfado que sentía con él mismo, ya que nada estaba saliendo como él quería y eso solo significaba una cosa, que me estaba acercando a las respuestas que tanto buscaba pero que ahora me daba miedo encontrar.
—¿En serio quieres saber?
—Habla.
Sonrío cínicamente —Él está muerto.
—¿Muerto?
—Y bien enterrado.
—¿Cómo sabes eso si nadie lo ha visto? Nadie sabía nada de él. —Lo señalo— ¡Me acabas de decir que nunca fueron amigos! ¿Cómo es que...?
—¿Qué?
—¿Acaso tú...?
—¿Yo... qué? —Me miraba serio, pero sus ojos tenían un brillo de diversión como si ahora él quisiera que descubriera yo misma lo que pasaba. Como si le divirtiera tenerme en esta encrucijada.
—Lo mataste.
Él solo sonrío para bajar la cabeza y luego volver a mirarme.
—Siempre supe que eras brillante.
Ni aunque me lo acabara de confirmar me lo podía creer.
—¿Quién eres?
Me mira y luego pasa por mi lado para abrir la puerta, y antes de salir cerrando nuevamente la puerta a sus espaldas dice: —Kim TaeHyung. Recuérdalo.
~°~°~°~°~°~°~°~
YOU ARE READING
Black & White
FanfictionÉl... Él era lo que muchos padres catalogarían como "el hijo ideal", los maestros "el alumno más destacado", sus amigos "el mejor consejero", para la sociedad, tenerlo en un futuro era "un punto a su favor". Él era perfecto en cada cosa que hacía o...
