"12 horas. El conteo comienza ahora. Y que Dios nos ampare."
--Tal como lo ha escuchado, esas han sido las últimas palabras a tiempo real del presidente de los Estados Unidos. El conteo de la República Popular China ha iniciado hace seis horas y se prevee que Rusia y Gran Bretaña darán avisos similares.
Jimin fríe unos huevos para su desayuno mientras escucha la televisión de fondo. Callado, todos están callados y solo espera a que la gente se descontrole y comiencen los disturbios. Está seguro de que el mundo se va a poner de cabeza, aún más.
Es un 13 de octubre del año 2021, él reside en Seúl, Corea e inmediatamente recibe una llamada.
--¡¿Escuchaste?! --es lo primero que grita del otro lado de la línea.
--Sí, mamá. He estado atento como me lo dijiste.
--¡Es real! Mierda --se escuchan sollozos-- dime que es un sueño por favor.
--Mamá, creo que no.
--¿Y ahora qué hacemos? Estoy con tu hermana, ella sigue durmiendo. ¿Puedes venir a Busan? Ven a Busan --habla agitada.
--Nada está funcionando, no puedo --ahí está. La primera quebradura de su voz.
--No me digas eso --hay mucho que quiere decirle. ¿Pero por donde empezar?-- no sé como se pone pero cámbiale a videollamada, sé contestar.
Jimin lanza una pequeña risita enternecido y obedece, esa ternura duele mucho y le pone más triste de lo que cualquier cosa le ha entristecido en la vida.
Lo primero que ve es a su madre con lágrimas en los ojos aunque trate de sonreír.
--¿Ya desayunaste?
--No, voy a esperar a que tu hermanita se levante.
--Come algo, talvez ayude a calmarte. Yo acabo de hacerme un huevo frito.
--¿No se te quemó? --bromea aligerando el ambiente.
--Un poco --ríe-- solo las orillas pero ya mejoraré.
--Claro --ha metido la pata y lo sabe-- mejorarás.
--Hey, mamá --¿qué palabras hay que decirle a la mujer que te dio la vida en un día así? ¿Se vale bromear? ¿Debería llorar con ella? ¿Habría que imitarla y ponerse en un estado de negación con intervalos de angustia y llanto cada diez minutos?-- Podemos estar en llamada hasta el final, ¿te parece?
--Es que no quiero que estemos así. Quiero poder abrazar a mis dos hijitos --ella cubre su cara con ambas manos y el llanto ruidoso hace que Jimin no pueda contener las lágrimas-- maldita la hora en la que te dejé ir a Seúl.
--Mami, no discutamos sobre eso ahora. Hay que estar bien --suspira para tratar de calmarse-- aparte, hay algo especial.
--¿Qué?
--¿No lo recuerdas?
--No.
--Es mi cumpleaños.
--Oh, Jiminnie. Es cierto. Perdón por olvidarlo, he estado muy preocupada por esto. Felicidades bebé, sé que tu hermana te diría lo mismo. Ojalá estuvieras aquí --ve como los puños de su madre se cierran y de repente levanta el celular y camina hasta un mueble-- no sé que va a pasar después, ojalá todo fuera como antes mi pequeño. Pero me acuerdo de lo que pasó, y si hay algo más allá te voy a querer para siempre.
Los ojos de Jimin siguen los movimientos de mamá y asiente a lo que dice mientras su mano cubre su boca para así no ser ruidoso, quiere gritar y acurrucarse en sus brazos como si fuera un niño, creyendo que ella lo puede solucionar todo. El problema es que ya es un hombre, con este año cumplido se hace más adulto además y no quiere que el final sea aún más amargo.
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El día
FanfictionEs el cumpleaños de Jimin. Todo el mundo ha esperado el 13 de octubre, pero no es por él.
