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imagina: es el segundo aniversario como novios de ambos y armin se estresa por no hallar un regalo que valga la pena para ti.

nota: high school au. posible drabble.

...

—Dime, Armin, ¿Acaso esto no está lindo para tu novia?

El rubio giró su cabeza hacia su mejor amigo, quien cargaba unas lindas orejas de gato sobre su cabeza y tenía puesto un listón alrededor del cuello. Se veía bastante adorable a decir verdad y quizá su novia también se vea de esa forma si le compraba eso, pero prefería algo mejor.

—Sí, está lindo. —musitó, sonriéndole amablemente a Eren. —Pero tal vez no sea lo que busco para darle.

—Ah. —suspiró, quitándose los objetos que tenía y volviéndolos a colocar en sus respectivos lugares. —¿Entonces que buscamos? Porque hemos estado aquí quince minutos y aparentemente nada te parece suficiente. —comentó, mirando cada cosa que Armin podría darle a su novia y posiblemente ella lo adoraría y lo pondría en un altar... Y no, no estaba exagerando.

—Deberíamos ir a otra tienda, nada de aquí es suficiente para regalarle (n).

—¿Hah?, ¿Cómo que no? —preguntó rápidamente al escucharle decir eso.

Eren amaba mucho a su mejor amigo, pero no quería ir a otra tienda y durar quince minutos más para que al final Armin no se decida por algo para obsequiarle a su novia en su segundo aniversario. Aparte, tenía un compromiso con alguien más y si volvía a llegar otra vez tarde seguramente lo colgarían y después le harían la ley del hielo y como odiaba esa estúpida ley.

—Venga, Armin, estoy muy seguro de que lo que escojas (n) lo amará. —Intentó convencerlo y tomó una bola de cristal que contenía nieve falsa y a una linda pareja abrazándose para probar su punto. —Mira, juro que si le das esto y le compras unas flores ella va a saltar de felicidad.

Eren tenía razón, una vez Armin le dio una carta a (n) y casi grita de la emoción al recibirla junto a un pequeño chocolate que al rubio le alcanzó con el poco dinero que llevaba.

No hay dudas de que (n) es la muchacha más feliz del mundo cada que Armin le da algo por más pequeño que sea, incluso cuando él le dice 'te amo', su buen humor se dispara hacia el cielo.

—¿Tu crees? —Rascó su nuca, dudando si esto era un excelente y perfecto regalo para su increíble novia que merecía la galaxia entera. El castaño asintió. —No sé. —resopló. —Veamos la siguiente tienda, por favor Eren.

El nombrado se rindió y suspiró, dejando la bola en su lugar y encaminándose con su mejor amigo a la tienda que seguía. Mejor le escribía a la persona con quien se vería que llegaría un poco tarde a la cita planeada desde media semana, pensando que posiblemente lo dejaría en visto.

Cuando llegaron a la tienda continua, Armin se quedó mirando un enorme peluche de onigiri, debatiéndose si esto era el adecuado para dar.

—Veamos... —Miró la etiqueta del precio que llevaba en el peluche y casi le da un infarto por ver cierta cantidad de ceros. —Pe-pero ¿Por qué es tan caro? —jadeó con su cabeza hacia abajo y una sonrisa desanimada. —Es perfecto y el dinero no me alcanza. —susurró triste.

—¡Armin, mira lo que encontré! —exclamó, poniéndole en toda la cara el pequeño peluche con forma de sapito. —¿A (n) le gustan los sapitos? Pues este está perfecto.

𝘢𝘳𝘮𝘪𝘯 𝘢𝘳𝘭𝘦𝘳𝘵 , 𝘰𝘯𝘦 𝘴𝘩𝘰𝘵𝘴Donde viven las historias. Descúbrelo ahora