La respiración entrecortada, cada centímetro de mi cuerpo quemaba como llamas provenientes del mismo infierno, los pasos constantes detrás mío que percibía debido a mi aguda audición, todo combinado era la situación perfecta para que perpetuaran mi muerte. Trataba de huir pero, tal vez sólo sería en vano, llevaba la desventaja en aquella persecución, me encontraba postergando un suceso inevitable.
Mi visión estaba nublada debido al cansancio, a pesar de ver en la oscuridad la pesadez impedía que mis sentidos se activaran de forma fructífera. Cada segundo se tornaba en horas, cada paso era como si me encontrara en el mismo lugar, todo a mi alrededor lucía atemporal. Una vez que me encontré sin salida decidí realizar lo único que se encontraba en mis manos, con las últimas energías que me quedaban salté el muro formado por follaje, ni idea de lo que había del otro lado, pero seguramente sería mejor que la situación de acá afuera.
Caí, pude sentir cómo mi tobillo ardía símbolo de un esguince o tal vez fractura, me quedé aturdida debido al dolor, el mundo daba vueltas y trataba de forma inútil de mantenerme en pie. Una vez en el suelo sólo me quedó admirar lo que se encontraba frente a mis ojos, una mansión espléndida surgía de entre el bosque, color blanquecino y adornada con ventanales ornamentados que cautivarian a cualquiera.
A la luz de la luna aquella escena era digna de un libro de fantasía, pensé que era una bonita imagen con la qué morir, si eso era lo último que vería podría estar en paz. Dejé de escuchar los pasos, éstos fueron sustituidos por murnuros, las palabras eran imperceptibles para mí pero se notaba que sus intenciones no eran pasar, en lugar de eso se alejaron lentamente hasta que el pequeño ruido se atenuó al punto de desaparecer.
Seguía en el suelo, tocando las hojas debajo de mi mano, eran suaves y se percibían las gotas de rocío producto de la lluvia de hace unas horas. El olor era increíble, como nunca antes lo había percibido, cada detalle de éste dansaba en mi nariz de forma espléndida. A pesar de todo mi cuerpo se sentía pesado al igual que mi cabeza, no hice el intento de levantarme ya que prefería morir ahí.
Escuchaba el pequeño sonido de un pájaro a lo lejos, tal vez un pequeño maullido también además de los silbidos que el viento proveía, todo creaba una atmósfera irreal considerando mi estado de hace unos momentos. Me sentía en paz. Comencé a cerrar los ojos, a lo lejos, proveniente de la mansión, pude visualizar una figura rojiza que se aproximaba hacia mi. Me reí por lo bajo, ya incluso estaba alucinando.
Mis párpados amenazaban en cerrarse y, por más que intenté, me tuve que rendir al sueño, o a la muerte, lo que fuera por mí estaba bien.
~Me encontraba en una enorme biblioteca, era hermosa e imponente. Los libreros se alazaban majestuosos a mi alrededor, como dándome la bienvenida.
Era un lugar familiar, dentro de mí lo conocía, pero no recordaba su origen, tampoco poseía recuerdos en él, sin embargo cada toque reflejaba chispazos eléctricos por todo mi ser. Los tomos cada uno los reconocía, pero no rememoraba ni una sola palabra de su contenido. La melancolía comenzaba a crecer en mi pecho, dolía pero al mismo tiempo creaba una felicidad, pesaba pero al mismo tiempo era ligera.
Las lágrimas se escurrian delicadas por mis mejillas, no sabía en qué momento comencé a llorar, supongo que extrañaba algo de lo cual no era consciente. Cada centímetro de la habitación reflejaba los sentimientos en mi interior, como si de espejos se tratase, la tristeza inundó los rincones, oscureciendo todo hasta el punto que no podía ver ni mis propias manos.
El temor se cernía sobre mi, podía decir que hasta respiraba en mi oído, tembló sin control pero de un momento a otro todo se detuvo~
Todo a mi alrededor cambió, ya no estaba en aquel limbo errante, ahora todo era muy... real.
-...fuera...- ¿Era una voz? Trataba de encontrarle forma a quello que me rodeaba, pero mi cabeza se encontraba como debajo del agua.
-...mejor...dejarla- No entendía más que palabras diversas sin contexto alguno, mis brazos se movieron de a poco y mis párpados se abrieron dando paso a una luz muy intensa.
Miré con mucha lentitud el sitio donde me encontraba, y a decir verdad, no fue muy satisfactorio. La habitación era simple, con un armario al lado izquierdo, una mesita de noche y una ventana detrás mía dejando entrar los rayos de la luna. Una luz amarillenta provenía de una pequeña vela.
Todo era relativamente normal sin contar el hecho de que había tres personas mirándome fijamente, las cuales parecían más sorprendidas que yo.
-¡Por fin despertó!- Una chica pelirroja con unos enormes anteojos gritó al punto de que mis tímpanos dolieron.
-Me pregunto qué la trajo hasta aquí- Un hombre grande y algo fornido con cara de pocos amigos contestó en respuesta al comentario de la chica.
-¡Es muy linda! Miren sus ojos, parece como un pequeño gatito- La gente decía eso todo el tiempo, mis pupilas eran similares a las de un felino. La persona que dijo esto era un chico rubio muy joven con un entusiasmo palpable.
Yo me quedé quieta y a la defensiva, al final de cuentas las intensiones de ellos eran desconocidas y probablemente peligrosas. Estuvieron un rato así, discutiendo acerca de mi apariencia cuando en un momento alguien tocó la puerta.
Al momento que aquella persona entró a la habitación todo mi cuerpo se congeló, me quedé estupefacta debido a la imagen que se presentó ante mí.
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Espléndida Calamidad [Sebastian x Reader]
FanfictionEl sabor de lo prohibido es sumamente tentador, pero aquel que lo prueba sin conocer las consecuencias puede que resulte atormentado para la eternidad.
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